BUENOS NEGOCIOS EN LIBIA

El copresidente del Grupo Verde europeo Daniel Cohn-Bendit ha denunciado la hipocresía de los gobiernos europeos por no reconocer y ayudar al Consejo Nacional de Transición Provisional (CNTI) constituido por la oposición al coronel Mouammar Gadhafi, única fuerza que puede llevar la democracia a Libia. Esta medida debería acompañar otras que brindaran apoyo a los refugiados libios dejándoles entrar en la Unión Europea. Cohn-Bendit reclamó en el Parlamento Europeo la intervención de Catherine Ashton, coordinadora de la política exterior europea, para que elevara esa petición a los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete, pero Asthon se sacudió las críticas a la lentitud y debilidad de la posición europea con un «Corresponde al Consejo de los jefes de Estado y de Gobierno tomar la decisión». Cerró el debate sobre el reconocimiento del CNTI libio, con un lacónico “Reconocemos Estados, no Gobiernos”.

Como era de esperar, tras años de hipocresía e intereses económicos con Gadhafi (¿dónde estará ese caballo árabe que le regaló a Aznar por ser el primer líder occidental en visitarle en Trípoli, cuando el consejo de seguridad de la ONU le levantó el embargo comercial y aéreo?), los gobiernos occidentales no van a apostar por los pueblos que se levantan contra la opresión, ni van a defender los derechos humanos o cuando menos los valores y principios fundamentales de las democracias europeas. Ellos siempre juegan con las cartas marcadas. Y como siempre, EEUU reparte juego.

La situación en Libia recuerda en buena medida a lo que ocurrió en los Balcanes. En aquella ocasión Rusia se oponía a la intervención de los países aliados en Bosnia porque, desde su óptica, la guerra era una cuestión interna de un país soberano y, por supuesto, en un país soberano no se puede intervenir si antes no se declara la guerra. Durante los años que duró el conflicto no hubo más que una negociación ente bastidores entre Rusia y Estados Unidos, mientras Europa recordaba miserablemente su pasado reciente de ascensión del nazismo, y repartía a partes iguales ayuda humanitaria y armas a los protagonistas del conflicto. Tan sólo cuando el agotamiento de los contendientes llegó a un punto sin retorno, las potencias aliadas, específicamente Estados Unidos, decidieron intervenir militarmente en el país, supuestamente para equilibrar las fuerzas y acelerar las conversaciones dirigidas a un alto el fuego que les permitiera el reparto territorial y sus zonas de influencia.

En Libia nos encontramos en la actualidad con una situación parecida. Europa se encuentra amordazada por su ineficacia en los asuntos regionales a pesar de sus intereses geoestratégicos y económicos, pues sigue siendo Estados Unidos, y en la sombra el estado de Israel, quienes lideran las posibilidades de intervención en la zona. En el otro del lado se encuentra Rusia y China, que ya han apuntado su veto a cualquier forma de intervención en el área, específicamente la que todos demandan, que es la destrucción del poderío aéreo del ahora dictador y sátrapa Gadhafi, y hasta hace poco amigo y colaborador en la lucha contra el islamismo radical.

Los negocios en esta ocasión se presentan por partida doble. Por un lado se trata de prolongar en el tiempo el conflicto, de modo que se pueda dar salida a las armas producidas y almacenadas en los últimos años, obsoletas en muy poco tiempo por el desarrollo de la industria armamentística. Pero, por otro lado, están los recursos que se encuentran en el subsuelo libio. No hay que olvidar que China y Rusia han conseguido implantarse en la explotación petrolífera de Libia, y Estados Unidos también quiere participar del negocio que hasta ahora manejan con soltura los países europeos, especialmente Italia.

Y como los negocios son los negocios, no van a perder esta oportunidad que les brinda un conflicto que, alargándolo en el tiempo, les está produciendo enormes dividendos a través de la subida en bolsa de los productos petrolíferos. En el futuro, cuando la opinión pública occidental no pueda aguantar más este sufrimiento televisado del pueblo libio, se planteará la necesidad de un gobierno provisional que se haga cargo del poder en Libia. Un gobierno provisional que asegure el pago de las armas suministradas durante el conflicto mediante la cesión de los contratos de explotación del petróleo.

Al final todos contentos. Los supervivientes heridos por haber dejado atrás el conflicto cruel y sangriento al que les condujo Ghadafi; la opinión pública internacional por haber tranquilizado sus conciencia humanitaria; los gobiernos occidentales por someter a un gobierno (qué más les da dictadura o democracia) que les proporcione petróleo y tenga fronteras controladas ante una avalancha de refugiados; el mercado de valores por la estabilización de los precios petrolíferos y, las grandes corporaciones, satisfechas por lo mucho que han ganado durante el conflicto y lo que esperan ganar tras el mismo. Qué buenos negocios en Libia.

 

 

 

 

 

 

SEXO, MENTIRAS Y JUBILACIONES

Hoy día mantenemos una variopinta actividad sexual regida por los principios éticos de la libertad y la igualdad y en unas condiciones de vida cercanas al bienestar. Desde muy jóvenes la atracción por el sexo es una constante sin la intervención del principio de la moral patriarcal que unía el deseo y el acto a la finalidad de la reproducción. La libertad da lugar a la diversidad de formas de relación sexual no impuesta lo cual permite otras formas de convivencia que no son escuetamente las del matrimonio, y aun éstas, admiten la existencia de relaciones entre personas del mismo sexo, o el matrimonio sin hijos. No obstante esta libertad y el aumento de la tolerancia, los matrimonios siguen disminuyendo, se formalizan a edades cada vez más tardías y, en uno de cada cuatro, uno de los contrayentes es extranjero. Por otra parte, si los matrimonios descienden las rupturas siguen en aumento mientras el indicador coyuntural de fecundidad que mide el número de hijos por mujer fértil se mantiene muy por debajo de la tasa de reposición generacional. Las mujeres que acceden a la maternidad lo hacen a edades cada vez más avanzadas, teniendo en cuenta el dilatado período de formación y su tardía incorporación al mercado laboral, todo lo cual les impide adoptar decisiones de esa naturaleza antes de los treinta años. Las relaciones autoritarias de la familia patriarcal han dado lugar a unas relaciones familiares más plurales y solidarias, que se insertan en la red amplia de parentesco más allá del lugar de residencia. Son redes de relación y afectos que amortiguan entre sus integrantes las carencias de provisión pública.

Y entramos en el meollo de las mentiras sobre las que se ha construido el proceso de reformas, actualmente en la fase de revisión de la edad de jubilación. Expertos demógrafos y economistas, generosamente remunerados por entidades empresariales y financieras, sirven como plataforma teórica sobre la que se fundamenta el desmontaje del austero y poco desarrollado Estado del Bienestar español. Así, el principio de las mentiras asume que el actual sistema de pensiones será inviable en veinte años, teniendo en cuenta el índice de envejecimiento, el aumento de la esperanza de vida, el descenso de las tasas de natalidad y la estabilización de los flujos migratorios; es decir, teniendo en cuenta la fotografía demográfica actual y señalando estos indicadores como la causa que justifica el desmantelamiento del sistema de pensiones.

Cuando una mentira se repite muchas veces y desde supuestamente distintos expertos, termina por tomarse como una certidumbre y, sin embargo, desde que estudiaba demografía hasta hoy (y de eso hace muchos años), todas las proyecciones demográficas se han equivocado, y no porque los demógrafos no contarán con rigurosos y metódicos instrumentos de medida, sino porque se trataba de algo tan sujeto a variaciones como es el comportamiento humano, el comportamiento social. Entonces, ¿podemos tomar en serio un estudio, o a un experto, que señala la mayor conquista social, como es el aumento de la esperanza de vida, como un problema? ¿Podemos tomar en serio a quien identifica el aumento de años de vida libres de trabajo para dedicarlos al ocio, a la familia, a los amigos o a la comunidad, como un problema social? ¿Podemos creernos de verdad que vivir más años libres de enfermedad es un logro que hay que malograr, trabajando más hasta lograr enfermar? Yo creo que no, que todo ello es un conjunto de mentiras que cumplen el objetivo de no dejarnos pensar, de acallar a quienes exigimos que la jubilación sea discrecional, desde los 50 hasta los 70 años de acuerdo a las profesiones y a los deseos de los trabajadores, porque no puede ser lo mismo arrastrar un cuerpo exánime que disfrutar de un cuerpo sano; porque no es lo mismo ocupar el tiempo de ocio en negocio, ni el tiempo libre para nuestro propio enriquecimiento en tiempo ocupado para el enriquecimiento de otros.

Resulta cuando menos contradictorio que el sistema de pensiones más saneado y equilibrado de la Unión Europea, con un fondo de reserva (eso que llaman la hucha de los jubilados), superior a los 64.000 millones de euros, se mantenga a costa de congelar este año las pensiones. Y aún más contradictorio es que se nos quiera hacer creer que es para mantener el sistema de pensiones en el futuro, cuando según expertos y estudiosos hará crack el sistema. Pero, ¿qué es eso de hacer crack el sistema de pensiones? ¿Se trata de evitar que sea deficitario?, es decir, que las aportaciones de los trabajadores actuales a ese fondo solidario para con los jubilados sea inferior al gasto de los mismos. Pero, ¿acaso no hay instituciones estatales que viven en el déficit y no por ello hacen crack como vaticinan estos expertos en el engaño y la mentira? Citaré sólo por encima al Sistema Nacional de Salud y el Sistema Educativo Público, ambos deficitarios, y a los que ya les han hincado el diente privatizador, incluso esperando aumentar la tajada en cuanto puedan. Pero sobre lo que quiero incidir, es que nadie exige reformas en el sentido de que consigan superávit económico de más de dos mil millones de euros, como así ha ocurrido en 2010 con las cuentas de la Seguridad Social, y pese a la crisis.

Y qué me dicen de la institución llamada Ejército cuyo mantenimiento cuesta un millón de euros diarios al contribuyente español. ¿No habría que hacerle una reforma en profundidad para que no sea tan deficitario? Por ejemplo, eliminándolo de la vida pública española y dejándolo en el Museo, porque allí rentaría algo a los españoles. Y ¿qué me dicen de la institución eclesiástica?, ese monopolio de los valores, la verdad y la ética, que se siente por encima de la Constitución. En fin, no hablemos más de instituciones deficitarias  y dejen libre el camino para la jubilación voluntaria a partir de los 50 años, mejoren el sistema de pensiones haciéndolo más equitativo, aumentando las contribuciones a la Seguridad Social. Sobre todo piensen en el futuro de la sociedad española apoyando ese futuro mediante el aumento del porcentaje del PIB destinado a las familias (ayudas al nacimiento, mensualidades por hijo, permisos laborales, flexibilidad de horarios, actualización y universalización de las ayudas, etc.). No se dejen engañar por las mentiras repetidas y gocen del éxito de una jubilación con más años y salud, donde el sexo sigue siendo una fuente de bienestar.

COMPETITIVIDAD

En el maravilloso valle de Tobalina se encuentra la más vieja de las centrales nucleares de España en activo, la central nuclear de Santa María de Garoña, que se localiza a 52 Km. de Haro, 64 Km. de Vitoria, 90 Km. de Burgos, 96 Km. de Bilbao y 112 Km. de Logroño; es decir, más o menos a pocos minutos de mandarnos a la nada a todos los que vivimos en estas localidades, si la tan cacareada seguridad falla como es previsible en una central que sobrepasa los cuarenta años de vida útil que los ingenieros americanos de General Electric le otorgaron. El propio Consejo de Seguridad Nuclear afirma que la vida útil se define como el tiempo de funcionamiento de una estructura, sistema o componente de la central (supuesto en el diseño), durante el cual se espera que cumpla con su función en los términos establecidos. Pero como esa vida útil acabó ya (la última autorización de funcionamiento se agotó en julio de 2009) se inventan lo de vida útil de servicio, que es el tiempo transcurrido entre la puesta en marcha y la retirada de servicio de una estructura, sistema o componente de la central en sus especificaciones; es decir, que con la renovación de las instalaciones, inversiones en seguridad y retirando o sustituyendo aquellos componentes que se hayan aplicado en una planta, la vida útil de la central podría mantenerse en funcionamiento pues… ¡hala!, veinte años más.

Precisamente en el año 2009, Nuclenor, la empresa propietaria de la central, participada en un 50% por Endesa y en otro 50% por Iberdrola, solicita al Gobierno la extensión de su vida útil diez años más hasta el 2019, apoyándose precisamente en el Informe del CSN que estimaba adecuada la autorización de dicha extensión de la vida útil. No se si por las presiones del lobby eléctrico, o si fue el pacto con el PP para que no subieran las tarifas eléctricas hasta que se sacara un plan nacional de ordenación de la producción de energías, o si fue todo al mismo tiempo, pero pareció que el Gobierno de Rodríguez Zapatero adoptaba una medida de corte salomónico al no dar satisfacción ni a Nuclenor ni a sus votantes, incumpliendo una vez más uno de sus compromisos electorales (cerrar las centrales nucleares a medida que fueran cumpliendo su vida útil y apostar por las energías limpias y renovables), prorrogando la autorización hasta el año 2013, año en el que posiblemente gobierne el PP, partidario de lo nuclear y de Endesa (no en vano esta última ha fichado a Aznar como asesor).

Una de las características de Nuclenor es su interés por publicitar la seguridad de sus instalaciones, y para ello organiza visitas y publica la revista INFO (13000 ejemplares) de distribución gratuita, en cuyo último número habla de la visita que la Cámara de Comercio e Industria de La Rioja giró el pasado mes de noviembre. Cuenta el reportaje que el presidente de la Cámara, entidad que representa a más de 28.500 empresas de todos los sectores económicos de la comunidad, con su presencia quiso trasladar el apoyo cameral al desarrollo de la energía nuclear, señalando que hay una cuestión que en el mundo de la empresa conocemos muy bien: la competitividad. Y sigue: en esta economía global en la que funcionamos es imprescindible tener las mismas oportunidades que los competidores. En ese sentido, estamos perdiendo capacidad competitiva si por razones que no llegamos a comprender cerraran Garoña. No transcribo el resto de las declaraciones de José María Ruiz-Alejos pues son del mismo tenor, apoyando el mantenimiento de Garoña y cuantas centrales nucleares le pusieran a tiro y suscribiendo cuanto le dictaron sus anfitriones. Claro que el renovado presidente de la Cámara no debería decir que representa a todas las empresas si tenemos en cuenta que desde que se publicó el Real Decreto-ley 13/2010 de 13 de diciembre que elimina la obligatoriedad de pertenecer y pagar una cuota a las Cámaras, muchas de esas empresas, principalmente autónomos, se verán liberados de su representación y como dice el Decreto-ley, la eliminación de la cuota liberará recursos que contribuirán a mejorar su competitividad, aún más que si cierran Garoña. Además, la voluntariedad de la pertenencia a las Cámaras debe ser un incentivo para que estas cumplan sus funciones con mayor eficiencia que hasta el momento; o lo que es lo mismo, que hasta ahora las Cámaras eran ineficientes.

Pero aún hay más despropósitos en las declaraciones de Ruiz-Alejos, porque el propio Gobierno de La Rioja en su página web informa que desde 2005 presenta un balance positivo de energía eléctrica; es decir, La Rioja produce más energía que la que consume por lo que aporta energía eléctrica al resto de España. En el año 2009 se produjo 1,7 veces más energía eléctrica de la demandada, consumiendo el equivalente de un 56,69% de la energía producida. Entonces para qué la amenaza de Garoña  a nuestras puertas.

Yo creo que el señor Ruiz-Alejos no debería dejarse llevar por ese impulso propio de quien es agradecido con sus anfitriones y canta sólo alabanzas sin sentido, tomando en consideración lo que sí es un grave problema para el desarrollo económico y la competitividad de las empresas de esta Comunidad, como es la existencia y el enquistamiento de la economía sumergida que hunde sus raíces en el caciquismo secular. En un estudio del sindicato de técnicos de Hacienda GESTHA se decía que la economía sumergida y el fraude fiscal en La Rioja alcanzaba los 2.432 millones de euros de dinero negro existente a fines de 2009, lo que representaba el 20,2% del PIB regional; y que en el plazo de 2000 a 2009 La Rioja se había convertido en la primera de las comunidades con un crecimiento mayor de su tasa de economía sumergida al pasar del 25,9% al 31,4%. El seño Ruiz-Alejos sabe muy bien que la economía sumergida está presente en el sector del calzado, pero se expande aún más en los sectores de la construcción, la hostelería y cómo no, la agricultura. No nos distraiga pues con la bondad de las nucleares, convierta la Cámara en una institución eficiente, reclame una gestión transparente a la administración regional y combata la cultura del fraude y el pelotazo. Así ganaremos de verdad en competitividad.

Nuclenor

 

 

LA BRECHA SOCIAL

La sociedad cohesionada (pese a las diferencias de riqueza), segura (tras un sistema de bienestar pese a estar poco desarrollado), y optimista (con perspectivas y objetivos de futuro pese a la ineficacia de políticos y especuladores), se ha transformado en apenas estos dos últimos años en una sociedad quebrada, miedosa y con incertidumbre. Porque las diferencias de riqueza entre unos pocos y la mayoría se han hecho más profundas, porque el precario estado del bienestar se está desmontando a gran celeridad y porque una ola de pesimismo se ha instalado en las conciencias.

Vuelven las dos Españas pero las dos tienen helado el corazón. Es cierto que algo más del 40% disponen de empleo, ahorros, seguridad, y confían en que este momento forma parte de un ciclo en el que a ellos les ha pillado provistos y, aunque miran con desconfianza el presente, piensan que en el futuro volverán a ocupar una posición de dominio. La crisis les afecta, pero en su ritmo de vida consumista y de despilfarro.

En el otro 60% largo se encuentran los precarios, los supervivientes, los que están al límite, aunque cuentan con una red familiar, a veces de amistad, y en ocasiones con los servicios sociales y de voluntarios ciudadanos, que son quienes les proveen de la ayuda suficiente para evitar el riesgo de caída si este se hace inminente. Han cambiado de actividad y están dispuestos a someterse a la voluntad del gobierno, del mercado o del patrón más inicuo con tal de sobrevivir. Han ajustado sus gastos y gastan marcas blancas, gorroneando en los comedores familiares. Pero también se encuentran en este gran grupo humano los que han perdido todo, los fracasados, los sin techo, los sin trabajo ni esperanza de trabajo, los que menudean una limosna o un cigarro (ahora que ya todo da igual, incluida su salud). Han perdido el empleo, la vivienda, los hijos; han gastado sus ahorros y solo disponen de deudas, han perdido la red familiar (por lo que sea), y los amigos se vuelven contrarios. Son los excluidos, los que están fuera del sistema y tan sólo las organizaciones humanitarias (porque ni a los servicios sociales acuden), mitigan en parte las privaciones y la humillación de vivir en una sociedad que les aparta.

Es la brecha social. Una brecha entre los de arriba y los de abajo. Una brecha que por arriba separa a los muy muy ricos de los que se consideran con un estatus de relativamente ricos. Una brecha que separa por abajo a los precarios con la incertidumbre de si su estatus bajará al nivel de los excluidos, de los excluidos y desahuciados, de los sin papeles y extranjeros en su tierra, del detritus del capitalismo.

Estamos arrebatados por el discurso de la crisis, de la deuda pública y la privada y al toque de sálvese quien pueda nos desperdigamos en la selva arrostrando los peligros de una muerte en solitario. Es la muerte social, de toda una sociedad. Y empieza a cundir el pánico porque no encontramos referentes en los partidos políticos, de los que abominamos porque nos engañaron con sus falsas promesas. Los partidos que se denominaban de izquierdas hacen y defienden la política de la derecha rancia y conservadora, y los partidos de derechas se travisten de demócratas, populares y socialistas. Y si buscamos esos referentes en otras organizaciones de masas que en sus estatutos defienden un modelo de sociedad cohesionada encontramos a los sindicatos, que pactaron con aquellos partidos y no supieron defender a los desposeídos del empleo, la riqueza y ahora la seguridad.

Entonces ¿qué nos queda? Podremos cerrar la brecha, la enorme brecha con estas mimbres. Yo creo que sí podemos cerrar esta brecha. Con espíritu solidario y combativo con la injusticia, defendiendo las conquistas sociales de nuestros antecesores y ampliándolas para quienes nos sucedan, buscando auténticos referentes políticos y ecológicos donde nuestra participación sea real y alejada de la maquinaria electoral. Oponiéndonos al desarme moral de una sociedad cohesionada y brindando porque el año 2011 sea el año de nuevas conquistas sociales, con nuestra fuerza, con nuestro empuje, con nuestro valor.

 

CONSUMIR, GASTAR, DESTRUIR

Resulta cuando menos contradictorio vivir en una sociedad donde el nivel de vida del buen ciudadano se asienta en la exclusión del otro. Y observo como la receta neoliberal de crecimiento ilimitado, está tomando asiento en la conciencia de ese buen ciudadano que asimila el mantra, según el cual, para acabar con el desempleo, la pobreza y la desigualdad se necesita crecer, crecer y crecer más que los países que se encuentran por delante de nosotros hasta alcanzarlos o superarlos (jo, jo, jo, ya somos la octava potencia mundial). Sin embargo, ahora precisamente que han encendido las bombillas navideñas y que los escaparates se visten de colores y por las aceras nos persiguen con el sonsonete de los villancicos, es cuando ha llegado el momento para gritar fuerte, alto y claro, que no vamos a consumir, que no vamos a gastar, que no vamos a endeudarnos con toda esa parafernalia que nos conducirá a perder bienestar, salud y vida.

Porque no hay nada más contradictorio en este capitalismo posmoderno que reducir los ingresos (para algunos hasta por debajo del umbral de pobreza), y reclamar al mismo tiempo que consumas más bienes perecederos, inútiles y poco amigables hasta endeudarte aún más. Ni tan contradictorio como estimular el gasto de energía y a su vez aumentar la dependencia de recursos escasos, no renovables y cada vez más caros. Ni tan inasumible como programar una economía sostenible basada en la productividad de bienes pero no del empleo, a costa del descenso de los servicios y del nivel de vida y bienestar de los ciudadanos, a costa del consumo de materias primas altamente contaminantes como el carbón español. Ni tan absurdo como promover los cánones de belleza en torno a la delgadez, las tallas pequeñas y las modelos anoréxicas y, a su vez, incitar al consumo de proteínas animales, grasas, azúcares y en general alimentos sin valor nutritivo, pero que consiguen la culpabilización del ciudadano obeso. Porque no hay nada más ignominioso en este planeta que adquirir el estatus de obeso cuando el 80% del planeta no consigue las calorías suficientes, y un alto porcentaje muere diariamente de inanición.

Qué escándalo oír, ver y saber que el consumo de bienes durante la Navidad no sólo no mejora nuestra vida en este mundo de privilegiados, sino que tampoco ayuda al sostenimiento del planeta para que las generaciones que nos continúen o nos hereden lo encuentren en condiciones más justas y solidarias. El consumo tampoco colabora en amortiguar los desequilibrios territoriales y las desigualdades sociales, y tan sólo sirve para mejorar la cuenta de resultados de quienes limitaron nuestros ingresos reduciendo los salarios, de quienes destruyeron nuestros empleos o acabaron con las prestaciones sociales en materia de desempleo, pensiones, educación, salud y vivienda; de quienes buscaron la desaparición del estado del bienestar, estimularon el racismo y la xenofobia, agotaron los recursos naturales, alteraron el clima y nos colocaron en la incertidumbre, asegurándonos que esto era tan sólo un ciclo económico al que seguirían otros mejores, más productivos y consumistas, más adecuados a nuestra capacidad innovadora, a nuestra potencialidad como país y a la sostenibilidad de un sistema destructivo. Pero se olvidaron que el ciclo (o como coño quieran enmascararlo), al que nos han llevado, es un tiempo de no retorno en nuestras vidas; un tiempo insostenible, destructivo, perjudicial, injusto, insolidario y que sólo produce infelicidad.

Por todo ello me uniré a los ciudadanos que hagan de la Navidad el tiempo más austero del año, que no gasten más de lo necesario, que no se dejen embobar por los villancicos, ni deslumbrar por las bombillitas de colores, y que promuevan las relaciones sociales, afectivas o amorosas con otros ciudadanos sin necesidad de consumir, gastar y destruir; porque, de verdad, otra manera de vivir es posible, ayuda a todo el planeta, y no sólo a los detentadores del capital.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ZÁPATAR EN EL PAIS DE LOS SONÁMBULOS

Hace unos días oía de un dirigente sindical que la política social y económica que está llevando a cabo el Gobierno no es la del programa electoral socialista, sino la propia de un gobierno del partido popular, y que su responsable no es Zapatero sino el avatar de Zapatero por el color azul que está tomando su gestión.  Así que aproveché la manifestación del 29-S para preguntar a otros durante su transcurso sobre la posibilidad de encontrarnos con un Zapatero abducido por las fuerzas neoconservadoras.

Algunos se inclinaban por la posibilidad de que en aquella primera reunión del G-20 en que Sarkozy invitó a España a sentarse como octava potencia mundial, en realidad había sido el momento en que las fuerzas del mal, con el gestor de fondos de capital riesgo George Soros de interlocutor, le hicieron la admonición de que si no cambiaba la política económica España acabaría como en el corralito argentino. Fue el momento en que un Zapatero de talante beatífico pensó con horror lo que supondría dejar a España a los pies de los caballos,  y decidió someterse en todas sus consecuencias a los dictados del FMI. De ahí arrancaría el cambio de políticas económicas y sociales, pero aunque parece plausible este cambio radical no me quedé contentó, y decidí averiguar lo sucedido participando en una sesión de espiritismo en la que se invocó al maestro, el psiquiatra y periodista especializado en temas de misterio y parapsicología, Fernando Jiménez del Oso. Han sido seis horas de revelación y desasosiego que trataré de sintetizar en pocas líneas. Los expertos que me acompañaron podrán ratificarlo, pero dudo que quieran atestiguar cuanto averiguamos sobre los cambios que se han observado, no sólo en España sino en otros países de la Unión Europea.

Mucho antes que Zapatero fuera invitado al G-20, creo que a comienzos del milenio, el populista y xenófobo Jörg Haider llegó al Gobierno austriaco. En Francia, Jacques Chirac veía perder electorado a manos del ultra Jean-Marie Le Pen y el crecimiento de los grupos racistas en Europa amenazaba a los partidos tradicionales (populares, liberales y socialdemócratas) que hasta entonces se habían turnado en el poder. Se imponía tomar medidas contra este resurgir del racismo y la xenofobia y, no está del todo claro, en una cumbre de jefes de estado se decidió plantar cara a esta amenaza, adoptando los mensajes en los que se envolvía, quitándole fuerza en las urnas. Fue así como en 2008 Berlusconi se permitió el lujo de declarar la emergencia gitana. Un proyecto por el que se asociaba delincuencia con inmigración, adoptando medidas contra unos 150.000 rumanos gitanos a los que se cerraba las fronteras, invalidando el Tratado de Schengen para la libre circulación de ciudadanos. En aquella ocasión no hubo reacción de Zapatero, o al menos no más allá de cuando le reía las gracias sobre su apuesta por la igualdad de género y el gobierno rosa que el montaría con velinas, coristas y escorts a las que, por cierto, presentó en las listas de su partido a las elecciones europeas. Hace unas semanas, el presidente Sarkozy desmanteló centenares de campamentos gitanos y expulsó a miles de rumanos y búlgaros de esa etnia cual alumno aventajado de Le Pen. Ante esta desfachatez, la comisaria de Justicia Viviane Reding no se cortó al recordar el genocidio nazi de medio millón de gitanos. Fue entonces cuando llegó el respaldo de Zapatero a su colega Sarkozy en el Consejo Europeo sumándose al gallinero de críticas a la comisaria Reding.

Los populares no hace falta decir que no sólo se habían solidarizado con el narciso gabacho, sino que habían empezado su peculiar campaña en las calles de Badalona por si podían ampliar su caudal de votos extremistas. Del trío de las Azores al trío Romaní, pero ¿qué decían los ciudadanos? ¿Había movimientos de airados contra la exclusión, el racismo y la xenofobia? ¡No!, había una princesa del pueblo que bien podía disputar la presidencia del gobierno, admirada, envidiada, atendida, escuchada y repetida por un país de sonámbulos.

Vagamente empecé a urdir tanto hilo suelto. No eran los dirigentes europeos quienes se sometían a los dictados del FMI o del Bundesbank, era un país de sonámbulos al que se le podía recortar el salario, congelar sus pensiones, ampliar su periodo de cotización si quería cobrarlas, someter al dictado de los empresarios y la dictadura de las entidades financieras, y al mismo tiempo podía gritar con fuerza ¡VIVAN LAS CAENAS!

ALEMANIA Y EUROPA

Tras un corto periodo vacacional de alpargata y chancleta como corresponde a la crisis, volvemos la mirada hacia la prensa, y observamos que Alemania sigue ocupando las cabeceras de los medios económicos y políticos como ya ocurrió con el semestre de presidencia española, más parecido a un semestre de presidencia alemana con administración española. Angela Merkel y el Bundesbank marcan la línea editorial acerca de la crisis económica y política del proceso de construcción europea y su modelo social conservador y neoliberal.

No sólo decidieron la sumisión de Grecia a sus dictados económicos, sino que trasladaron la desconfianza hacia España, Portugal e Italia (como se puede comprobar todos países mediterráneos). Ello supuso que los mercados financieros actuaran con gran voracidad sobre la deuda de estos países como si no formaran parte de una Europa unida por una moneda, el euro; y supuestamente por unas relaciones comerciales y políticas entre iguales.

Continuamente se define Alemania como el principal motor de la economía europea; la locomotora a la que se enganchan los países centroeuropeos y Francia como vagones de primera, mientras los países mediterráneos viajan en segunda, y los países de la reciente ampliación al este en los vagones de tercera. Y así, con la maquinista Angela Merkel, el Banco Central Europeo y su primo el Banco Central Alemán (el Bundesbank), se supone que Europa viaja en un tren de alta velocidad compitiendo con los trenes americanos y asiáticos.

Pues vaya engaño el de este tren que más que de alta velocidad es de alta austeridad, con crecimiento económico para unos pocos y deterioro general para la mayoría de los viajeros. La locomotora alemana crece gracias a sus exportaciones y no gracias al consumo interno de los alemanes (por lo que poco nos compran y mucho nos venden, aumentando nuestro déficit). Y no puede haber consumo interno si los salarios no crecen o disminuyen como recomiendan a los vagones de segunda (España) y tercera. Y como para financiar la deuda y el déficit, Alemania y los bancos alemanes tienen sus arcas rebosando euros, nos los prestan con condiciones que pueden asfixiar a países como Grecia, obligados incluso a vender territorio hasta la paradoja de existir colonias alemanas en suelo europeo sin necesidad de ejercer las políticas de anexión hitlerianas.

Y como las políticas de austeridad recomendadas a los socios enganchados a la locomotora alemana pasan por desgravar las rentas de capital, reducir el impuesto de sociedades y eliminar el impuesto de patrimonio, estos socios se ven obligados a disminuir o eliminar sus políticas sociales y gravar las rentas del trabajo, aumentando los ingresos por IVA, sosteniendo con garantía el pago de la deuda y la propuesta de reducción del déficit al 3%.

Yo abogo por desengancharnos de esta locomotora austera y voraz que es todo menos europea. Digo esto al hilo de las declaraciones de Thilo Sarrazin, político socialdemócrata y uno de los directores del Bundesbank, en su presentación del libro «Alemania se está deshaciendo a sí misma», donde concluye que los alemanes están en peligro de convertirse en extraños en su propio país a causa de las bajas tasas de natalidad (y yo añadiría las altas tasas de dependencia por ser el país más envejecido de Europa), y por las altas tasas de natalidad de los inmigrantes (he aquí el meollo de la cuestión), principalmente de países musulmanes. Tiene gracia esto de utilizar la expresión «cabeza de turco» para señalar a los turcos como los responsables del deterioro de una Alemania de alemanes. Todo parte de considerar a los alemanes de origen turco como turcos en vez de como alemanes y quitarles todos los derechos con la invocación de que no se quieren integrar en la sociedad alemana.

Recuerdo aquellas primeras lecturas que señalaban la construcción europea a partir de la cultura grecorromana, una construcción europea integrada por los países mediterráneos desde Constantinopla (Turquía) hasta Tarragona (incluyendo Egipto, Palestina, Libia, etc.), países denostados hoy por ser de mayoría musulmana; y que en aquella época de construcción europea, los bárbaros, los que estaban fuera de las fronteras de la cultura, la política, la economía y las comunicaciones eran los pueblos eslavos. Y cómo después  Europa sufrió la irrupción y la invasión de los bárbaros hasta su desmembramiento. Desde entonces, qué poco parece haber cambiado la historia de las relaciones entre Alemania y Europa.

EL GUIRIGAY FINANCIERO

En pleno barullo y guirigay financiero por la conversión de las cajas en bancos (o bancarización de las cajas), me encuentro con la ceremonia de la confusión protagonizada por ABERTIS, el poderoso conglomerado español de concesiones de infraestructuras y telecomunicaciones (autopistas, satélites, televisión, aeropuertos, etc.), señalado como el botín económico más apetitoso para los depredadores ACS y La Caixa.

Para capturar ABERTIS han ideado una estrategia que parece sacada de la chistera de un mago. Como entre La Caixa y ACS, los dos socios de control de ABERTIS disponen de la mayoría de acciones, pero no su totalidad, han pensado en lanzar una OPA. Aunque esto significa disponer de liquidez y esa liquidez la van a adquirir vendiendo parte de sus acciones a un tercer socio con el que van a crear una sociedad conjunta que es la que lanzaría la OPA por el 100% de la empresa. Este socio es el fondo de capital riesgo británico (venture capital fund) CVC, especialista en lanzar OPAs por grandes empresas que luego cuartea y vende haciendo buena la máxima de que la suma de las partes es más rentable que el todo; pero que no dispone de ningún fondo y, por tanto, tampoco arriesga aunque nominalmente parece lo contrario.

Así pues tratan de constituir un holding hiperendeudado, participado por La Caixa, a través de Criteria CaixaCorp (accionista de referencia en Repsol, Gas Natural, Aguas de Barcelona, Telefónica y Abertis entre otras empresas con las que cotiza en bolsa); por la constructora ACS cuyos propietarios son Florentino Pérez (Presidente del Real Madrid), los March (de la saga familiar que financió la guerra a Franco) y los Albertos (Cortina y Alcocer, famosos por su divorcio de las hermanas Alicia y Esther Koplowitz y por su condena por el caso Urbanor –Kio-, aunque nunca entraron en la cárcel), y la firma inglesa CVC.

Y es un holding hiperendeudado porque esta firma CVC necesita capital con el que comprar las acciones de sus socios y lanzar posteriormente la OPA en su compañía. Y ese capital lo calcula en unos 7.000 millones de euros que aportarán unos catorce bancos (entre ellos el Santander y el BBVA), mediante un banco italiano intermediario de la operación, Mediobanca, y cuyo presidente en España es Borja Prado Eulate, también presidente de ENDESA, es decir, presidente de la competidora de IBERDROLA, cuyo principal accionista es el presidente de ACS, Florentino Pérez, que se encuentra en estos momentos pleiteando en los tribunales por un puesto en el Consejo de Administración. De hecho se dice que Florentino quiere vender parte de sus acciones en ABERTIS al fondo CVC con el fin de tener liquidez para optar al 20% de IBERDROLA y así hacerse con el control del Consejo de Administración. Pero hay otras voces que señalan que ACS como CVC nunca arriesgan capital, sino que viven a golpe de crédito bancario para sus operaciones especulativas, y que ahora mismo ACS tiene que devolver, principalmente al Santander y al BBVA (en 2010, 2.000 millones; 5.000 en 2011 y 3.000 en 2012); y como además ACS vendió FENOSA (su empresa de energía) a Gas Natural (en la órbita de Criteria CaixaCorp), no puede esperar dividendos por ese lado y la venta de acciones en ABERTIS puede ser un acto desesperado más que calculado.

El tercero de este holding hiperendeudado que quiere hacerse con el total de ABERTIS para trocearlo y sacarle el máximo de plusvalías (tiene que empezar a devolver los 1.250 millones de euros aportados por el Fondo para la Reestructuración Ordenada Bancaria –FROB- en dos años por su reciente unión con otras cajas), es La Caixa cuyo presidente y ahora también de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA), es Isidro Fainé. Este hombre que empezó como director de recursos humanos de una entidad con pedigree riojano (la banca Herrero y Riva), ocupó la presidencia de ABERTIS y también la vicepresidencia de Telefónica. Precisamente en la CECA se encuentra como vicepresidente un amigo suyo, el señor Rodrigo Rato, que ya en Criteria como también en el Santander, se encontraba como consejero externo desde la presidencia del Consejo Asesor Internacional, tras su salida en 2007 de la presidencia del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El señor Rodrigo Rato, actual presidente de Caja Madrid (entidad a la que se ha sumado Caja Rioja), es amigo de Isidro Fainé, amistad demostrada con la invitación en mayo a la boda del hijo de Fainé, Xavi, un joven economista que migrará a uno de los estados de Carolina (EEUU) para adquirir competencia suficiente. Es un destino similar al de la duquesa de Palma, la infanta Cristina que también fue invitada a la boda. No olvidemos que la infanta fue hasta este momento directora de la Obra Social de la Fundación La Caixa, pero es en EEUU donde mejor servirá a sus intereses.

Así que en este guirigay financiero se mezclan intereses económicos, empresariales, financieros, políticos y religiosos (aunque no hablaré sobre las confesiones a las que se adscriben cada uno de los interpelados en esta salsa), pero sigo sin saber quién se quedará con ABERTIS y qué hará con una de sus concesiones de autopistas AVASA, por la que empecé a introducirme en este laberinto. La solución a no más tardar en las páginas sepia de los periódicos, un día de estos, en otoño.

EL NEGOCIO DE LA AP-68

Esta historia sobre el negocio de la AP-68 comenzó a gestarse en mi cabeza recordando aquel diciembre de 2008 cuando ABERTIS acordó la compra de activos de ITÍNERE por 621 millones de euros. Entre otros activos se encontraba el 50% de Autopista Vasco-Aragonesa, S.A. (“AVASA”), concesionaria de la autopista AP-68 y en la que ABERTIS  ya controlaba el otro 50%. Esta autopista fue construida por AVASA (un consorcio constituido por bancos y cajas con mayoría del BBVA), entre 1973 y 1979 y tenía una concesión de 22 años que finalizaba en noviembre de 1998. Este consorcio sólo tenía que acreditar un capital social del 10% de la inversión total prevista, pues el resto se gestionaba con créditos blandos y avales del Estado hacia el mercado de capitales, todo ello soportado por la emisión de deuda pública, la misma que dichos mercados de capitales exigen en estos momentos al gobierno de España que amortice rápidamente a costa de los trabajadores españoles.

Como la concesión hasta 1998 resultaba escasa para la voracidad de AVASA consiguió una prórroga hasta noviembre de 2011, y como todo beneficio es poco para el capital, en 2000 el gobierno de Aznar amplió la concesión hasta 2026 haciendo imposible su rescate, medida que fue duramente criticada por el gobierno del País Vasco y por el gobierno de Aragón que al menos consiguió liberar la autopista desde Gallur hasta Alagón salvando la circulación por Zaragoza. El gobierno de La Rioja presidido por Pedro Sanz no podía permitirse protestar las decisiones de su líder y acató la decisión con entusiasmo partidista.

Aprovechando esta coyuntura de concesiones que van más allá del medio siglo (53 años), el BBVA vendió AVASA a ABERTIS y a SACYR obteniendo una plusvalías de 240 millones de euros. Ya en 2008, cuando SACYR vende su 50% a ABERTIS, su presidente, Luis F. del Rivero declaró que desde que adquirió las acciones de BBVA en 2000, éstas se habían revalorizado 22 veces más. Todos ganaban a espuertas con la AP-68, y hasta ese momento los negocios financieros con la colaboración de los gobiernos estaban saliendo redondos.

ABERTIS, en su afán de ser un referente mundial de las comunicaciones (la mayor concesionaria de carreteras, la red de distribución de la señal de televisión terrestre, satélites –Eutelsat e Hispasat-, e intereses en treinta aeropuertos de nueve países), se había lanzado de lleno a la hegemonía en alguno de estos campos, por lo que los problemas de AVASA por el descenso en el tráfico de vehículos apenas suponían un pequeño picotazo en los resultados finales. AVASA había observado que la intensidad media diaria registrada en 2009 había alcanzado los 13681 vehículos/día y esto suponía un descenso del 7,1% respecto a 2008; ya en 2008, el descenso había sido de un 16,8%, por lo que urgía adoptar nuevas estrategias que corrigieran y compensaran esta pérdida de vehículos en circulación. Entre otras se encuentra la adoptada para el tramo riojano y principalmente la liberación del tramo logroñés.

Primero conveniaron con el gobierno riojano la amortización de un peaje corto que aliviara el paso de vehículos por la ciudad de Logroño y posteriormente lo fueron ampliando hasta tomar todo el territorio riojano (ya saben que recorridos en el día y por el sistema de Via-T). Como eso es demasiado oneroso para el mismo gobierno regional que había admitido la prórroga de la concesión hasta 2026, se empezó a exigir la participación del gobierno nacional, que sometido a las presiones electorales, decidió apoyar la liberación de tramos de autopista mediante su cofinanciación. De este modo, y pese a que no tenga vehículo o no circule por la AP-68, cualquier riojano estará colaborando hasta tres veces en los beneficios de AVASA, una mediante la emisión de deuda pública; dos mediante los presupuestos del gobierno regional y tres, a través de los presupuestos generales de la nación.

Así, no me extraña que se multiplique el valor de las acciones de AVASA, hoy propiedad de ABERTIS y dentro de poco vaya usted a saber de quien, si tal y como se anuncia, ABERTIS cae en manos del fondo capital riesgo (CVC) que ni tiene capital ni se arriesga.

¡PODEMOS!

Podemos no es el grito de guerra mediático con el que se anima a la gente a participar del mundial de fútbol, sino la publicación gratuita para construir una verdadera soberanía popular en tiempos de crisis. Podemos vivir sin bancos, sin empresas multinacionales, sin dinero y sin clase política. Podemos, en definitiva, vivir sin capitalismo. El animador por antonomasia de Crisis? ¡Podemos! es Enric Durán (http://www.enricduran.cat/es/node/3313), que el miércoles tuvimos la suerte de tenerlo en Logroño, gracias al apoyo de la CGT en la Universidad de La Rioja-Grupo de Estudios Libertarios.

Para quienes no conozcan a Enric Durán no tienen más que teclear su nombre en Google y le aparecerán 287.000 resultados hablando del mismo, por lo que declino hacer ninguna glosa sobre su persona, tan solo citaré la acción por la que supimos de su existencia, el diecisiete de septiembre de 2008, cuando anunció que había estafado cerca de medio millón de euros a diferentes bancos y entidades financieras con el objetivo de denunciar el depredador sistema capitalista y de financiar movimientos sociales anticapitalistas. Y de movimiento social anticapitalista podría definirse la Cooperativa Integral de la que nos habló esa tarde.

La Cooperativa es un proyecto, desde hace dos meses en funcionamiento en Cataluña, que practica la autogestión económica y política con la participación igualitaria de sus miembros. Y es Integral porque junta todos los elementos básicos de una economía como son producción, consumo, financiación y moneda propia y, al mismo tiempo, porque quiere integrar todos los sectores de actividad necesarios para vivir. El objetivo central es construir un entramado de relaciones económicas cooperativas y solidarias entre personas y empresas sociales, que salga de las reglas del mercado y que no sea controlado por el estado. Que sea un espacio para promocionar y hacer crecer productos ecológicos y locales, servicios realmente necesarios para nuestro día a día y nuevos proyectos de autoempleo vinculados a estas necesidades reales. A largo plazo puede convertirse en otra sociedad fuera del control capitalista, con su propio sistema de seguridad y previsión social, garante de las necesidades básicas de todos  en su trayectoria vital.

Más a corto plazo es una respuesta colectiva a la crisis del capitalismo, algo que ya se puede observar entre las redes y grupos locales participantes de la Cooperativa Integral en Cataluña, porque están reduciendo los gastos en euros ayudando a crecer las monedas sociales; porque han reducido el precio de los productos necesarios a través de compras colectivas; porque dan la opción de venta directa al productor; porque promueven el autoempleo digno e ilusionante a las personas que están en paro; porque dan una salida económica colectiva a todas las personas que han sido declaradas insolventes por la banca o el estado y porque dan una opción de ahorro comprometido a todas las personas.

Cooperativas Integrales y monedas sociales son instrumentos con los que se puede abrir una ventana hacia otra sociedad sin capitalismo y aunque en cada localidad, en cada territorio puedan tomar unas señas de identidad adecuadas a su realidad, lo cierto es que la extensión de los proyectos de autogestión permitirá avanzar hacia formas de existencia colectiva sin capitalismo. ¡Podemos!