PRE-ACUERDO DEL SISTEMA DE PENSIONES

Copio del Presidente de ATTAC-España, Carlos Martínez este comunicado de urgencia. Estoy plenamente de acuerdo con él y yo no me resigno a que acaben una por una con las conquistas sociales de todos los Marcelino Camacho y compañeros que dejaron su vida entre cárceles y sufrimiento, para que ahora los Toxo y Mendez negocien su destrucción. Siempre es posible otro mundo, otro modo de afrontar el trabajo y vivir la existencia.

Ante los avances o filtraciones más o menos interesadas que sobre el pacto de contra-reforma de pensiones acabamos de conocer, propongo que sean analizadas con más detalle cuando conozcamos el texto completo o bien el anteproyecto de ley que el Gobierno Zapatero apruebe hoy viernes.

A primera vista, y con premura, reconozco que podemos estar ante un retroceso histórico respecto del derecho a la pensión actualmente vigente que tendrá graves consecuencias para la credibilidad de los sindicatos y debilitará la capacidad de responder a las futuras agresiones sociales y políticas. Los peores temores se han cumplido. Pero lo peor es que la regresión que se aprecia pasará factura a toda la izquierda social, lo queramos o no.

Es por ello que creo que por sentido de la responsabilidad estamos en condiciones de exigir a las cúpulas de CC.OO. y de UGT que rectifiquen y al menos antes de firmar nos escuchen. ATTAC y otras muchas organizaciones de la sociedad civil impulsamos el éxito de la Huelga General del 29 S y nos movilizamos como una sola persona. Merecemos pues respeto.

La gravedad de la crisis que sufren de forma especial las clases populares y trabajadoras y las y los jóvenes, hacen imprescindibles seguir fortaleciendo las plataformas unitarias y no sectarias, para la acción y la movilización.

Pensiones, pero también Cajas de Ahorros bancarizadas y puestas en almoneda para la banca y los fondos de inversión internacionales. Todavía más privatizaciones y recortes sociales y salariales posibles nos obligan a una acumulación de fuerzas que este pre-acuerdo puede hacer peligrar, máxime cuando de los 67 años se había hecho blasón de lucha y línea roja a no traspasar.

Puede entrar en la lógica confusa y nada ideológica, además de socioliberal, de Rodríguez Zapatero el deseo de inmolarse por tranquilizar a los mercados, pero que en su inmolación arrastre a CC.OO. y UGT es muy difícil de entender. Hay que resistir chantajes y saber que la derecha que viene, el PP y las derechas nacionalistas, tienen la voluntad de aniquilar el sindicalismo e impedir el derecho de huelga y de negociación, pero lo de ponerle la alfombra roja al objeto de, aún sin pretenderlo, facilitarle la faena, es al menos incomprensible.

En mi opinión, deberíamos expresar nuestro desacuerdo con el pre-pacto alcanzado llamando a la ciudadanía y a los trabajadores a movilizarse para rechazarlo y hacer llegar dicha oposición a las direcciones sindicales para que no ratifiquen el acuerdo en las próximas reuniones de sus órganos confederales.

El grandísimo número de paradas y parados de mediana edad, que se incrementará, dejará a cientos de miles de personas camino de la exclusión. Nuestros hijos y nietos temerán llegar a los 60 años en las condiciones actuales del “mercado” de trabajo.

A quien hay que apretarle las clavijas es a la banca, a las transnacionales, a los fondos especulativos, a los especuladores, no a los sindicatos y menos a las clases trabajadoras, a los autónomos a las PYMES.

No se puede hablar de reformas sin reformar el sistema financiero y el crédito. No puede cargarse a las espaldas de las clases subalternas la garantía para el pago de la deuda, así como la re-capitalización y rescates de la banca privada, y que los fondos de inversión especulativos no paguen impuestos y encima encuentre refugio legalmente tolerado todos ellos en los Paraísos Fiscales.

Cuando la soberanía popular está puesta en cuestión por los “mercados” no se pueden negociar retrocesos, y menos a cambio de no tocar lo fundamental, es decir, el mundo financiero. Lo que ahora está en cuestión es la propia democracia en sí. Hay que reaccionar ya.

No es mi voluntad agredir a los sindicatos de clase, a todos ellos, pero las dirigencias sindicales de CC.OO. y UGT deben entender, y lo digo fraternalmente, que el adversario son los bancos y los mercados, que no se puede retroceder y menos ahora, por lo que entiendo se les puede y debe exigir, que aún reconociendo su derecho e incluso obligación de negociar, nada les obliga a ceder.

La verdadera necesidad ahora, en mi humilde opinión, es que no haya ninguna persona parada sin prestaciones, nadie expulsado de su vivienda por no poder pagar la hipoteca, así como reformar profundamente el sistema fiscal, defender el reparto, y la justicia distributiva. Lograr la Banca Pública, nacionalizar las Cajas de Ahorros, al completo y de verdad. Pero no ceder en derechos que tanto costó conseguir

EL AZAR

Cualquier actividad, incluso la más planificada u organizada está sometida al azar. Nuestra vida no depende exclusivamente de nuestra voluntad, de las directrices de la organización política, económica o social en la que estamos jugando desde hace mucho o poco tiempo y que nos indican el camino a seguir. Nuestra vida y nuestros actos están sometidos al azar, y como en la película de Woody Allen “Match Point” la pelota de tenis rueda por el borde la red hasta que finalmente cae de un lado u otro significando la victoria y la derrota y, en definitiva, el fin del juego y el partido para cada uno de los jugadores. En este film, Woody Allen deja muy claro que ni siquiera los crímenes tienen castigo porque el azar incluso puede cambiar los resultados esperados de las acciones y el comportamiento de las personas. En cualquier caso, la irrupción de lo que denominamos suerte pero que no es otra cosa que el azar, puede cambiar nuestro futuro y devenir.

Aun sabiendo de la existencia de esta combinación de casualidad y capricho interviniendo en nuestras vidas, no por ello pensamos que estamos predestinados o determinados (salvo algún calvinista recalcitrante), sino que admitimos que la vida es un juego donde como jugadores analizamos las diferentes estrategias, tanto propias como ajenas, con el fin de adoptar decisiones que nos permitan acabar con las incertidumbres y obtener los resultados apetecidos. Ya en 1944 se publicó el libro “Theory of Games and Economic Behavior” obra de un matemático, John von Neumann, y un economista, Oskar Morgenstern, y desde entonces no solo matemáticos y economistas, sino politólogos y sociólogos han desarrollado esta teoría de los juegos, aplicándola a diferentes modelos. En política, los partidos básicamente tratan de buscar al votante medio, conocer sus gustos preferencias, intereses, principios, valores, etc., para maximizar el discurso político adoptando cuanto puede ser propio de ese votante medio a partir del cual obtendrán la ventaja electoral sobre otros partidos, ya que sumarán los votos a la derecha e izquierda de ese votante medio.

Sin embargo, en el desarrollo de la teoría de los juegos,  la política no parece que cuente con la masa de votantes sobre la que organizar los modelos. En estos momentos los llamados votantes muestran en numerosas encuestas el hastío y el cansancio por el juego de los partidos políticos, las disputas partidistas, señalando el bajo perfil de sus líderes, incapaces de conectar con su vida y existencia. Una existencia donde se mezclan situaciones de desamparo tan crueles como los hogares donde todos sus miembros están parados, donde se realquilan habitaciones para sobrevivir, o donde los hijos retornan a la casa de sus padres jubilados para compartir la rala pensión de jubilación. Donde la austeridad y el ajuste de su economía no les permite desde años salir una semana de vacaciones o salir por ahí una vez al mes. Donde una economía de guerra les lleva al consumo de productos, llamados blancos eufemísticamente, o bien a cambiar de dieta (para muchos una dieta proporcionada por el banco de alimentos).

Donde se acaba la prestación por desempleo y no existe otra clase de subsidio (por ejemplo una renta mínima de inserción, o subsistencia, o de ciudadanía, que el nombre para el caso da igual); donde la red que amortiguaba la exclusión se hace más pequeña y sólo el azar puede impedir verte en la calle. Donde la edad (mayores de 45 años), el género (mujeres), o la nacionalidad (inmigrantes), pueden ahondar más el abismo al que se precipitarán quienes muestren algunas de estas señas de identidad. Donde los autónomos ven perder sus negocios o sus trabajos porque nadie les compra o les reclama y como no disponen de prestaciones echan manos de los ahorros, si los tienen, hasta que los agotan.

Cuando las ONGs, las asociaciones, la red social y familiar se acaba o da signos de agotamiento algunos despliegan toda clase de estrategias de supervivencia, otros se desesperan y piensan en robar, y también hay quienes confían en la suerte y el azar y deciden jugar. Sin embargo, en esto de los juegos de lotería la suerte parece sonreír también a los políticos. En La Rioja, el consejero de presidencia, señor Del Río, lo puede atestiguar; pero quizás, el más emblemático en estas fechas ha sido el presidente de la diputación de Castellón, el señor Fabra, un hombre afortunado al que en unos pocos años le sonrió con acierto la lotería en más de una ocasión (la última en el sorteo del niño le reportó un premio de dos millones de euros).

El señor Fabra debió pensar que aquello de afortunado en el juego desgraciado en amores no iba con él, pues la fortuna acompañaba a todo el clan familiar; pero mira por dónde intervino una vez más el azar para estropearle un futuro tan venturoso. En su fuero interno sabía que en el partido son tantos los corruptos y chorizos que utilizan el poder político para forrase, que sus actos pasarían desapercibidos en el conjunto amplio de correligionarios inmersos en tanta actividad delictiva. ¡Ja!, la bola de partido no podía seguir en el aire tanto tiempo y ahí estaba el azar inclinando la justicia hacia su encuentro, sin por eso descuidar amigos y allegados participantes en esa tupida trama que el poder teje como en las mafias sicilianas. Puede que la vida sea como la lotería en la que el azar nos conduzca hacia uno u otro lado de la red, pero no dejemos que jueguen por nosotros. Suerte.

EN TODAS PARTES HAY BELLEZA

MOUSSA AG ASSARID,

No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles…!

Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo

– ¡Qué turbante tan hermoso…!

– Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.

– Es de un azul bellísimo…

– A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados…

– ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?

– Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.

– ¿Por qué?

– Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.

– ¿Quiénes son los tuareg?

– Tuareg significa «abandonados» , porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: «Señores del Desierto», nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.

– ¿Cuántos son?

– Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece… «¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!», denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.

– ¿A qué se dedican?

– Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio…

– ¿De verdad tan silencioso es el desierto?

– Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.

– ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?

– Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba… Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre… Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!

– ¿Sí? No parece muy estimulante. ..

– Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas… Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.

– Saber eso es valioso, sin duda…

– Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!

– Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?

– Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!

– ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?

– Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro…

– Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja…

– Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté… Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua… y sentí ganas de llorar.

– Qué abundancia, qué derroche, ¿no?

– ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso…

– ¿Tanto como eso?

– Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos… Yo tendría unos doce años, y mi madre murió… ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.

– ¿Qué pasó con su familia?

– Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa… Entendí: mi madre estaba ayudándome…

– ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?

– De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo…

– Y lo logró.

– Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.

– ¡Un tuareg en la universidad. ..!

– Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella… Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra… Aquí, por la noche, miráis la tele.

– Sí… ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?

– Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa… En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

– Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.

– Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde…

– Fascinante, desde luego…

– Es un momento mágico… Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor… La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor…

– Qué paz…

– Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.


¿CASTIDAD? NO, GRACIAS

Hace unos días, el obispo mexicano de San Cristóbal de las Casas (estado de Chiapas), Felipe Arizmendi, responsabilizó a “la invasión de erotismo presente en los medios de comunicación” de los abusos cometidos por el clero ya que, ante tal aluvión de estímulos, no es fácil “mantenerse en el celibato y en el respeto a los niños”, subrayando que el libertinaje sexual que se vive actualmente es uno de los detonantes de los escándalos de pederastia que en los últimos meses asolan el panorama de la iglesia católica.

Desde luego con estas manifestaciones no ha conseguido aplacar las críticas por los abusos sexuales y casos de pederastia cometidos por el clero, sino todo lo contrario, pues han aumentado el número de personas, organizaciones e instituciones políticas y sociales, así como representantes de gobiernos que han respondido indignados por este incontinente verbal.

Parte de su argumentación podría tener base real al señalar que la iglesia católica pondrá mayor énfasis en mejorar la educación sexual de sus sacerdotes, pese a que el medio ambiente no es propicio sino contrario a la castidad. Se refiere a Internet que lo invade todo y por ello es difícil que alguien se sustraiga a un ambiente tan erotizado. Ante un libertinaje social generalizado como el que existe actualmente, hay más posibilidades de actos de pederastia, no solo en la Iglesia sino en la familia, en las escuelas y en muchos otros ambientes.

Y es cierto que las posibilidades que ofrece la libertad sexual pueden esconder actos violentos o contrarios a la propia libertad, aunque no estoy de acuerdo en que sea la libertad la que promueva esos abusos, esa violencia, ese ejercicio del dominio y del poder, sino las bases sobre las que se socializaron, se formaron y se educaron las personas que conculcaron los derechos y la libertad de los otros. Ahí es donde debe buscar el origen de de los abusos de los sacerdotes, y ahí es donde precisamente entra la castidad coercitiva e impuesta mediante el celibato al clero.

El secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, el agitador que ha relacionado pederastia y homosexualidad, decía estos días a su paso por Cataluña que el voto de celibato es una tradición positiva y su incumplimiento puede conllevar consecuencias que después son muy dolorosas y lo dañan todo. Es cierto, las consecuencias se muestran no sólo con los casos de abuso sexual de menores por el clero en Europa y  Estados Unidos, sino en las regiones donde el catolicismo está creciendo más rápido como América Latina, Asia y, sobre todo, África, donde según Peter Schineller, un sacerdote jesuita que ha pasado veinte años en África, la transgresión de la castidad entre los sacerdotes va desde el acoso, la violación y el sexo consentido, hasta engendrar hijos. Schineller señala que en África los adultos con hijos tienen una posición social más alta que los adultos sin hijos. Además, los sacerdotes a menudo están aislados, separados, y las tentaciones son muy fuertes.

En una investigación llevada a cabo en 2001 por la National Catholic Reporter y publicada el nueve de marzo, se puede leer en el Memorándum presentado por Sor Marie McDonald (de Misioneros de Nuestra Señora de África), que el acoso sexual e incluso violación de las hermanas por sacerdotes y obispos es supuestamente común. A veces, cuando una hermana se queda embarazada el sacerdote insiste en el aborto. La hermana por lo general es despedida de su congregación, mientras que el sacerdote es trasladado a otra parroquia. Otro problema es que muchas hermanas son económicamente dependientes de los sacerdotes que solicitan favores sexuales a cambio de su ayuda financiera. Además, los sacerdotes se aprovechan de la dirección espiritual para pedir esos favores sexuales.

El abuso sexual de las religiosas es el principal problema de la iglesia católica en África y son varias las causas apuntadas en los informes procedentes de las congregaciones diocesanas, como el voto de celibato/castidad, que no es de gran valor en aquellos países donde el matrimonio es el objetivo principal, aunque como el precio de la novia es demasiado alto, la opción alternativa que se presenta a las jóvenes es la vida religiosa.

Otra causa proviene del status inferior de la mujer en la sociedad y en la iglesia. A una hermana le resulta imposible rechazar a un sacerdote que le pide favores sexuales, pues han sido educadas para estar al servicio y obedecer al varón que se ve como una figura de autoridad. Como los sacerdotes recibieron una formación teológica más avanzada, pueden utilizar falsos argumentos para justificar sus solicitudes de sexo, como este de: Ambos somos célibes consagrados. Esto significa que prometimos no casarnos. Sin embargo, podemos tener relaciones sexuales sin romper nuestros votos.

Por otra parte, las monjas también tienen un lugar único en el panorama sexual, en un universo donde el SIDA está muy extendido. Para muchos, el sexo con monjas se piensa que es seguro; algunos incluso se imaginan que podría tener efectos positivos o poderes curativos.

Pero quizás, lo peor de los abusos cometidos con las mujeres religiosas en África ha sido, como en el caso de los abusos a menores en otras partes del mundo, la conspiración del silencio en torno a esta cuestión. El encubrimiento de la violación de menores y el abuso sexual de religiosas, proviene de la consideración que tiene la jerarquía católica sobre la violación y el abuso como un pecado, en lugar de cómo un crimen. De ahí la insistencia en el perdón, el arrepentimiento y la terapia de los pecadores, en lugar de la investigación, persecución y expulsión de los delincuentes. En el fondo tratan de mantener la reputación de la jerarquía eclesiástica por encima del deber para con su iglesia, utilizando la autoridad que una religión secular les proporciona para ocultar sus más oscuros y terribles secretos.

Pese a que el Vaticano siempre ha tenido conocimiento de todos estos pecados y delitos, su respuesta ha sido el ocultamiento de los hechos y la exaltación de la castidad. En 2005, cuando Benedicto XVI viajó a África se refirió a la cuestión del celibato de manera explícita. Instó a los obispos allí para abrirse plenamente a servir a los demás como lo hizo Cristo, abrazando el don del celibato. Sin embargo ya hemos contado en otra ocasión (“Pedofilia o barbarie”), que hasta que en 1073 Gregorio VII impuso el celibato, en esos diez siglos de vida cristiana, además de San Pedro otros seis papas vivieron en matrimonio y hasta once papas fueron hijos de otros papas o miembros de la iglesia. Por tanto, ¿porqué fundamentar el funcionamiento de la estructura eclesiástica en el celibato y la castidad? ¿Debe una persona ser casta para ejercer el cargo de sacerdote? ¿Se puede condenar a un, o a una joven adolescente a no conocer jamás el desarrollo normal de su cuerpo, a no tener contactos emocionales o sexuales sin temor?

Sean cuales sean las respuestas, lo cierto es que la sexualidad de sacerdotes, obispos y cardenales no remite con los votos de castidad, y está expuesta, como señalaba el obispo de Chiapas al medio ambiente erotizado que hace muy difícil sustraerse a las tentaciones del abuso y la violencia sexual. Si de verdad quieren acabar con los abusos en el seno de la iglesia católica y convivir en un plano de igualdad, dignidad y respeto, no lo duden, pronuncien bien alto este lema: ¿Castidad? No, gracias.

IMAGINA

Tánger dieciséis de febrero 2010

Imagina que diste a luz el domingo pasado en un hospital público marroquí. Un niño precioso.

Imagina que te dieron el alta al día siguiente, lunes.

Imagina que volviste a casa, cansada, sangrando del post-parto, con dolores aún en un útero que lucha por volver a su sitio.

Imagina que en casa te está esperando tu niña de dos años y dos meses y tu pareja.

Imagina que esta mañana mientras bañabas al bebé comenzaste a ver que le costaba respirar.

Imagina que corriste al hospital público marroquí.

Imagina que te dijeron que no podían atenderte.

Imagina que fuíste dos veces.

Imagina que la tercera vez tu bebé dejó de respirar casi en la puerta del hospital.

Imagina que pediste auxilio por tu bebé muerto.

Imagina que se lo llevaron a la morgue del hospital.

Imagina que a ti, a tu niña de dos años y dos meses y a tu pareja os llevaron a comisaría.

Ahora imagínate retorciéndote de dolor en las entrañas, el dolor agrio de la muerte de tu hijo, el dolor de un útero que te recuerda recién parida, el dolor de una leche que sube a tus senos duros como piedras. Pero imagínate NEGRA, imagínate AFRICANA, imagínate POBRE, imagínate SIN PAPELES.

Estás sentada, doblada sobre tu vientre en aquel sucio despacho de policías que van y vienen y te hablan en una lengua que no entiendes. Allí te miro e intento traducirte las preguntas que me parecen estúpidas, crueles e inhumanas.

Quieren saber qué haceis en su reino, cómo habeis entrado y cuánto tiempo llevais aquí. Quieren saber cómo os llamais, cómo se llaman vuestros padres y porqué habeis venido.

Tu pareja grita y pide piedad. Sabe que todas las preguntas van dirigidas a justificar una deportación al desierto. Tu pareja grita y te tranquiliza llamándote “honey”.

Tu niña sonríe, juega con su gorro y canta “aleluya”.

La policía busca un intérprete de árabe a inglés para hacer el parte y llevaros a Tribunal.

Me dices que si te deportan al desierto y allí te violan no crees que aguantarás el dolor, que aún estás recién parida.

Un policía se me acerca y me pregunta : ¿Por qué haceis ésto? ¿Por placer?. Este amable policía llama “esto” a acompañar a unos padres sumidos en el dolor, a comprar algo de comida para una niña que lleva todo el día sin probar bocado y a intentar traer un poco de humanidad o al menos de buen trato a esa puñetera comisaría.

Entonces le miro, me horroriza su frialdad, y le contesto, lo hacemos por amor. Veo en él a esos seres que comen, cagan y hacen de policía para poder seguir comiendo y cagando. Siento lástima.

Detienen a tu pareja en comisaría y me dicen que como caso humanitario te dejan dormir en casa. Mañana tienes que pasar el Tribunal junto a tu marido.

Te hundes. Es la primera vez que te veo enderezar ese vientre que te duele. Gritas y lloras hasta que un policía te manda callar.

No lo soporto, me puede la escena y le pido por favor que entienda que tu hijo ha muerto hoy, que estás recién parida, que te duelen las entrañas.

Me responde con desprecio que en este reino hay unas leyes, que aquí se hace lo que dice el procurador del rey y que tú eres una NEGRA CLANDESTINA.

Mañana iremos al Tribunal, mañana un hombre de este reino decidirá si te tiran a ti y a tu niña al desierto de madrugada. A partir de ahí la suerte decidirá si serás violada, si tu hija será raptada o porqué no violada también.

Imagínate que todo eso te ha pasado hoy.

Imagínate que a todas nos duelen sus entrañas.

Imagínate que a todas nos duelen nuestras entrañas.

Helena Maleno Garzón
Investigadora
Especialista Migraciones
Colectivo Caminando Fronteras
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0034664301609

INDECENTE

Ha dicho la Vicepresidenta del gobierno que es indecente que mientras tengamos más de 4.000.000 de parados, haya gente que no esté de acuerdo en alargar la jubilación a los 70 años. Nos gustaría transmitirle a esta «Sra. Vicepresidenta» y a todos los políticos, lo que consideramos indecente:

INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 €/mes.

INDECENTE, es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.
INDECENTE, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).

INDECENTE, es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.
INDECENTE, es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.
INDECENTE, es colocar en la administración a miles de asesores (léase amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados).
INDECENTE, es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos, aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.
INDECENTE, es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo, ni cultural ni intelectual.
INDECENTE, es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.

INDECENTE No es que no se congelen el sueldo sus señorías, sino que no se lo bajen.

INDECENTE, es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.

INDECENTE, es que ministros, secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del ERARIO PÚBLICO. Y que sea cuál sea el color del gobierno, todos los políticos se benefician de este moderno «derecho de pernada» mientras no se cambien las leyes que lo regula. ¿Y quiénes las cambiarán? ¿Ellos mismos? ¡Já! Juntemos firmas para que haya un proyecto de ley con para acabar con estos privilegios y con otros. Haz que esto llegue al Congreso a través de tus amigos.

GROTTESCO

Este artículo se publicó en Rioja2.com el veinte de febrero de 2010. A propósito de mis recuerdos del 23-F y del singular y grottesco personaje J.M. Aznar

Esta semana, aprovechando horas de tren y habitación de hotel, he leído con fruición la “Anatomía de un instante” de Javier Cercas. Narrada con ese estilo suyo propio de un periodismo de investigación que ya me cautivó en Soldados de Salamina, utiliza algunas de las técnicas que en Sociología y Antropología se manejan en los trabajos de campo, pero con la diferencia de que Cercas no se limita a informar de los hechos, si no que consigue con su extraordinaria capacidad narrativa introducirnos en el contexto para que acompañemos a sus personajes como si rememoráramos el pasado y lo uniéramos a nuestra biografía.

Sin embargo, no he podido realizar ese ejercicio de acompañamiento biográfico, pues en el 23-F yo me encontraba en el culo del mundo, perdón, en Trevijano de Cameros, que por entonces bien podía pasar por tal un pueblo de montaña que adolecía de toda clase de servicios básicos, o le sobrevivían de manera harto precaria. Y me pilló el 23-F, además, en compañía de unos músicos (sevillano y aragonés) que venían dispuestos a trabajar y divertirse, mi familia (madre, esposa y un hijo de corta edad), y un centenar de cabras. Recuerdo que habíamos escuchado a través de la radio las noticias de la toma del Congreso por la guardia civil y la ocupación de las calles de Valencia por tanques,  lo que ocasionó tal zozobra entre los músicos que dudaban entre salir escopeteados o finalizar el trabajo que les había conducido hasta el pueblo. Por su parte, mi madre sollozaba indicándome que estaba ocurriendo lo mismo que en el treinta y seis, cuando Franco dio el golpe de Estado, y que esto no podía significar sino el comienzo de una nueva guerra civil.

Mis amigos, cada dos por tres se acercaban al único teléfono público que disponíamos en el pueblo (qué lejos se encontraban aún los móviles), y traían nuevas noticias cada vez más alarmantes. Por mi parte me encontraba, no se si producto de mi natural optimismo, tratando de animar a todos y sacarlos de sus temores, miedos y angustias. Además, en mi fuero interno, la situación me parecía divertida, más próxima a una farsa y hasta un esperpento valleinclanesco que me producía la sensación de asistir a un acto más de la tragicomedia española, que de modo cíclico se representaba en el teatro de la historia.

Pasaron los días, y tras el desenlace conocido me contaron algunos acontecimientos sucedidos, como la precipitada huida hacia la frontera de quienes se sentían significados antifranquistas; o como los movimientos pro-golpistas entre quienes se sintieron significados franquistas y, en general, una actitud entre expectante y resignada de la mayoría de los ciudadanos que conocía. A todos ellos, mis impresiones sobre cómo viví o sentí los acontecimientos de ese día y, sobre el carácter entre grotesco y surrealista del golpe de Estado, no se las pude trasladar en ese momento, pues nadie quería reconocerse en mi papel de espectador que ríe y se despacha a carcajadas. Carcajadas provocadas por las escenas que se sucedieron en esa obra tomada por tragedia, pero con guión de Rafael Azcona y, donde el absurdo, grotesco y ridículo español adquiere categoría humana.

Aunque para grotesco y ridículo el inefable José María Aznar, que tras representar las esperpénticas escenas en las que paseó su cuidada melena, mostró sus dotes comunicativas (principalmente en inglés tejano aunque sin descuidar el italiano macarroni), y asombró con su tableta de chocolate abdominal (para deleite de su señora Botella), nos ha sorprendido ahora con un nuevo golpe de efecto al levantar el dedo corazón dispuesto a introducirlo en el trasero de cuantos estudiantes universitarios le gritaban. Ridículo, chabacano, vulgar. Sin duda, Grottesco.

OBSERVACION PARTICIPANTE

El cuatro de octubre de 2009 publicaba este artículo en Larioja2.com

La observación participante como técnica científica nos la ofrece Bronislaw Malinowski en la introducción a su libro “Los Argonautas del Pacífico occidental” (1922), donde señala, entre los principios metodológicos, que el investigador debe colocarse en buenas condiciones para su trabajo; es decir, lo más importante de todo es no vivir con otros blancos, sino entre indígenas. Y con ese propósito he trabajado desde que me entusiasmé con la investigación social, no vivir solo entre los de mi familia, mis amigos o con los grupos con los que me identificaba, sino vivir entre indígenas como un indígena más, bien sea en el monte con los pastores, en la construcción con los albañiles, o en la ciudad con los jóvenes, con los inmigrantes, los viejos, las mujeres, etc.; es decir, siempre en el lugar del otro, de modo que pudiera entender y explicarme al otro o a los otros (los indígenas).

La observación participante es una técnica que consiste en participar en la vida normal de la comunidad, observando las actividades cotidianas de la gente que en ella vive, y obteniendo una visión desde adentro de la situación; es decir, comprendiendo las razones y el significado de las costumbres y prácticas, tal y como los individuos y grupos estudiados las entienden. Como es una técnica que consume tiempo, me he visto obligado a variar los métodos de observación, el tipo de observación, el grado de participación y los temas de análisis, si bien es verdad que todo ello ha contribuido a ampliar mi campo de observación interrelacionando a los diferentes actores y grupos de actores. Toda participación es antes cultural que social, y aunque eso no ha evitado que me pringara en todo tipo de movidas, el distanciamiento con respecto a los intereses de los actores me ha garantizado siempre una libertad de movimientos que no se pueden permitir a sí mismos los propios actores, y en un tiempo en que las relaciones se dan en un marco global, la libertad es aún más estimulante.

Precisamente en el marco global, esta semana la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de Naciones Unidas señalaba que durante 2008 la producción agrícola subsahariana experimentó un crecimiento del 3,5% tras pasar varias décadas de declive, aunque este porcentaje no ofrece aún la solución para un continente cuyo 30% de la población sufre de hambre y malnutrición crónica. Sin embargo. este informe no señala si el crecimiento en la producción se produjo gracias a la compra masiva de hectáreas de tierras productivas por China y otros países que buscan garantizar los productos de primera necesidad para sus ciudadanos; o si se debe a los préstamos realizados por los países desarrollados para adquirir la maquinaria, los fertilizantes o los sistemas de regadío que ellos mismos les venden. Tampoco sabemos nada acerca de si ese aumento de la producción se debe a la eliminación de algunos de los muchos aranceles que gravan la exportación de los productos agrícolas subsaharianos, ni tampoco si se ha producido un cambio en el monocultivo impuesto por las multinacionales de la alimentación en favor de la diversidad.

De lo que sí sabemos, porque lo tenemos muy cerca, es que las subvenciones a nuestra agricultura y a nuestros agricultores se mantienen y se mantendrán frente a la competencia que pudieran hacer los países en vías de desarrollo con su riqueza ambiental y con su producción agrícola. Nosotros nos podemos permitir tirar toneladas de alimentos a la basura y venderles los excedentes, pero impedimos que sus productos lleguen a nuestros mercados si no es a precios propios de los artículos de lujo. Olé, y qué siga esta estrategia colonialista, mientras dure.

¡Hola mundo!

No sabía como hacer entrega de mis observaciones de la realidad que me toca vivir de cerca, sin mezclar con las investigaciones sociológicas que aparecen en el otro blog de enclavesocial, así que me he decidido por crear este nuevo blog que es donde se grabarán de ahora en adelante  los artículos que también se publican en Rioja2.com

Saludos mundo