MOVILIDAD INSOSTENIBLE

Una mujer se quejaba de un grupo de mujeres que se habían parado para hablar en la calle y le molestaban en su tránsito. Me recordaba a la Ley de Orden Público de la dictadura franquista, cuando la policía daba la orden de “circulen” para evitar la reunión o concentración de tres o más personas. Y es que la calle para esta mujer, así como para la administración municipal, se ha convertido en un territorio que atravesar, por el que circular sin parar, todo lo más, en algún escaparate o en la terraza del café más cercano.

Quienes hemos conocido la ciudad de Logroño como un lugar estancial, donde las calles era el espacio de juego de los pequeños y de relación entre los vecinos y donde los vehículos más usuales eran los de transporte de mercancías, no podemos aceptar que nos dejen espacios mínimos llamados calles, donde nos arraciman y aprietan, sin poder detenernos y hablar, o sentarnos en un banco siempre que haya alguno dispuesto, o a la sombra de un árbol siempre que no lo hayan talado y hormigonado el alcorque. Sabemos que la administración municipal obtine réditos económicos del espacio público, bien por su venta mediante su privatización o bien a través del alquiler, pero debería entender que los espacios públicos tienen dimensiones, no sólo económicas, sino sociales, culturales y políticas, de contacto entre la gente, de relación e identificación, de organización y de actividad.

Es totalmente irracional que Logroño disponga de más de 92.000 vehículos para circular, cuando el número de hogares no supera las 78.000 familias, algunas de las cuales disponen de varios vehículos que exigen y demandan más espacio público por donde circular y aparcar, reduciendo a su mínima expresión el espacio estancial que es, o debería ser, de dominio público y sociabilidad y en el que confluyeran identidades diversas animadas por un uso social colectivo y democrático, y no básicamente privativo.

Así pues, a los gestores de la administración municipal, les digo que no se puede diseñar el espacio público tan sólo en beneficio de intereses privados, sean estos aparcamientos en superficie, o terrazas que jibarizan las aceras. El uso y gestión de lo público no debe hacerse sin la participación de los ciudadanos, sin su concurso, sin la integración de cuantos grupos y colectivos convergen y se relacionan en esos espacios. Logroño no se merece la actual movilidad insostenible.

PROYECTO DESTRUCTIVO

Saludamos con normalidad la alternancia política en el gobierno de nuestras instituciones porque esto permite acceder a cambios y variaciones en nuestro modo de relacionarnos, y es un medio habitual en el ejercicio del poder político para implementar nuevos proyectos que amplíen de forma beneficiosa nuestra forma de vida en comunidad.

Sin embargo, asistimos con pesadumbre a una situación que sigue un curso, un camino por el que no se avanza, sino que se retrocede. Esto está ocurriendo en diversos lugares de nuestro país donde se ha producido un cambio en la toma de poder de las instituciones, pero para no extendernos sobre todos ellos nos fijamos en lo que sucede en la ciudad de Logroño donde el Partido Popular ha alcanzado el poder sustituyendo al Partido Socialista.

Y lo que está presentando el nuevo gobierno municipal no son proyectos novedosos que mejoren la convivencia en una ciudad tan necesitada de espacios relacionales donde se exprese la tolerancia de sus habitantes, si no una disposición a destruir los proyectos iniciados por el anterior equipo de gobierno. Y esto es muy grave porque nos indica que no disponen de ningún proyecto político propio, sino que su plan y diseño político es la reestructuración y reforma de los proyectos ajenos, en un afán de destrucción de cuanto suponía una mejora para el conjunto de la ciudad, al menos para los más de treinta mil ciudadanos que manifestaron con su voto el acuerdo a los proyectos iniciados o dispuestos en la legislatura anterior. Y que ahora, supuestamente, los treinta y seis mil votos al partido popular que le otorgaron el gobierno son para que se dedique a destruir cuanto se hizo y proyectó, desentendiéndose de crear o presentar nuevos proyectos que, tal parece, nunca existieron. Volverán las dobles filas, los ruidos y la contaminación, la inseguridad de peatones y ciclistas, estrechamiento de aceras para manejo de cuatro vías de calzada dos dedicadas a aparcamientos y dos a circulación, junto a un carril bici jibarizado y de donde son expulsados los vehículos de movilidad personal y bicicletas de carga; en definitiva, un proyecto destructivo.

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ALARMA Y NEGOCIO

En los últimos años, el número de instalaciones de sistemas de seguridad en España se ha multiplicado hasta superar los tres millones de alarmas, situándose como el cuarto país del mundo con más dispositivos, según afirman las principales empresas del sector, y ello, pese a que es uno de los países más seguros de Europa.

Sabemos que este crecimiento rápido se ha producido gracias a la alarma social creada en torno al fenómeno de la ocupación, con campañas publicitarias que nada tienen que ver con la realidad, dado que los allanamientos de vivienda se han mantenido estables durante todo el tiempo y las llamadas ocupaciones se han producido básicamente en viviendas pertenecientes a bancos y fondos buitre.

Pero hoy día en que el fenómeno “okupa” comienza a mostrar signos de agotamiento y la alarma social disminuye, observamos que la demanda se contrae, hasta el punto de que para mantener el ritmo de crecimiento de los sistemas de seguridad y conseguir duplicar el parque de alarmas hasta los seis millones, las empresas han iniciado cambios inmediatos en su estrategia publicitaria y empresarial para atraer a una clientela, que se caracteriza hasta hoy por pagar una cuota de mantenimiento en torno a los 50€, por vivir básicamente en ciudades, y por ser más propietaria de pisos que de unifamiliares.

Por otra parte, también se observan cambios en el mercado de centrales receptoras de alarmas, pues frente al poco más del centenar de pequeñas compañías existentes, el cese de actividad de algunas y las operaciones de adquisición de empresas que llevan a cabo los principales operadores, terminarán acelerando el proceso de concentración de la oferta en el mercado, liderado en la actualidad por Securitas Direct y Movistar Prosegur. Además, a partir del 31 de diciembre de 2023 finalizará la moratoria sobre funcionamiento de los sistemas de alarma en el ámbito de la seguridad privada y sólo las empresas de seguridad que cumplan las normas UNE-EN, serán autorizadas para instalar y realizar el mantenimiento de equipos y dispositivos que pretendan conectarse a una Central de Alarmas, uno de los componentes más valorados de los sistemas de seguridad.

SEGURIDAD Y MIEDO

Estoy convencido que muchos de ustedes, cuando se interrumpe la programación de lo que están viendo u oyendo en tv o radio para dar paso a la publicidad, aprovechan para realizar otros menesteres con tal de no participar del bombardeo publicitario. Pues bien, en esas estaba cuando escuché un anuncio de alarmas, donde se presumía de una instalación en la que se depositaba la seguridad de los hijos cuando nos encontráramos fuera del domicilio. Es decir, podríamos visualizar qué estaban haciendo en ese momento y averiguar que no se hallaban en peligro alguno. Como pueden ver, un modo muy sutil de fisgonear y controlar a los nuestros.

Esta va a ser la tercera campaña del miedo que las empresas de seguridad van a utilizar para aumentar el parque de alarmas de España, pese a que ya somos el cuarto país con más alarmas del mundo, y pese a que los índices de delincuencia son muy inferiores a la media europea.

Y es que las campañas de seguridad han dado un salto cualitativo muy importante, pues si hace años, el relato estaba enfocado en prevenir los robos en la vivienda, para lo cual se azuzaba el miedo a la pérdida de los bienes, posteriormente se cambió este miedo al robo por el miedo a la ocupación de la vivienda. En estos últimos años, la colaboración de los medios escritos y de tv en cuyo capital se encuentran presentes, precisamente las mayores empresas de seguridad, han creado y sobrealimentado un alarmismo infundado sobre los casos de “okupas”. Y digo infundado, porque como señalaba en cierta ocasión el magistrado Joaquim Bosch: “estadísticamente es más fácil que te asesinen a que ocupen la casa donde vives”.

Lo cierto es que el fundamento se encuentra en nuestra competencia para asimilar el miedo. Miedo a la pérdida de nuestro de dinero o de los objetos que consideramos de valor, miedo a la pérdida de nuestra vivienda, y ahora, miedo a no conocer lo que ocurre en su interior. Se trata de llevar con nosotros un Gran Hermano de bolsillo, casi como si emuláramos al protagonista de la novela de George Orwell.

oznor

GAROÑA NO ME PONE

El pasado día dos de marzo, la planta nuclear burgalesa de Santa María de Garoña cumplió su cuadragésimo aniversario desde que en el año 1971 se puso en marcha. La central fue diseñada para unos 25 años, pero como esa vida útil acabó ya (la última autorización de funcionamiento se agotó en julio de 2009) se inventan lo de vida útil de servicio que permite alargar inútilmente la vida de esta central, hoy hasta 2013 y mañana, según calculan los lobbys nucleares, pues hasta 2030, cuando podría llegar a sexagenaria.

Tanto el gobierno socialista que ha priorizado el beneficio económico de las compañías propietarias (Endesa e Iberdrola) antes que la seguridad y el bienestar de los españoles, como la oposición del PP manifestando abiertamente que la energía nuclear es necesaria y segura, responden a los intereses de los lobbys nucleares representados por estos dinosaurios de la política que son los bien pagados Felipe González y Aznar. Por supuesto que los líderes regionales de ambos partidos, especialmente el defensor de los riojanos y la identidad riojana, el señor Sanz, no han dicho esta boca es mía. Faltaría más. De eso no se habla sin permiso de los jefes como nos sea para repetirnos hasta el aburrimiento el mantra preferido: las centrales nucleares son seguras y su energía necesaria. Además, Haro se encuentra a 52 Km. y Logroño a 112 Km., por lo que si hay un escape radiactivo nos da tiempo a abandonar esta tierra del vino antes de que se convierta en un parque temático con radioactividad suficiente para unos cuantos miles de años.

Ahora mismo señalan los políticos y expertos de la cosa, que se van a revisar los sistemas de seguridad de todas las centrales nucleares. Incluso van a encargar estudios sobre posibles movimientos sísmicos, ataques terroristas, caída de meteoritos, etc., como si eso no lo hubieran hecho desde hace años. Casi desde su primer día de funcionamiento ya hablaban de la seguridad de las centrales nucleares. Pero es que la única seguridad que se puede ofrecer es el cierre completo de todas las plantas nucleares. Es la única posibilidad de garantizar la supervivencia del planeta. Además, el uso de las energías limpias de verdad, de las renovables, de las que no crean problemas de seguridad nacional, es necesario y su coste más barato.

De siempre, pero con más razón ahora, la energía nuclear no se puede incluir, como muchos pretenden, en un modelo energético limpio, seguro y sostenible. De nada ha servido la seguridad que mostraban las plantas nucleares de Fukushima con un reactor como el de Garoña, con un pésimo sistema de contención, pues los sistemas de refrigeración de emergencia del núcleo del reactor funcionan con electricidad; pero estos quedaron afectados tras el terremoto y, según el protocolo de seguridad, deberían haber entrado en funcionamiento inmediatamente los generadores diesel de emergencia de la central. Mas estos tampoco funcionaron. Entonces, empezó la cuenta atrás. El combustible nuclear, sin ser refrigerado activamente, empezó a sobrecalentarse. El agua en el interior de la vasija del reactor empezó a evaporarse, el vapor a aumentar la presión del interior de la vasija, y el combustible al descubierto sin agua que lo enfriase. Este fue el principio de un accidente por pérdida de refrigerante, el peor que se puede dar en una central nuclear. De esos que, según la industria nuclear, nunca pueden ocurrir. Ja, ja, ja. Incluso no se puede descartar que la situación pueda avanzar hacia una fusión total del núcleo de la central, como se dio en Chernobyl. Todo este proceso podría ir muy rápido o tardar varios días, dependiendo del estado del sistema de refrigeración que no refrigera. Tela marinera.

Hasta hace pocos días los lobbys nucleares habían comenzado la campaña de “hay que abrir el debate nuclear”; es decir, hay que construir más centrales nucleares y hay que prolongar la vida de las existentes. Pero este debate naufragó en el tsunami japonés. En ese momento, los políticos avezados, saben por situaciones similares que se trata de dar información con cuenta gotas, filtrada, y de machacar con todos los medios a su alcance a través de las declaraciones de expertos independientes que aseguren que eso sólo pudo ocurrir en Chernobyl o en Fukushima, porque la seguridad de nuestras centrales es constantemente verificada y, además, vamos a seguir aplicando aún más seguridad, bla, bla, bla, etc., etc.

Ya no me pone Garoña, ni los expertos independientes, ni mucho menos los lideres políticos bien pagados, ni por asomo los mudos políticos regionales. Hoy día tan sólo la ecología política ha mantenido un discurso éticamente honesto, al advertir que uno de los mayores retos a los que se enfrentará la Humanidad en las próximas décadas será el cambio del modelo energético, porque el actual modelo, basado en los combustibles fósiles y la energía nuclear, está llevando al mundo a una crisis ecológica sin precedentes. Por ello es necesario y urgente superar el actual modelo, donde no hay espacio para las centrales nucleares, que de modo ordenado pero urgente deberán cerrarse y ser sustituidas por las energías limpias y renovables.

 

 

COMPETITIVIDAD

En el maravilloso valle de Tobalina se encuentra la más vieja de las centrales nucleares de España en activo, la central nuclear de Santa María de Garoña, que se localiza a 52 Km. de Haro, 64 Km. de Vitoria, 90 Km. de Burgos, 96 Km. de Bilbao y 112 Km. de Logroño; es decir, más o menos a pocos minutos de mandarnos a la nada a todos los que vivimos en estas localidades, si la tan cacareada seguridad falla como es previsible en una central que sobrepasa los cuarenta años de vida útil que los ingenieros americanos de General Electric le otorgaron. El propio Consejo de Seguridad Nuclear afirma que la vida útil se define como el tiempo de funcionamiento de una estructura, sistema o componente de la central (supuesto en el diseño), durante el cual se espera que cumpla con su función en los términos establecidos. Pero como esa vida útil acabó ya (la última autorización de funcionamiento se agotó en julio de 2009) se inventan lo de vida útil de servicio, que es el tiempo transcurrido entre la puesta en marcha y la retirada de servicio de una estructura, sistema o componente de la central en sus especificaciones; es decir, que con la renovación de las instalaciones, inversiones en seguridad y retirando o sustituyendo aquellos componentes que se hayan aplicado en una planta, la vida útil de la central podría mantenerse en funcionamiento pues… ¡hala!, veinte años más.

Precisamente en el año 2009, Nuclenor, la empresa propietaria de la central, participada en un 50% por Endesa y en otro 50% por Iberdrola, solicita al Gobierno la extensión de su vida útil diez años más hasta el 2019, apoyándose precisamente en el Informe del CSN que estimaba adecuada la autorización de dicha extensión de la vida útil. No se si por las presiones del lobby eléctrico, o si fue el pacto con el PP para que no subieran las tarifas eléctricas hasta que se sacara un plan nacional de ordenación de la producción de energías, o si fue todo al mismo tiempo, pero pareció que el Gobierno de Rodríguez Zapatero adoptaba una medida de corte salomónico al no dar satisfacción ni a Nuclenor ni a sus votantes, incumpliendo una vez más uno de sus compromisos electorales (cerrar las centrales nucleares a medida que fueran cumpliendo su vida útil y apostar por las energías limpias y renovables), prorrogando la autorización hasta el año 2013, año en el que posiblemente gobierne el PP, partidario de lo nuclear y de Endesa (no en vano esta última ha fichado a Aznar como asesor).

Una de las características de Nuclenor es su interés por publicitar la seguridad de sus instalaciones, y para ello organiza visitas y publica la revista INFO (13000 ejemplares) de distribución gratuita, en cuyo último número habla de la visita que la Cámara de Comercio e Industria de La Rioja giró el pasado mes de noviembre. Cuenta el reportaje que el presidente de la Cámara, entidad que representa a más de 28.500 empresas de todos los sectores económicos de la comunidad, con su presencia quiso trasladar el apoyo cameral al desarrollo de la energía nuclear, señalando que hay una cuestión que en el mundo de la empresa conocemos muy bien: la competitividad. Y sigue: en esta economía global en la que funcionamos es imprescindible tener las mismas oportunidades que los competidores. En ese sentido, estamos perdiendo capacidad competitiva si por razones que no llegamos a comprender cerraran Garoña. No transcribo el resto de las declaraciones de José María Ruiz-Alejos pues son del mismo tenor, apoyando el mantenimiento de Garoña y cuantas centrales nucleares le pusieran a tiro y suscribiendo cuanto le dictaron sus anfitriones. Claro que el renovado presidente de la Cámara no debería decir que representa a todas las empresas si tenemos en cuenta que desde que se publicó el Real Decreto-ley 13/2010 de 13 de diciembre que elimina la obligatoriedad de pertenecer y pagar una cuota a las Cámaras, muchas de esas empresas, principalmente autónomos, se verán liberados de su representación y como dice el Decreto-ley, la eliminación de la cuota liberará recursos que contribuirán a mejorar su competitividad, aún más que si cierran Garoña. Además, la voluntariedad de la pertenencia a las Cámaras debe ser un incentivo para que estas cumplan sus funciones con mayor eficiencia que hasta el momento; o lo que es lo mismo, que hasta ahora las Cámaras eran ineficientes.

Pero aún hay más despropósitos en las declaraciones de Ruiz-Alejos, porque el propio Gobierno de La Rioja en su página web informa que desde 2005 presenta un balance positivo de energía eléctrica; es decir, La Rioja produce más energía que la que consume por lo que aporta energía eléctrica al resto de España. En el año 2009 se produjo 1,7 veces más energía eléctrica de la demandada, consumiendo el equivalente de un 56,69% de la energía producida. Entonces para qué la amenaza de Garoña  a nuestras puertas.

Yo creo que el señor Ruiz-Alejos no debería dejarse llevar por ese impulso propio de quien es agradecido con sus anfitriones y canta sólo alabanzas sin sentido, tomando en consideración lo que sí es un grave problema para el desarrollo económico y la competitividad de las empresas de esta Comunidad, como es la existencia y el enquistamiento de la economía sumergida que hunde sus raíces en el caciquismo secular. En un estudio del sindicato de técnicos de Hacienda GESTHA se decía que la economía sumergida y el fraude fiscal en La Rioja alcanzaba los 2.432 millones de euros de dinero negro existente a fines de 2009, lo que representaba el 20,2% del PIB regional; y que en el plazo de 2000 a 2009 La Rioja se había convertido en la primera de las comunidades con un crecimiento mayor de su tasa de economía sumergida al pasar del 25,9% al 31,4%. El seño Ruiz-Alejos sabe muy bien que la economía sumergida está presente en el sector del calzado, pero se expande aún más en los sectores de la construcción, la hostelería y cómo no, la agricultura. No nos distraiga pues con la bondad de las nucleares, convierta la Cámara en una institución eficiente, reclame una gestión transparente a la administración regional y combata la cultura del fraude y el pelotazo. Así ganaremos de verdad en competitividad.

Nuclenor

 

 

LA BRECHA SOCIAL

La sociedad cohesionada (pese a las diferencias de riqueza), segura (tras un sistema de bienestar pese a estar poco desarrollado), y optimista (con perspectivas y objetivos de futuro pese a la ineficacia de políticos y especuladores), se ha transformado en apenas estos dos últimos años en una sociedad quebrada, miedosa y con incertidumbre. Porque las diferencias de riqueza entre unos pocos y la mayoría se han hecho más profundas, porque el precario estado del bienestar se está desmontando a gran celeridad y porque una ola de pesimismo se ha instalado en las conciencias.

Vuelven las dos Españas pero las dos tienen helado el corazón. Es cierto que algo más del 40% disponen de empleo, ahorros, seguridad, y confían en que este momento forma parte de un ciclo en el que a ellos les ha pillado provistos y, aunque miran con desconfianza el presente, piensan que en el futuro volverán a ocupar una posición de dominio. La crisis les afecta, pero en su ritmo de vida consumista y de despilfarro.

En el otro 60% largo se encuentran los precarios, los supervivientes, los que están al límite, aunque cuentan con una red familiar, a veces de amistad, y en ocasiones con los servicios sociales y de voluntarios ciudadanos, que son quienes les proveen de la ayuda suficiente para evitar el riesgo de caída si este se hace inminente. Han cambiado de actividad y están dispuestos a someterse a la voluntad del gobierno, del mercado o del patrón más inicuo con tal de sobrevivir. Han ajustado sus gastos y gastan marcas blancas, gorroneando en los comedores familiares. Pero también se encuentran en este gran grupo humano los que han perdido todo, los fracasados, los sin techo, los sin trabajo ni esperanza de trabajo, los que menudean una limosna o un cigarro (ahora que ya todo da igual, incluida su salud). Han perdido el empleo, la vivienda, los hijos; han gastado sus ahorros y solo disponen de deudas, han perdido la red familiar (por lo que sea), y los amigos se vuelven contrarios. Son los excluidos, los que están fuera del sistema y tan sólo las organizaciones humanitarias (porque ni a los servicios sociales acuden), mitigan en parte las privaciones y la humillación de vivir en una sociedad que les aparta.

Es la brecha social. Una brecha entre los de arriba y los de abajo. Una brecha que por arriba separa a los muy muy ricos de los que se consideran con un estatus de relativamente ricos. Una brecha que separa por abajo a los precarios con la incertidumbre de si su estatus bajará al nivel de los excluidos, de los excluidos y desahuciados, de los sin papeles y extranjeros en su tierra, del detritus del capitalismo.

Estamos arrebatados por el discurso de la crisis, de la deuda pública y la privada y al toque de sálvese quien pueda nos desperdigamos en la selva arrostrando los peligros de una muerte en solitario. Es la muerte social, de toda una sociedad. Y empieza a cundir el pánico porque no encontramos referentes en los partidos políticos, de los que abominamos porque nos engañaron con sus falsas promesas. Los partidos que se denominaban de izquierdas hacen y defienden la política de la derecha rancia y conservadora, y los partidos de derechas se travisten de demócratas, populares y socialistas. Y si buscamos esos referentes en otras organizaciones de masas que en sus estatutos defienden un modelo de sociedad cohesionada encontramos a los sindicatos, que pactaron con aquellos partidos y no supieron defender a los desposeídos del empleo, la riqueza y ahora la seguridad.

Entonces ¿qué nos queda? Podremos cerrar la brecha, la enorme brecha con estas mimbres. Yo creo que sí podemos cerrar esta brecha. Con espíritu solidario y combativo con la injusticia, defendiendo las conquistas sociales de nuestros antecesores y ampliándolas para quienes nos sucedan, buscando auténticos referentes políticos y ecológicos donde nuestra participación sea real y alejada de la maquinaria electoral. Oponiéndonos al desarme moral de una sociedad cohesionada y brindando porque el año 2011 sea el año de nuevas conquistas sociales, con nuestra fuerza, con nuestro empuje, con nuestro valor.

 

¡PODEMOS!

Podemos no es el grito de guerra mediático con el que se anima a la gente a participar del mundial de fútbol, sino la publicación gratuita para construir una verdadera soberanía popular en tiempos de crisis. Podemos vivir sin bancos, sin empresas multinacionales, sin dinero y sin clase política. Podemos, en definitiva, vivir sin capitalismo. El animador por antonomasia de Crisis? ¡Podemos! es Enric Durán (http://www.enricduran.cat/es/node/3313), que el miércoles tuvimos la suerte de tenerlo en Logroño, gracias al apoyo de la CGT en la Universidad de La Rioja-Grupo de Estudios Libertarios.

Para quienes no conozcan a Enric Durán no tienen más que teclear su nombre en Google y le aparecerán 287.000 resultados hablando del mismo, por lo que declino hacer ninguna glosa sobre su persona, tan solo citaré la acción por la que supimos de su existencia, el diecisiete de septiembre de 2008, cuando anunció que había estafado cerca de medio millón de euros a diferentes bancos y entidades financieras con el objetivo de denunciar el depredador sistema capitalista y de financiar movimientos sociales anticapitalistas. Y de movimiento social anticapitalista podría definirse la Cooperativa Integral de la que nos habló esa tarde.

La Cooperativa es un proyecto, desde hace dos meses en funcionamiento en Cataluña, que practica la autogestión económica y política con la participación igualitaria de sus miembros. Y es Integral porque junta todos los elementos básicos de una economía como son producción, consumo, financiación y moneda propia y, al mismo tiempo, porque quiere integrar todos los sectores de actividad necesarios para vivir. El objetivo central es construir un entramado de relaciones económicas cooperativas y solidarias entre personas y empresas sociales, que salga de las reglas del mercado y que no sea controlado por el estado. Que sea un espacio para promocionar y hacer crecer productos ecológicos y locales, servicios realmente necesarios para nuestro día a día y nuevos proyectos de autoempleo vinculados a estas necesidades reales. A largo plazo puede convertirse en otra sociedad fuera del control capitalista, con su propio sistema de seguridad y previsión social, garante de las necesidades básicas de todos  en su trayectoria vital.

Más a corto plazo es una respuesta colectiva a la crisis del capitalismo, algo que ya se puede observar entre las redes y grupos locales participantes de la Cooperativa Integral en Cataluña, porque están reduciendo los gastos en euros ayudando a crecer las monedas sociales; porque han reducido el precio de los productos necesarios a través de compras colectivas; porque dan la opción de venta directa al productor; porque promueven el autoempleo digno e ilusionante a las personas que están en paro; porque dan una salida económica colectiva a todas las personas que han sido declaradas insolventes por la banca o el estado y porque dan una opción de ahorro comprometido a todas las personas.

Cooperativas Integrales y monedas sociales son instrumentos con los que se puede abrir una ventana hacia otra sociedad sin capitalismo y aunque en cada localidad, en cada territorio puedan tomar unas señas de identidad adecuadas a su realidad, lo cierto es que la extensión de los proyectos de autogestión permitirá avanzar hacia formas de existencia colectiva sin capitalismo. ¡Podemos!

NO FUTURO

Ayer, víspera sanjuanera, temprano, me han sacado de la cama unas llamadas telefónicas inquiriendo por mi opinión acerca del bajón en los indicadores de natalidad el pasado 2009. Como además de dormido, un virus maligno me ha dejado temporalmente sin acceso a la información con la que parecían haberse sobresaltado los medios (TV y radio), he tenido que recurrir al bar próximo donde un café humeante y la prensa me han puesto sobre aviso.

Todo parece que tras unos años de leve crecimiento de la natalidad y de los índices de fecundidad (centésimas), la tendencia apuntaba hacia lo que ocurre en los países del norte de Europa donde se da un cierto equilibrio en la población que permite el relevo generacional; y aunque lejos aún, España, con el apoyo inesperado de las mujeres extranjeras y unas expectativas de seguridad laboral y crecimiento económico, podía augurar un futuro en el que aun sin alcanzar las cotas piramidales del baby-boom, o las propias del relevo generacional (2,1 hijos por mujer en edad fértil), sí caminaba hacia una sociedad más equilibrada en su pirámide o, mejor dicho, en su polígono demográfico.

Hoy, sin embargo, el brusco descenso de la natalidad ha disparado todas las alarmas mediáticas, pues es cierto que con el increíble y maravilloso aumento de las expectativas de esperanza media de vida, podría ocurrir que una de cada tres personas y no una de cada cuatro como sucede en la actualidad, podría ser mayor de sesenta y cinco años, lo cual desequilibraría las bases sobre las que se asienta nuestro Estado del Bienestar. Un desequilibrio agudizado por el hecho de que no toda la población potencialmente activa trabaja (ahora mismo dos de cada cuatro mujeres y tres de cada cuatro hombres), lo cual podría provocar que cada activo soportase a un no-activo (mayores de sesenta y cinco y menores de dieciséis años), algo difícil de sostener en una sociedad expansiva en servicios.

Las causas de este descenso de la natalidad en 2009 son tanto coyunturales (2008 fue el año en que se declaró oficialmente la crisis  y también el año en que se gestaron o se podían haber gestado los nacimientos del 2009), como estructurales (las mujeres españolas no proyectan el nacimiento de su primer hijo hasta que no tienen cierta seguridad –afectiva, laboral y de vivienda-, y por lo tanto dilatan esta decisión hasta los últimos años de su periodo fértil; por su parte las mujeres extranjeras tienden a integrarse en la sociedad de acogida y por tanto convergen con las mujeres autóctonas en sus expectativas).

Así pues, el descenso estaba cantado, pues el leve crecimiento sostenido en los últimos años sólo se podía apuntalar con una política decididamente familista, y eso en este país ni ha ocurrido ni va a ocurrir hasta que posiblemente nos encontremos en un nuevo ciclo de crecimiento económico y se tome en consideración una política que estimule la natalidad y el sostenimiento de la población.

A veces se aduce que las mujeres españolas al incorporarse al mercado laboral han subordinado las expectativas de maternidad a su carrera profesional. Y es cierto, pero puntualizando, pues las mujeres que trabajan son poco más de la mitad de la población activa femenina, todo lo contrario de lo que ocurre en los países nórdicos donde trabajan tantas o más que hombres y, sin embargo, tienen índices de fecundidad hasta cuatro y cinco décimas supriores a los de las españolas. Qué ocurre?, pues que sus empleos son buenos y seguros, es decir, son de calidad y ofrecen reconocimiento y fijeza. Ocurre también que reciben el apoyo de sus parejas, las cuales se corresponsabilizan en el cuidado, crianza y educación de sus hijos (algo que aún no conocemos los españoles mas que en el cine). Ocurre que la administración y las empresas apoyan la conciliación familiar mediante toda clase de servicios para la guarda, crianza y educación de los hijos, mediante horarios laborales flexibles adaptados a las necesidades de los padres, remunerando el tiempo ocupado con los hijos y guardando el empleo para cuando los padres se reintegran al trabajo. En fin, una serie de medidas ajenas a la política y la sociedad española, que aún sigue depositando en la mujer todas las expectativas de sostenimiento generacional.

El No Futuro surgió cuando grupos de jóvenes vieron que su futuro era negro, faltaba el empleo, la vivienda y las oportunidades, rebelándose contra todo lo establecido. En España, parece que son las mujeres quienes han dicho basta y se han vuelto punkies proclamando el No Futuro.