VIVIENDAS ASEQUIBLES

Hay que reconocer que el mercado inmobiliario está haciendo una magnífica labor educativa. Gracias a él, una generación entera ha aprendido conceptos que no figuraban en sus planes de estudio: rentabilidad por metro cuadrado, avales, fianzas, euríbor y esa misteriosa categoría de inmueble llamada «asequible», que suele significar que si estiras los brazos puedes tocar dos paredes a la vez.

Buscar un piso para vivir se ha convertido en una actividad parecida a buscar vida inteligente en otro planeta: hay anuncios, fotografías y muchas expectativas, pero las posibilidades de encontrar algo habitable a un precio razonable son aproximadamente las mismas. Una de las grandes innovaciones de nuestro tiempo, es que, si tienes dinero, puedes acceder a una casa; pero si no lo tienes, puedes demostrar que eres perfectamente capaz de pagarla durante los próximos treinta o cuarenta años, aunque eso ya parece una extravagancia.

El problema es que seguimos teniendo la absurda costumbre de querer vivir cerca del trabajo, incluso próximos a nuestros familiares y amigos. Qué falta de ambición. Con un poco de esfuerzo podríamos dormir perfectamente en otro pueblo o en otra provincia y dedicar horas diarias al desplazamiento.

Por su parte, alquilar exige ahora una pequeña ceremonia de iniciación. Nóminas, contrato, aval, referencias, depósitos y, si se tercia, una declaración jurada de que uno no tiene intención de vivir indefinidamente. Todo para demostrar que puede pagar una cantidad mensual que, curiosamente, se aproxima o supera el 50% de un salario completo.

Y mientras tanto seguimos utilizando la palabra «asequible» con una alegría admirable. Asequible para quién, sería una pregunta interesante. Quizá para un fondo de inversión. Quizá para alguien que considere normal pagar 900 euros por 70 metros cuadrados y describirlo como «una oportunidad».

Resulta extraño que pedir precios razonables se haya convertido en una exigencia radical. Se pide algo bastante menos ambicioso: un lugar digno donde vivir sin que el contrato de compra o alquiler se coma el futuro. Porque una ciudad no puede ser únicamente un escaparate de inmuebles que la mayoría mira desde fuera. Y quizá haya llegado el momento de recuperar una vieja idea, casi revolucionaria: que las casas sirvan para que la gente viva en ellas.

ARRAIGO NACIONAL

Qué hartazgo las explicaciones e incontables contradicciones que manifiestan los partidos de derechas que gobiernan en Extremadura y Aragón, al tratar de definir lo que entienden por arraigo nacional, y que marcan como principio de coalición en estos y en futuros gobiernos. El eslogan con el que se arropan es el de la prioridad nacional, de los españoles, de los que se sienten o se encuentran vinculados a España, de los que han arraigado en la cultura española.

Pero la cultura española no es algo estático, ni estable, sino cambiante e interactivo. Por esto, frente a quienes pretenden convencernos del carácter monolítico y homogéneo de las propias identidades y esencias nacionales (sean éstas cuales sean), hay que afirmar el carácter histórico, contingente, complejo, dinámico y plural que define nuestro arraigo social y cultural. No tenemos, ni somos, una identidad, sino muchas, o en todo caso una identidad compleja, que viene a ser el resultado, en un momento histórico determinado, de la confluencia de una multiplicidad de relaciones sociales y culturales, a veces en conflicto, que nos hacen precisamente irrepetibles.

Pensar la cultura e identidad española de manera esencialista, inmutable y excluyente, es el modo en que se adopta una versión defensiva contra la supuesta invasión del no nacional, del extranjero. Sobre todo, porque se piensa que la nuestra es la Cultura verdadera, la única compatible con la democracia y los derechos humanos. El resultado de esa idea identitaria es jerarquizar y excluir y, de ese modo, se dramatizan su alcance y consecuencias en términos de incompatibilidad.

Por tanto, la dificultad no está en la existencia de diversidad cultural, sino en el patrón desde el que se gestiona esa diversidad. Una sociedad donde convive una gran diversidad concibe la cultura en relación con las otras culturas, con otras realidades y con otras formas de concebir e interpretar el mundo; a su vez, contempla la propia cultura de un modo no estático ni estable, sino cambiante e interactivo. La concepción estática de la cultura deriva a menudo en el esencialismo, el fundamentalismo cultural; y éste es el origen frecuente de la generación de etiquetas y estereotipos culturales, que a su vez constituyen el germen del racismo y la xenofobia.

EL ALQUILER

La característica predominante de la exclusión social en España es su gran heterogeneidad, con diferentes y diversos itinerarios que cada vez se relacionan más. Es un fenómeno multicausal donde se combinan y asocian factores estructurales e individuales, y que en general ha sido categorizada a partir de las situaciones problemáticas de carácter laboral (pérdida de empleo, parados de larga duración, etc.), y social (discapacidad, divorcio, aislamiento, marginación, inadaptación, etc.). De entre todos ellos, la pérdida o ausencia de la vivienda ha sobresalido, pese a que en la última década (2015-2025), las ejecuciones hipotecarias y desahucios en España han mostrado una tendencia descendente generalizada tras el pico de la crisis financiera, aunque con repuntes puntuales.

Y si bien los desahucios hipotecarios han bajado, los derivados del impago del alquiler pasaron a ser mayoritarios, representando cerca del 75% del total recientemente. En La Rioja, en 2025, se registró el menor número de desahucios en más de una década y contabilizó 85 ejecuciones hipotecarias sobre vivienda habitual, la cifra más baja desde, al menos 2014, cuando fueron 333, lo que se traduce en un descenso en este periodo de cerca del 75%. Es más, el número no bajaba del centenar en todos estos años. Sin embargo, la portavoz del Sindicato de Vivienda de La Rioja que sustituye a la Plataforma de afectados por la hipoteca destacaba que los desahucios por la falta de pago  de alquiler superan a los hipotecarios, respondiendo a la actual tendencia de un mayor número de viviendas en renta que en propiedad.

Y es que el mercado está experimentando una transición de un modelo tradicional de propiedad a uno con mayor presencia del arrendamiento, aunque continúa siendo minoritario en España. La exigua oferta de vivienda protegida en alquiler aumenta la insuficiencia de la vivienda social, que se constata en el esfuerzo económico de los inquilinos que destinan de media un tercio de sus ingresos netos al pago del alquiler, superando el 100% en zonas tensionadas como Madrid o Barcelona. Por su parte, el alquiler en La Rioja cerró 2025 con un aumento cercano al 10%. Y en Logroño, según el sistema estatal de referencia del precio del alquiler de vivienda, una persona con ingresos de 2000€ dedica el 37,87% al alquiler.

PRECARIEDAD Y MONOPARENTALIDAD

La precariedad se ha incorporado en el lenguaje para definir, principalmente, aquello que tiene poca estabilidad, duración, que es inseguro, llegando en la actualidad a caracterizar muchos aspectos relativos a la vida cotidiana, como al hablar de un determinado tipo de coyuntura, situación o estado de cosas; de la estructura u organización; de los medios y recursos disponibles, así como de la infraestructura o equipamiento; de la ocupación o puesto de trabajo; del espacio, hábitat o lugar para vivir; de la estabilidad y otros estados análogos; de la existencia humana y, en definitiva, de los derechos o necesidades que se consideran básicos para la supervivencia o el desarrollo (salud, economía, nutrición, atención, asistencia, libertad, formación, educación, democracia, protección).

Lo precario se puede interpretar al menos en tres dimensiones: como condición (ser), como situación (estar, vivir, experimentar procesos de precarización), y como medio o recurso (actuar dentro de ámbitos de precarización). Y es en la monoparentalidad donde se dan las condiciones, situaciones y medios propios de la precariedad. Sabemos que las mujeres encabezan el 80% de las familias monoparentales y que estas duplican el riesgo de pobreza severa respecto a las que tienen dos progenitores.

Si la justicia social hace referencia a la necesidad de lograr un reparto equitativo de los bienes sociales, asegurando así la dignidad de todas las personas y la cohesión social, nos encontramos que son muchas, muchísimas las madres que en la actualidad están criando sin políticas mínimas y sin un marco de protección, negando esos derechos no sólo a los progenitores, si no de rebote a las niñas, niños y adolescentes que forman esas familias.

En La Rioja, la Ley de marzo de 2023, ya reconoce que “las familias monoparentales conllevan un importante factor de vulnerabilidad, superior al resto de estructuras familiares, ya que este tipo de familia está expuesta a un mayor riesgo de pobreza, a dificultades para conciliar la vida familiar y laboral y a situaciones de exclusión social”. Sin embargo, el reconocimiento no ha conllevado el desarrollo de las medidas de apoyo necesarias y publicitadas en dicha ley, para superar la precariedad de las trece mil familias riojanas constituidas por un solo progenitor.

Y siguen. Y nos siguen vendiendo humo electoral hsta la próxima legislatura.

ALARMA Y NEGOCIO

En los últimos años, el número de instalaciones de sistemas de seguridad en España se ha multiplicado hasta superar los tres millones de alarmas, situándose como el cuarto país del mundo con más dispositivos, según afirman las principales empresas del sector, y ello, pese a que es uno de los países más seguros de Europa.

Sabemos que este crecimiento rápido se ha producido gracias a la alarma social creada en torno al fenómeno de la ocupación, con campañas publicitarias que nada tienen que ver con la realidad, dado que los allanamientos de vivienda se han mantenido estables durante todo el tiempo y las llamadas ocupaciones se han producido básicamente en viviendas pertenecientes a bancos y fondos buitre.

Pero hoy día en que el fenómeno “okupa” comienza a mostrar signos de agotamiento y la alarma social disminuye, observamos que la demanda se contrae, hasta el punto de que para mantener el ritmo de crecimiento de los sistemas de seguridad y conseguir duplicar el parque de alarmas hasta los seis millones, las empresas han iniciado cambios inmediatos en su estrategia publicitaria y empresarial para atraer a una clientela, que se caracteriza hasta hoy por pagar una cuota de mantenimiento en torno a los 50€, por vivir básicamente en ciudades, y por ser más propietaria de pisos que de unifamiliares.

Por otra parte, también se observan cambios en el mercado de centrales receptoras de alarmas, pues frente al poco más del centenar de pequeñas compañías existentes, el cese de actividad de algunas y las operaciones de adquisición de empresas que llevan a cabo los principales operadores, terminarán acelerando el proceso de concentración de la oferta en el mercado, liderado en la actualidad por Securitas Direct y Movistar Prosegur. Además, a partir del 31 de diciembre de 2023 finalizará la moratoria sobre funcionamiento de los sistemas de alarma en el ámbito de la seguridad privada y sólo las empresas de seguridad que cumplan las normas UNE-EN, serán autorizadas para instalar y realizar el mantenimiento de equipos y dispositivos que pretendan conectarse a una Central de Alarmas, uno de los componentes más valorados de los sistemas de seguridad.

SEGURIDAD Y MIEDO

Estoy convencido que muchos de ustedes, cuando se interrumpe la programación de lo que están viendo u oyendo en tv o radio para dar paso a la publicidad, aprovechan para realizar otros menesteres con tal de no participar del bombardeo publicitario. Pues bien, en esas estaba cuando escuché un anuncio de alarmas, donde se presumía de una instalación en la que se depositaba la seguridad de los hijos cuando nos encontráramos fuera del domicilio. Es decir, podríamos visualizar qué estaban haciendo en ese momento y averiguar que no se hallaban en peligro alguno. Como pueden ver, un modo muy sutil de fisgonear y controlar a los nuestros.

Esta va a ser la tercera campaña del miedo que las empresas de seguridad van a utilizar para aumentar el parque de alarmas de España, pese a que ya somos el cuarto país con más alarmas del mundo, y pese a que los índices de delincuencia son muy inferiores a la media europea.

Y es que las campañas de seguridad han dado un salto cualitativo muy importante, pues si hace años, el relato estaba enfocado en prevenir los robos en la vivienda, para lo cual se azuzaba el miedo a la pérdida de los bienes, posteriormente se cambió este miedo al robo por el miedo a la ocupación de la vivienda. En estos últimos años, la colaboración de los medios escritos y de tv en cuyo capital se encuentran presentes, precisamente las mayores empresas de seguridad, han creado y sobrealimentado un alarmismo infundado sobre los casos de “okupas”. Y digo infundado, porque como señalaba en cierta ocasión el magistrado Joaquim Bosch: “estadísticamente es más fácil que te asesinen a que ocupen la casa donde vives”.

Lo cierto es que el fundamento se encuentra en nuestra competencia para asimilar el miedo. Miedo a la pérdida de nuestro de dinero o de los objetos que consideramos de valor, miedo a la pérdida de nuestra vivienda, y ahora, miedo a no conocer lo que ocurre en su interior. Se trata de llevar con nosotros un Gran Hermano de bolsillo, casi como si emuláramos al protagonista de la novela de George Orwell.

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EL DISCIPLINAMIENTO DE LOS CUERPOS

A rebufo del particular mensaje del vicepresidente de Castilla y León, Juan García-Gallardo, que anunció diversas medidas antiabortistas a través de un protocolo de actuación que tendría por objetivo convencer a las mujeres que se plantearan abortar de no hacerlo, entre otras el apoyo psicológico clínico, las ecografías en 4D, el latido del bebé y mayores garantías de protección de datos en la objeción de conciencia, han surgido numerosas réplicas en editoriales y publicaciones de todo tipo, la mayoría vinculadas con la crítica ideológica al partido de extrema derecha VOX.

Sin embargo, muy pocas de estas réplicas han incidido en el hecho de que cualquier medida antiabortista o a favor de la ley de interrupción voluntaria del embarazo (el aborto es libre hasta la semana 14 de gestación y, a partir de ahí y hasta la semana 21, podrá realizarse una interrupción por causas médicas, como malformación del feto o peligro para la vida de la madre), en realidad están tratando del cuerpo de la mujer. Del cuerpo de la mujer que durante siglos se ha visto sometido a cambios y modificaciones relacionados con los contextos sociales e históricos en los que se desenvolvieron.

Viene esto a cuento de una relectura de Michel Foucault (Historia de la sexualidad. La voluntad de saber), donde se conjuga el ejercicio del poder con la disciplina de los cuerpos y la regulación de la población. El disciplinamiento es un elemento indispensable en el desarrollo del capitalismo. De las consecuencias de su aplicación no hay mejor exponente que la España del siglo XX cuando se proyectó una concepción que identificaba la sexualidad de modo funcional con la procreación, particularmente con la genitalidad, jurídicamente con el matrimonio, conductualmente con la heterosexualidad, genéricamente con el varón, y cronológicamente con el joven/adulto.

A pesar de que un mínimo de conocimiento, contacto con la realidad y espíritu crítico desbancan estas limitaciones, no por ello dejamos de observar que la imposición social de los cuerpos ha permanecido y permanece. Seguimos dominados por una experiencia de siglos en los que se aprendió a disciplinar nuestros cuerpos y a restringir las opciones de nuestra sexualidad.

VIAJAR

Viajar es para quienes pueden viajar, porque de entrada no todos pueden viajar, sólo los occidentales y los ciudadanos de países reconocidos por éstos, y aun éstos últimos con dificultades, pues sus gobiernos pueden denegarles el pasaporte, y los gobiernos de los países de destino el visado. Y si pasan esos filtros administrativos, aun tienen otros que salvar como demostrar solvencia económica, adquirir plazas hoteleras y todo aquello que permita valorar que no se van a quedar una vez finalice el plazo establecido en el visado de entrada. Todos sabemos que los papeles que rellenamos en frontera no son sino una sarta de mentiras que necesariamente hay que firmar y que justifican la mala gestión administrativa, y así y sin empacho podemos decir que aceptamos todas las normas consuetudinarias, que no somos extremistas ni fundamentalistas, que venimos de visita y no a trabajar, así como todo  lo que les venga en gana a sus iluminados consejeros. Lo importante es declarar nuestro ánimo de contribuir a las arcas del país al que te diriges y que una vez agotados los recursos económicos nos iremos por donde llegamos porque de lo contrario nos declararán ilegales, carne de cárcel y expulsión.

Es verdad que hay muchos que consiguen pasaporte, visado y hasta disponen de recursos económicos para viajar seguros, pero sabemos que según sea el origen nacional algunos tienen vedados aeropuertos, puertos y estaciones. En este caso toman la incierta aventura de la inmigración irregular, pagan a los coyotes que les embarcan en botes inundables o piragüas de la muerte encomendándose a la naturaleza con la vana esperanza de llegar a la Europa que tanto han contemplado en las televisiones, gracias a los satélites de esas mismas potencias que ahora les niegan el paso.

Yo quería ir al Golfo de Guinea, concretamente a Douala (Camerún) y el viaje barato (low cost) consistía en coger la compañía Turkish Airlines que además de financiar el mundial de fútbol parece que también tenía dinero para una revista de papel couche de alto gramaje y fotografías a color de gran tamaño con el  desarrollo del autogolpe militar de Recep Tayyip Erdoğan  ofreciendo a los pasajeros de la línea  un recorrido visual desde las primeras noticias que aparecieron en occidente hasta el triunfo del eufemísticamente denominado moderado islamista Erdoğan. Toda la revista es patética y se encuentra en la línea publicitaria con la que se envuelven otros moderados dictadores y/o militares. Pobres millones de viajeros que una vez pensaron llegar a Europa y se quedaron a vivir en los campos de concentración turcos.

Me dicen que gracias a los vuelos baratos hay más gente que viaja a otros lugares del mundo, y puede ser cierto porque en los viajeros se cifra el beneficio de las compañías aéreas, pues aumentando la clientela lograron competir con ventaja frente a los compañías tradicionales cuyos resultados no están sólo función del número de pasajeros sino en función de los servicios prestados, por ejemplo mediante la distribución de los asientos creando un espacio por butaca superior a las lineas low cost, o destinos sin escalas o bien un tratamiento individualizado de los pasajeros, eso sí, distinto a los VIP, y los menús. Una estrategia reconocida fue limitar el número de aceitunas en los menús, lo que permitió un ahorro sustancioso en las cuentas de resultados al cabo de un año. Curiosamente  me fijé en que Turkish Airlines utilizaba en su menú dos aceitunas, una verde y una negra, todo medido con exactitud matemática para que las plusvalías sean las más ajustadas según criterios financieros de cada compañía.

Hoy día, con la crisis financiera muchas de aquellas compañías tradicionales cambian de estrategia y deciden la fusión entre ellas o su diversificación estructural uniendo a su flota de vuelos tradicionales otra flota de vuelos low cost, de modo que todas compiten en las mismas condiciones, con sus flotas de locos y de vuelos tradicionales, de modo que se organizan en torno a la demanda de dos tipos de pasajeros en función de su capacidad adquisitiva. A unos los consideran como de valor añadido y a otros los consideran de segunda clase embutiéndolos en paquetes turísticos del «Todo incluido».

Y luego están los aeropuertos, elementos que hasta ahora se consideraban subsidiarios de la implantación de líneas aéreas o vuelos regulares, pero que  con la publicidad del miedo y la paranoia del terrorismo han pasado a ser un elemento crucial en el gran negocio del viajar. Todos los pasajeros nos hemos visto de un modo u otro obligados a pasar por controles infames y humillantes y además obligados a pasar varias horas del viaje en estos interminables hormigueros humanos cuya única salida es la llamada del embarque, y donde la única opción vital que se ofrece es la del consumo. Con una clientela fidelizada durante horas, los aeropuertos se han convertido en un objetivo financiero y comercial de primer orden. Además el negocio estaba asegurado desde el momento en que construidos y pagados por los contribuyentes han sido malvendidos a grupos financieros, unas veces aduciendo pérdidas y otras ensalzando la eficaz gestión privada, ahora bien, sin la pesada carga de los trabajadores, los cuáles nunca entran en los acuerdos como no sea para  atender a sus despidos.

 

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AHORA, VERDES DE LA RIOJA

Me dirijo a las personas que todavía se creen cuanto dicen los partidos políticos convencionales acerca de la crisis económica. Estos partidos convencionales son partidos productivistas, es decir, creen en un sistema basado en la producción masiva de mercancías, consumo excesivo y desaforado de las mismas y, utilización hasta el agotamiento de recursos y materias primas. Son partidos que repiten que esta crisis económica es una crisis coyuntural porque nació tras una crisis financiera, propia de un mercado especulativo en el que los bancos y las entidades financieras no asumieron las pérdidas sobre el capital arriesgado, aunque una vez los Gobiernos cubran las deudas y salven el sector, volverá a fluir el crédito y remontará la actividad económica.

Según estos salvadores de los beneficios financieros, la crisis económica se acabará cuando empecemos a crecer mejorando positivamente nuestro PIB, aunque para ello es necesario aumentar nuestra productividad, moderar los salarios y aumentar las reformas laborales que nos sitúen en una posición aún más débil frente a los intereses de los poderosos grupos y corporaciones industriales y financieras. Además, aventuran como loros que tiene bien aprendida la lección, que esto de la crisis económica no es más que un estadio cíclico dentro de un ciclo histórico de la economía en el que se dan periodos de crecimiento y periodos de recesión. Ahora estaríamos saliendo del peligro de recesión y estaríamos entrando en un periodo de crecimiento muy moderado, en el que desgraciadamente no se crea empleo entre los millones de desempleados y, a la postre, excluidos del sistema. Y como la máxima dice que todo lo que baja sube y todo lo que sube termina por bajar, pues en algún momento subirá el PIB y en cualquier momento bajará el paro. Olé con los analistas económicos.

Claro, como la Unión Europea manda (o quizás sea el Banco Central alemán), el caso es que hay que ayudar a la clase empresarial para que se anime a crear empleo y, para ello, nada mejor que poner la pica de la reforma laboral y del sistema de pensiones. Y en esas creíamos que estábamos cuando añaden que no es suficiente y que para crear empleo (porque con las medidas anteriores no ha habido suerte), hay que profundizar en las reformas (en lo que están de acuerdo todos los partidos), moderar los salarios (durante al menos diez años señalaba el Ministro de Trabajo hace pocos días) y, asociar estos a la productividad.

Vamos, que la CEOE está que se sale: un sueldo básico más incentivos según objetivos que marcará el empresario. De paso, se acaba con esa facultad nefasta para la competitividad de las empresas y que otorgaba fuerza a los sindicatos en la negociación colectiva. Se acabó con la negociación colectiva como no sea vinculada a objetivos de productividad empresarial. La repera es que las reformas las proponga el partido socialdemócrata (PSOE) dándole margen al partido conservador (PP) para que cuando gobierne amplíe la reforma, endureciendo aún más las condiciones con la justificación de crear empleo.

Este es el escenario que personas de buena voluntad han creído o han querido aceptar porque eran los partidos convencionales, los partidos democráticos, los que adoptaban el papel de portavoces del sistema repitiéndolo hasta la saciedad. Pues bien, Verdes de La Rioja-ECOLO desmontan esta falsa idea de que la crisis es coyuntural y afirman que esta crisis es estructural, del sistema en su conjunto, porque la crisis es ecológica, social y económica. Estamos destruyendo el planeta, las temperaturas son más extremas, el clima cambia, el petróleo se acaba y la calidad de vida se ve negativamente afectada. Al mismo tiempo, el paro y la pobreza sigue aumentando, mientras los principales responsables de la crisis financiera siguen pregonando las mismas recetas, con los mismos beneficios para unos pocos, a costa de las personas y colectivos más desfavorecidos, de las generaciones futuras y de la naturaleza.

Es una crisis global que afecta a la credibilidad de los partidos políticos, por la corrupción, por la falta de transparencia, por la pérdida de confianza. Es una crisis social porque ha aumentado la infelicidad, la violencia machista, el racismo, el maltrato del débil, la exclusión y la marginación. Ante un cambio global, ya no valen antiguas soluciones para los nuevos retos. Más aún, la crisis del sistema es una gran oportunidad para empezar la transición hacia otro basado en la justicia social y ambiental y que sirva para solventar los problemas acuciantes de la ciudadanía: crear empleo verde, mejorar la calidad de vida, luchar contra la corrupción, etc. Para alcanzar esta meta en nuestra comunidad, en nuestros pueblos, ciudades y barrios, desde Verdes de La Rioja-ECOLO y el movimiento verde europeo apostamos resueltamente por una transformación ecológica, social y democrática de la sociedad.

Ahora, Verdes de La Rioja-ECOLO

GAROÑA NO ME PONE

El pasado día dos de marzo, la planta nuclear burgalesa de Santa María de Garoña cumplió su cuadragésimo aniversario desde que en el año 1971 se puso en marcha. La central fue diseñada para unos 25 años, pero como esa vida útil acabó ya (la última autorización de funcionamiento se agotó en julio de 2009) se inventan lo de vida útil de servicio que permite alargar inútilmente la vida de esta central, hoy hasta 2013 y mañana, según calculan los lobbys nucleares, pues hasta 2030, cuando podría llegar a sexagenaria.

Tanto el gobierno socialista que ha priorizado el beneficio económico de las compañías propietarias (Endesa e Iberdrola) antes que la seguridad y el bienestar de los españoles, como la oposición del PP manifestando abiertamente que la energía nuclear es necesaria y segura, responden a los intereses de los lobbys nucleares representados por estos dinosaurios de la política que son los bien pagados Felipe González y Aznar. Por supuesto que los líderes regionales de ambos partidos, especialmente el defensor de los riojanos y la identidad riojana, el señor Sanz, no han dicho esta boca es mía. Faltaría más. De eso no se habla sin permiso de los jefes como nos sea para repetirnos hasta el aburrimiento el mantra preferido: las centrales nucleares son seguras y su energía necesaria. Además, Haro se encuentra a 52 Km. y Logroño a 112 Km., por lo que si hay un escape radiactivo nos da tiempo a abandonar esta tierra del vino antes de que se convierta en un parque temático con radioactividad suficiente para unos cuantos miles de años.

Ahora mismo señalan los políticos y expertos de la cosa, que se van a revisar los sistemas de seguridad de todas las centrales nucleares. Incluso van a encargar estudios sobre posibles movimientos sísmicos, ataques terroristas, caída de meteoritos, etc., como si eso no lo hubieran hecho desde hace años. Casi desde su primer día de funcionamiento ya hablaban de la seguridad de las centrales nucleares. Pero es que la única seguridad que se puede ofrecer es el cierre completo de todas las plantas nucleares. Es la única posibilidad de garantizar la supervivencia del planeta. Además, el uso de las energías limpias de verdad, de las renovables, de las que no crean problemas de seguridad nacional, es necesario y su coste más barato.

De siempre, pero con más razón ahora, la energía nuclear no se puede incluir, como muchos pretenden, en un modelo energético limpio, seguro y sostenible. De nada ha servido la seguridad que mostraban las plantas nucleares de Fukushima con un reactor como el de Garoña, con un pésimo sistema de contención, pues los sistemas de refrigeración de emergencia del núcleo del reactor funcionan con electricidad; pero estos quedaron afectados tras el terremoto y, según el protocolo de seguridad, deberían haber entrado en funcionamiento inmediatamente los generadores diesel de emergencia de la central. Mas estos tampoco funcionaron. Entonces, empezó la cuenta atrás. El combustible nuclear, sin ser refrigerado activamente, empezó a sobrecalentarse. El agua en el interior de la vasija del reactor empezó a evaporarse, el vapor a aumentar la presión del interior de la vasija, y el combustible al descubierto sin agua que lo enfriase. Este fue el principio de un accidente por pérdida de refrigerante, el peor que se puede dar en una central nuclear. De esos que, según la industria nuclear, nunca pueden ocurrir. Ja, ja, ja. Incluso no se puede descartar que la situación pueda avanzar hacia una fusión total del núcleo de la central, como se dio en Chernobyl. Todo este proceso podría ir muy rápido o tardar varios días, dependiendo del estado del sistema de refrigeración que no refrigera. Tela marinera.

Hasta hace pocos días los lobbys nucleares habían comenzado la campaña de “hay que abrir el debate nuclear”; es decir, hay que construir más centrales nucleares y hay que prolongar la vida de las existentes. Pero este debate naufragó en el tsunami japonés. En ese momento, los políticos avezados, saben por situaciones similares que se trata de dar información con cuenta gotas, filtrada, y de machacar con todos los medios a su alcance a través de las declaraciones de expertos independientes que aseguren que eso sólo pudo ocurrir en Chernobyl o en Fukushima, porque la seguridad de nuestras centrales es constantemente verificada y, además, vamos a seguir aplicando aún más seguridad, bla, bla, bla, etc., etc.

Ya no me pone Garoña, ni los expertos independientes, ni mucho menos los lideres políticos bien pagados, ni por asomo los mudos políticos regionales. Hoy día tan sólo la ecología política ha mantenido un discurso éticamente honesto, al advertir que uno de los mayores retos a los que se enfrentará la Humanidad en las próximas décadas será el cambio del modelo energético, porque el actual modelo, basado en los combustibles fósiles y la energía nuclear, está llevando al mundo a una crisis ecológica sin precedentes. Por ello es necesario y urgente superar el actual modelo, donde no hay espacio para las centrales nucleares, que de modo ordenado pero urgente deberán cerrarse y ser sustituidas por las energías limpias y renovables.