EL RECELO DEL POLITICO

Desde hace unas semanas estamos asistiendo a la puesta en escena con la que los partidos políticos nos regalan cada cuatro años, siempre en vísperas de elecciones cuando tienen que revalidar la confianza en su gestión. En esta ocasión gracias a la modificación de la ley electoral no vamos a soportar la interminable lista de inauguraciones, cortes de cinta y recorridos por obras e instalaciones incluso sin finalizar, como ya ocurrió la semana pasada en Logroño cuando se declaró el día de visitas sin casco, tal y como ocurrió en el CCR (Centro de Cultura del Rioja), ese monumento pretencioso a base de hormigón y plástico, pero ojo, que respeta cuatro piedras pegadas al hormigón que para eso está enclavado en la parte vieja de la ciudad. Aquí no van a alicatar con plaquitas que simulan la piedra el hormigón, como ya se experimentó en ese paño de muralla kitsch del Cubo del Revellín.

Están muy inquietos los partidos políticos porque no se encuentran ni satisfechos ni convencidos de haber cumplido las expectativas de la ciudadanía, porque durante mucho tiempo se alejaron y pusieron distancia en el devenir cotidiano de la gente. Por eso, ahora quieren hacerse perdonar el olvido permanente notificando con gran estruendo la apertura de edificios, pese a que no tienen ningún uso ni prestan ningún servicio, aunque lo presentan como una promesa de futuro para la ciudadanía.

Los partidos políticos, mejor dicho la clase política que gobierna, quiere hacerse perdonar y ofrecen estos regalos de última hora para que olvidemos su total desprecio por los problemas cotidianos a los que nos enfrentamos en el día a día, y que nada tiene que ver con sus magníficas construcciones ni con sus promesas incumplidas sobre empleo, vivienda, transporte, salud, educación, cultura, integración y cohesión. Se tomaron el ejercicio de la política como los negocios, donde lo importante son la cifras, los números y los euros.

Los euros, ay los euros! qué bien que nos vienen a todos, más a quien no responde por su gestión dolosa y criminal, más a quien sabe que no le pesará como una hipoteca porque para eso está la ciudadanía, para pagar el déficit y el saqueo de las arcas públicas. Bueno, habría que decir el maleteo porque ahora roban los euros con maletines no con sacos. Tú me prorrogas esta concesión de autopista y yo te hago un hombre. Tú me das esta contrata y yo te jubilo. Tú me recalificas este terreno y yo te hago de la familia. Tú me votas y yo te atiendo en el despacho.

Qué felicidad esto del manejo de los euros ajenos gastándolos en protocolo, vehículos de alta gama, publicidad y autobombo en revistas de papel couché. Pero ahora, cuando llegan las elecciones y nos piden el voto, qué miedos y qué recelos, porque saben que de modo tozudo las encuestas del CIS señalan a los partidos políticos (la clase política, la casta gobernante, no el militante desconocido) como el tercer principal problema de los españoles, por detrás de la economía y el paro. Y este es un dato que lleva mucho tiempo repitiéndose, marcando una tendencia de desapego de la ciudadanía hacia las cosas que dicen estos políticos profesionales, aunque no de las que hacen que aún hay memoria, lo cual invita a pensar que más pronto que tarde serán las organizaciones sociales y las asociaciones ciudadanas quienes tomen el lugar de estos políticos para dirigir sus propios destinos, participando directamente en la administración de la vida pública, sin la intervención de tan problemáticos y recelosos intermediarios.

 

GAROÑA NO ME PONE

El pasado día dos de marzo, la planta nuclear burgalesa de Santa María de Garoña cumplió su cuadragésimo aniversario desde que en el año 1971 se puso en marcha. La central fue diseñada para unos 25 años, pero como esa vida útil acabó ya (la última autorización de funcionamiento se agotó en julio de 2009) se inventan lo de vida útil de servicio que permite alargar inútilmente la vida de esta central, hoy hasta 2013 y mañana, según calculan los lobbys nucleares, pues hasta 2030, cuando podría llegar a sexagenaria.

Tanto el gobierno socialista que ha priorizado el beneficio económico de las compañías propietarias (Endesa e Iberdrola) antes que la seguridad y el bienestar de los españoles, como la oposición del PP manifestando abiertamente que la energía nuclear es necesaria y segura, responden a los intereses de los lobbys nucleares representados por estos dinosaurios de la política que son los bien pagados Felipe González y Aznar. Por supuesto que los líderes regionales de ambos partidos, especialmente el defensor de los riojanos y la identidad riojana, el señor Sanz, no han dicho esta boca es mía. Faltaría más. De eso no se habla sin permiso de los jefes como nos sea para repetirnos hasta el aburrimiento el mantra preferido: las centrales nucleares son seguras y su energía necesaria. Además, Haro se encuentra a 52 Km. y Logroño a 112 Km., por lo que si hay un escape radiactivo nos da tiempo a abandonar esta tierra del vino antes de que se convierta en un parque temático con radioactividad suficiente para unos cuantos miles de años.

Ahora mismo señalan los políticos y expertos de la cosa, que se van a revisar los sistemas de seguridad de todas las centrales nucleares. Incluso van a encargar estudios sobre posibles movimientos sísmicos, ataques terroristas, caída de meteoritos, etc., como si eso no lo hubieran hecho desde hace años. Casi desde su primer día de funcionamiento ya hablaban de la seguridad de las centrales nucleares. Pero es que la única seguridad que se puede ofrecer es el cierre completo de todas las plantas nucleares. Es la única posibilidad de garantizar la supervivencia del planeta. Además, el uso de las energías limpias de verdad, de las renovables, de las que no crean problemas de seguridad nacional, es necesario y su coste más barato.

De siempre, pero con más razón ahora, la energía nuclear no se puede incluir, como muchos pretenden, en un modelo energético limpio, seguro y sostenible. De nada ha servido la seguridad que mostraban las plantas nucleares de Fukushima con un reactor como el de Garoña, con un pésimo sistema de contención, pues los sistemas de refrigeración de emergencia del núcleo del reactor funcionan con electricidad; pero estos quedaron afectados tras el terremoto y, según el protocolo de seguridad, deberían haber entrado en funcionamiento inmediatamente los generadores diesel de emergencia de la central. Mas estos tampoco funcionaron. Entonces, empezó la cuenta atrás. El combustible nuclear, sin ser refrigerado activamente, empezó a sobrecalentarse. El agua en el interior de la vasija del reactor empezó a evaporarse, el vapor a aumentar la presión del interior de la vasija, y el combustible al descubierto sin agua que lo enfriase. Este fue el principio de un accidente por pérdida de refrigerante, el peor que se puede dar en una central nuclear. De esos que, según la industria nuclear, nunca pueden ocurrir. Ja, ja, ja. Incluso no se puede descartar que la situación pueda avanzar hacia una fusión total del núcleo de la central, como se dio en Chernobyl. Todo este proceso podría ir muy rápido o tardar varios días, dependiendo del estado del sistema de refrigeración que no refrigera. Tela marinera.

Hasta hace pocos días los lobbys nucleares habían comenzado la campaña de “hay que abrir el debate nuclear”; es decir, hay que construir más centrales nucleares y hay que prolongar la vida de las existentes. Pero este debate naufragó en el tsunami japonés. En ese momento, los políticos avezados, saben por situaciones similares que se trata de dar información con cuenta gotas, filtrada, y de machacar con todos los medios a su alcance a través de las declaraciones de expertos independientes que aseguren que eso sólo pudo ocurrir en Chernobyl o en Fukushima, porque la seguridad de nuestras centrales es constantemente verificada y, además, vamos a seguir aplicando aún más seguridad, bla, bla, bla, etc., etc.

Ya no me pone Garoña, ni los expertos independientes, ni mucho menos los lideres políticos bien pagados, ni por asomo los mudos políticos regionales. Hoy día tan sólo la ecología política ha mantenido un discurso éticamente honesto, al advertir que uno de los mayores retos a los que se enfrentará la Humanidad en las próximas décadas será el cambio del modelo energético, porque el actual modelo, basado en los combustibles fósiles y la energía nuclear, está llevando al mundo a una crisis ecológica sin precedentes. Por ello es necesario y urgente superar el actual modelo, donde no hay espacio para las centrales nucleares, que de modo ordenado pero urgente deberán cerrarse y ser sustituidas por las energías limpias y renovables.

 

 

LA BRECHA SOCIAL

La sociedad cohesionada (pese a las diferencias de riqueza), segura (tras un sistema de bienestar pese a estar poco desarrollado), y optimista (con perspectivas y objetivos de futuro pese a la ineficacia de políticos y especuladores), se ha transformado en apenas estos dos últimos años en una sociedad quebrada, miedosa y con incertidumbre. Porque las diferencias de riqueza entre unos pocos y la mayoría se han hecho más profundas, porque el precario estado del bienestar se está desmontando a gran celeridad y porque una ola de pesimismo se ha instalado en las conciencias.

Vuelven las dos Españas pero las dos tienen helado el corazón. Es cierto que algo más del 40% disponen de empleo, ahorros, seguridad, y confían en que este momento forma parte de un ciclo en el que a ellos les ha pillado provistos y, aunque miran con desconfianza el presente, piensan que en el futuro volverán a ocupar una posición de dominio. La crisis les afecta, pero en su ritmo de vida consumista y de despilfarro.

En el otro 60% largo se encuentran los precarios, los supervivientes, los que están al límite, aunque cuentan con una red familiar, a veces de amistad, y en ocasiones con los servicios sociales y de voluntarios ciudadanos, que son quienes les proveen de la ayuda suficiente para evitar el riesgo de caída si este se hace inminente. Han cambiado de actividad y están dispuestos a someterse a la voluntad del gobierno, del mercado o del patrón más inicuo con tal de sobrevivir. Han ajustado sus gastos y gastan marcas blancas, gorroneando en los comedores familiares. Pero también se encuentran en este gran grupo humano los que han perdido todo, los fracasados, los sin techo, los sin trabajo ni esperanza de trabajo, los que menudean una limosna o un cigarro (ahora que ya todo da igual, incluida su salud). Han perdido el empleo, la vivienda, los hijos; han gastado sus ahorros y solo disponen de deudas, han perdido la red familiar (por lo que sea), y los amigos se vuelven contrarios. Son los excluidos, los que están fuera del sistema y tan sólo las organizaciones humanitarias (porque ni a los servicios sociales acuden), mitigan en parte las privaciones y la humillación de vivir en una sociedad que les aparta.

Es la brecha social. Una brecha entre los de arriba y los de abajo. Una brecha que por arriba separa a los muy muy ricos de los que se consideran con un estatus de relativamente ricos. Una brecha que separa por abajo a los precarios con la incertidumbre de si su estatus bajará al nivel de los excluidos, de los excluidos y desahuciados, de los sin papeles y extranjeros en su tierra, del detritus del capitalismo.

Estamos arrebatados por el discurso de la crisis, de la deuda pública y la privada y al toque de sálvese quien pueda nos desperdigamos en la selva arrostrando los peligros de una muerte en solitario. Es la muerte social, de toda una sociedad. Y empieza a cundir el pánico porque no encontramos referentes en los partidos políticos, de los que abominamos porque nos engañaron con sus falsas promesas. Los partidos que se denominaban de izquierdas hacen y defienden la política de la derecha rancia y conservadora, y los partidos de derechas se travisten de demócratas, populares y socialistas. Y si buscamos esos referentes en otras organizaciones de masas que en sus estatutos defienden un modelo de sociedad cohesionada encontramos a los sindicatos, que pactaron con aquellos partidos y no supieron defender a los desposeídos del empleo, la riqueza y ahora la seguridad.

Entonces ¿qué nos queda? Podremos cerrar la brecha, la enorme brecha con estas mimbres. Yo creo que sí podemos cerrar esta brecha. Con espíritu solidario y combativo con la injusticia, defendiendo las conquistas sociales de nuestros antecesores y ampliándolas para quienes nos sucedan, buscando auténticos referentes políticos y ecológicos donde nuestra participación sea real y alejada de la maquinaria electoral. Oponiéndonos al desarme moral de una sociedad cohesionada y brindando porque el año 2011 sea el año de nuevas conquistas sociales, con nuestra fuerza, con nuestro empuje, con nuestro valor.

 

ENSIMISMAMIENTO

El Gobierno de La Rioja está enajenado, ensimismado, abstraído en su mundo, en las cosas y quehaceres de su propio mundo; pero ajeno, extraño, desprendido de la sociedad, de los ciudadanos que viven fuera de su mundo. El Gobierno de La Rioja, sus integrantes, políticos avezados al poder y viejos administradores de la cosa pública han caído en la trampa del ensimismamiento. Hace mucho tiempo que solo miran sus ombligos de atletas orgullosos con la ya larga trayectoria política, animados por una oposición que condenada al ostracismo, apoya también con cierto ensimismamiento la continuidad y permanencia de próceres tan engreídos, tan envanecidos.

Este Gobierno regional rezuma aburrimiento por cualquier costado, y han logrado de La Rioja una ruina política, un desierto al que se exilia y destierra a sus ciudadanos; desposeídos de todo amago de activismo o participación hasta la convocatoria de elecciones, cuando son requeridos por mayorales y rabadanes para que cumplan con el ritual democrático de votar a los mismos de siempre, a los ensimismados del gobierno o la oposición. Ahí se emplean con ahínco pastores y zagales, que todos los votos son buenos en el redil partidario.

En este Gobierno hay consejeros que no se les conoce otra actividad (dicen que profesional), que la de consejero y, además, de I+D. A mi personalmente me gusta el de Cultura, porque una vez al año me enseña a diferenciar los movimientos musicales, desde el blues, rock, hard rock, glam rock, hasta la new wave, grunge, alternativo, rap, o el hip hop. Y no para ahí, porque lo mismo te marca las tendencias en pintura, teatro o poesía que te indica los nuevos valores cinematográficos. En fin, que es un compendio de saber cultural y, ojo, que además lo vive y lo disfruta. Por eso me gusta, porque al menos una vez al año (a primeros de año), sale del ensimismamiento del equipo de Gobierno y conecta con la ciudadanía, aunque sólo por unos días.

Lo terrible del ensimismamiento del Gobierno de La Rioja es que no es un ejercicio terapéutico, de modo que por unos días se recoge en la intimidad de sus pensamientos y después vuelve a la realidad con un discurso político, manteniendo una relación efectiva y afectiva con la ciudadanía, sobre todo con los que no piensan como ellos (muchos más de la mitad de los ciudadanos de La Rioja), para convencerles en un diálogo ininterrumpido sobre la bondad y el valor de sus posiciones, pensamientos e ideas.

Lo terrible de su ensimismamiento es que caen en la depresión y en la melancolía, atendiendo sólo lo inmediato, sus dificultades (mantra: “la culpa es de Zapatero”). Son incapaces de gestionar un discurso político que aglutine y cohesione en torno a un proyecto o un plan; son incapaces de ilusionar a la ciudadanía para entrar en acción, pues están detenidos, parados, incapacitados para llevar a cabo o promover ninguna actividad o acción colectiva.

El ensimismamiento les ha vuelto torpes, desconfiados, ignorantes. No hay nada que hacer, ni siquiera se les puede tratar de convencer, están enajenados y se envanecen de acuerdo a la soberbia y la vanidad de su líder. No hay la esperanza de un milagro. Se han entregado a la consideración de su pensamiento. Se han ensimismado.

 

 

 

 

 

TRABAJO DE CHINOS

Desde hace semanas vengo escuchando la misma cantinela en prensa, radio y televisión sobre el fracaso de la huelga general el 29 de septiembre, sobre el ambiente de desidia y desgana, de apatía y hasta decididamente contrario a la acción sindical. Los medios dicen reflejar lo que observan en la calle, pero lo cierto es que repiten consignas que les llegan desde los centros de poder político, financiero y empresarial, a la postre de sus dueños, amos y señores, que sin acuerdo previo han encontrado en la existencia de los sindicatos el chivo expiatorio a todos los males que aparentemente agobian a este país y sus ciudadanos.

Si escuchamos a los partidos políticos (exceptuando los partidos a la izquierda del gobierno), unos hablan de reforma laboral necesaria y otros añaden que insuficiente, y en todos anida la desregularización del trabajo. Más claros y expeditivos son los grupos financieros y las organizaciones empresariales, cuando señalan la rigidez del mercado laboral como el principal obstáculo para el crecimiento económico de sus rentas y cuentas de resultados y, por extensión, del conjunto del país.

Y esa rigidez la observan en la existencia de convenios sectoriales y colectivos, de acuerdo sindicales, de exigencias de los trabajadores, de cotizaciones a la Seguridad Social y, en definitiva, de todos los aspectos en los que se ven obligados a aceptar unas reglas del juego laboral, una regularización del empleo. Porque no les basta con que se les facilite el despido de trabajadores con empleo fijo a base de indemnizaciones que se amortizarán en muy poco tiempo con su sustitución por trabajadores más baratos, precisamente con la llegada de los que ahora se sostienen en la cuerda floja del empleo precario; y no les basta a pesar de haber situado a España en los puestos principales de este ranking estadístico de desempleo y precariedad, porque su verdadero y oscuro objeto del deseo es acabar con la intermediación en las relaciones laborales: ni gobierno (ni siquiera un jíbaro-gobierno), ni sindicatos.

Todo les iría mejor si las relaciones laborales se establecieran de manera directa y sin intermediaciones de ningún tipo, sin convenios colectivos, ni representantes de esos colectivos que vigilaran por sus derechos, que denunciaran los atropellos e impulsaran los beneficios sociales y la protección social. Qué bien les vendría la prohibición de la acción sindical o, para cumplir con la Constitución, la existencia de sindicatos amarillos controlados y sojuzgados, que abortaran la protesta de los trabajadores contra los abusos empresariales y les hicieran comulgar con recortes salariales que enjugaran el déficit estatal que habrían provocado con sus artes en ingeniería financiera. O que les convencieran para que aceptaran la prolongación de la vida laboral más allá de los sesenta y cinco años con la promesa de una pensión de subsistencia (a veces ni eso), salvo que contrataran un seguro privado o un plan de pensiones en cualquiera de las entidades financieras propietarias de estos sindicatos amarillos.

A los que pertenecen a las clases sociales con rentas más altas de este país, qué bien le vendría acabar con los derechos laborales y sociales por los que lucharon generaciones de trabajadores en un movimiento sindical sin precedentes en la historia europea. Podríamos acabar como en China, cuyas tasas de crecimiento son de vértigo y donde los derechos de los trabajadores son un eufemismo. Por eso, para España también desean y se esfuerzan por un trabajo de chinos, pero sin chinos.

¡PODEMOS!

Podemos no es el grito de guerra mediático con el que se anima a la gente a participar del mundial de fútbol, sino la publicación gratuita para construir una verdadera soberanía popular en tiempos de crisis. Podemos vivir sin bancos, sin empresas multinacionales, sin dinero y sin clase política. Podemos, en definitiva, vivir sin capitalismo. El animador por antonomasia de Crisis? ¡Podemos! es Enric Durán (http://www.enricduran.cat/es/node/3313), que el miércoles tuvimos la suerte de tenerlo en Logroño, gracias al apoyo de la CGT en la Universidad de La Rioja-Grupo de Estudios Libertarios.

Para quienes no conozcan a Enric Durán no tienen más que teclear su nombre en Google y le aparecerán 287.000 resultados hablando del mismo, por lo que declino hacer ninguna glosa sobre su persona, tan solo citaré la acción por la que supimos de su existencia, el diecisiete de septiembre de 2008, cuando anunció que había estafado cerca de medio millón de euros a diferentes bancos y entidades financieras con el objetivo de denunciar el depredador sistema capitalista y de financiar movimientos sociales anticapitalistas. Y de movimiento social anticapitalista podría definirse la Cooperativa Integral de la que nos habló esa tarde.

La Cooperativa es un proyecto, desde hace dos meses en funcionamiento en Cataluña, que practica la autogestión económica y política con la participación igualitaria de sus miembros. Y es Integral porque junta todos los elementos básicos de una economía como son producción, consumo, financiación y moneda propia y, al mismo tiempo, porque quiere integrar todos los sectores de actividad necesarios para vivir. El objetivo central es construir un entramado de relaciones económicas cooperativas y solidarias entre personas y empresas sociales, que salga de las reglas del mercado y que no sea controlado por el estado. Que sea un espacio para promocionar y hacer crecer productos ecológicos y locales, servicios realmente necesarios para nuestro día a día y nuevos proyectos de autoempleo vinculados a estas necesidades reales. A largo plazo puede convertirse en otra sociedad fuera del control capitalista, con su propio sistema de seguridad y previsión social, garante de las necesidades básicas de todos  en su trayectoria vital.

Más a corto plazo es una respuesta colectiva a la crisis del capitalismo, algo que ya se puede observar entre las redes y grupos locales participantes de la Cooperativa Integral en Cataluña, porque están reduciendo los gastos en euros ayudando a crecer las monedas sociales; porque han reducido el precio de los productos necesarios a través de compras colectivas; porque dan la opción de venta directa al productor; porque promueven el autoempleo digno e ilusionante a las personas que están en paro; porque dan una salida económica colectiva a todas las personas que han sido declaradas insolventes por la banca o el estado y porque dan una opción de ahorro comprometido a todas las personas.

Cooperativas Integrales y monedas sociales son instrumentos con los que se puede abrir una ventana hacia otra sociedad sin capitalismo y aunque en cada localidad, en cada territorio puedan tomar unas señas de identidad adecuadas a su realidad, lo cierto es que la extensión de los proyectos de autogestión permitirá avanzar hacia formas de existencia colectiva sin capitalismo. ¡Podemos!

MOVILIZACIÓN

Creo que a nadie se le escapa que la crisis económica en la que estamos sumidos los españoles y buena parte del planeta tiene su origen en las malas prácticas del capitalismo financiero y especulador, que aprovechó la falta de principios éticos para crear burbujas de aire y venderlas como riqueza; en la entronización de los valores propios del depredador (de hombres y naturaleza); en la ideología neoliberal que desde los tiempos de Margaret Thatcher preconizaba la reducción del Estado hasta su práctica desaparición (aunque manteniendo los elementos de control interno como la policía y el ejército) y, finalmente, en el sometimiento de los gobiernos a las directrices que enviaban los grandes organismos económicos mundiales, como la ya manida reducción del déficit público hasta el 3% del PIB mediante el rigor presupuestario.

Y nadie desconoce que las medidas que han tomado los gobiernos se han fijado en primer lugar en la masa cautiva de asalariados y pensionistas dependientes de esos presupuestos; es decir, la reducción del déficit ha comenzado por el recorte de los salarios y pensiones de funcionarios y pensionistas, antes que por la exigencia de responsabilidades a quienes promovieron este déficit. Otros recortes seguirán a este primer paquete pero sobre todo se envía el mensaje a la sociedad de que todos debemos pagar los excesos de unos pocos (esto lo arreglamos entre todos).

Hay una vaga promesa de, en el futuro, meter mano o regular un poquito a las grandes corporaciones financieras, armamentísticas o farmacéuticas, pero sin pasarse, pues cuentan con aliados globales y controlan los mercados de valores; así que ¡ojo!, que ellos siempre apuestan por caballo ganador aunque muera reventado tras la carrera.

En estas estamos cuando acabo de recibir dos comunicados, uno del gerente donde me avisa que mi salario base mileurista se reduce desde este mes un 9,72%, y  los complementos e incentivos de productividad que hace años nos presentaron como el medio para recuperar algo de nuestro maltrecho poder adquisitivo tras la congelación de salarios de los populares señores Aznar y Rato, hasta un 5%. El otro comunicado recibido, más bien los otros comunicados, son los de las centrales sindicales que me instan, no a la movilización, sino a participar en una huelga de 24 horas el ocho de junio.

He leído que con el recorte salarial a los trabajadores de la Universidad de La Rioja el déficit de la misma descenderá en aproximadamente 1.600.000 euros, a los que habría que sumar la aportación extraordinaria de las 24 horas de esta huelga convencional. Y esto me hace pensar que si declaramos huelga, no un solo día sino una semana (o lo que estime oportuno el gerente), por ejemplo aprovechando las fiestas locales de San Bernabé y el día de La Rioja en que no hay clases, podríamos finiquitar la deuda casi en su totalidad.

Porque se trata de eso, de ayudar al país, cada uno en la medida de sus posibilidades ¿no es así? Por ejemplo, los componentes del Gobierno de La Rioja se van a recortar sus salarios un 10% y van a tener que malvivir con apenas siete u ocho mil euros mensuales (menos mal que los gastos de protocolo no se los rebajan), y además dice el Presidente que los asesores colocados a dedo con cargo al erario público no son el centenar que dice el jefe de la oposición (algunos se han colocado por méritos propios y por eso no se cuentan). Aquí unos pocos arrimamos el hombro para enjugar el déficit, cada uno con sus medios; unos mediante la huelga convencional de 24 horas y otros mediante gestos simbólicos y cara a la galería, y siempre para al sostenimiento del status quo, para el sostenimiento de un sistema que no va a cambiar su modo de obrar.

Pero claro, si los millones de parados despiertan, si los millones de extranjeros se rebelan contra su exclusión y si la ciudadanía da un paso adelante se podría realizar, no una huelga de 24 horas sino una huelga general contra esta política y estos políticos, contra este sistema y las corporaciones que lo alimentan, contra la corrupción y a favor de la democracia. Y entonces, y sólo entonces, hablaríamos de movilización de todos, entre todos y para todos.

EL AZAR

Cualquier actividad, incluso la más planificada u organizada está sometida al azar. Nuestra vida no depende exclusivamente de nuestra voluntad, de las directrices de la organización política, económica o social en la que estamos jugando desde hace mucho o poco tiempo y que nos indican el camino a seguir. Nuestra vida y nuestros actos están sometidos al azar, y como en la película de Woody Allen “Match Point” la pelota de tenis rueda por el borde la red hasta que finalmente cae de un lado u otro significando la victoria y la derrota y, en definitiva, el fin del juego y el partido para cada uno de los jugadores. En este film, Woody Allen deja muy claro que ni siquiera los crímenes tienen castigo porque el azar incluso puede cambiar los resultados esperados de las acciones y el comportamiento de las personas. En cualquier caso, la irrupción de lo que denominamos suerte pero que no es otra cosa que el azar, puede cambiar nuestro futuro y devenir.

Aun sabiendo de la existencia de esta combinación de casualidad y capricho interviniendo en nuestras vidas, no por ello pensamos que estamos predestinados o determinados (salvo algún calvinista recalcitrante), sino que admitimos que la vida es un juego donde como jugadores analizamos las diferentes estrategias, tanto propias como ajenas, con el fin de adoptar decisiones que nos permitan acabar con las incertidumbres y obtener los resultados apetecidos. Ya en 1944 se publicó el libro “Theory of Games and Economic Behavior” obra de un matemático, John von Neumann, y un economista, Oskar Morgenstern, y desde entonces no solo matemáticos y economistas, sino politólogos y sociólogos han desarrollado esta teoría de los juegos, aplicándola a diferentes modelos. En política, los partidos básicamente tratan de buscar al votante medio, conocer sus gustos preferencias, intereses, principios, valores, etc., para maximizar el discurso político adoptando cuanto puede ser propio de ese votante medio a partir del cual obtendrán la ventaja electoral sobre otros partidos, ya que sumarán los votos a la derecha e izquierda de ese votante medio.

Sin embargo, en el desarrollo de la teoría de los juegos,  la política no parece que cuente con la masa de votantes sobre la que organizar los modelos. En estos momentos los llamados votantes muestran en numerosas encuestas el hastío y el cansancio por el juego de los partidos políticos, las disputas partidistas, señalando el bajo perfil de sus líderes, incapaces de conectar con su vida y existencia. Una existencia donde se mezclan situaciones de desamparo tan crueles como los hogares donde todos sus miembros están parados, donde se realquilan habitaciones para sobrevivir, o donde los hijos retornan a la casa de sus padres jubilados para compartir la rala pensión de jubilación. Donde la austeridad y el ajuste de su economía no les permite desde años salir una semana de vacaciones o salir por ahí una vez al mes. Donde una economía de guerra les lleva al consumo de productos, llamados blancos eufemísticamente, o bien a cambiar de dieta (para muchos una dieta proporcionada por el banco de alimentos).

Donde se acaba la prestación por desempleo y no existe otra clase de subsidio (por ejemplo una renta mínima de inserción, o subsistencia, o de ciudadanía, que el nombre para el caso da igual); donde la red que amortiguaba la exclusión se hace más pequeña y sólo el azar puede impedir verte en la calle. Donde la edad (mayores de 45 años), el género (mujeres), o la nacionalidad (inmigrantes), pueden ahondar más el abismo al que se precipitarán quienes muestren algunas de estas señas de identidad. Donde los autónomos ven perder sus negocios o sus trabajos porque nadie les compra o les reclama y como no disponen de prestaciones echan manos de los ahorros, si los tienen, hasta que los agotan.

Cuando las ONGs, las asociaciones, la red social y familiar se acaba o da signos de agotamiento algunos despliegan toda clase de estrategias de supervivencia, otros se desesperan y piensan en robar, y también hay quienes confían en la suerte y el azar y deciden jugar. Sin embargo, en esto de los juegos de lotería la suerte parece sonreír también a los políticos. En La Rioja, el consejero de presidencia, señor Del Río, lo puede atestiguar; pero quizás, el más emblemático en estas fechas ha sido el presidente de la diputación de Castellón, el señor Fabra, un hombre afortunado al que en unos pocos años le sonrió con acierto la lotería en más de una ocasión (la última en el sorteo del niño le reportó un premio de dos millones de euros).

El señor Fabra debió pensar que aquello de afortunado en el juego desgraciado en amores no iba con él, pues la fortuna acompañaba a todo el clan familiar; pero mira por dónde intervino una vez más el azar para estropearle un futuro tan venturoso. En su fuero interno sabía que en el partido son tantos los corruptos y chorizos que utilizan el poder político para forrase, que sus actos pasarían desapercibidos en el conjunto amplio de correligionarios inmersos en tanta actividad delictiva. ¡Ja!, la bola de partido no podía seguir en el aire tanto tiempo y ahí estaba el azar inclinando la justicia hacia su encuentro, sin por eso descuidar amigos y allegados participantes en esa tupida trama que el poder teje como en las mafias sicilianas. Puede que la vida sea como la lotería en la que el azar nos conduzca hacia uno u otro lado de la red, pero no dejemos que jueguen por nosotros. Suerte.

OTRA REDUCCIÓN DEL DÉFICIT ES POSIBLE

A pesar que nadie se cree que la situación del déficit de las cuentas públicas tiene su origen en el desarrollo del Estado del Bienestar, es decir, en la consolidación de los derechos de educación, salud, pensiones y autonomía personal, todo parece indicar que el ajuste presupuestario impuesto por los grandes organismos económicos mundiales camina en el sentido de restar y adelgazar la expansión y el desarrollo de esos derechos.

España tiene que reducir su déficit público al 3% del PIB antes de 2013. Eso va a obligar al Gobierno a recortar 15.000 millones en gastos en dos años. La solución vendría de una reforma fiscal que afecte a las rentas más altas, los grandes patrimonios y las empresas con más beneficio, de modo que la brecha abierta y cada día más grande entre la ciudadanía y unos pocos, la terrible desigualdad existente entre los más ricos y la generalidad, se amortiguara levemente. Sin embargo, hay una justificación para no poner en marcha o dilatar esta reforma fiscal que acabe con tanta injusticia económica, y es que los efectos sobre la deuda pública no tendrían efecto hasta 2012 mientras que las exigencias del mercado señalan reducciones drásticas desde ahora mismo.

Sabemos que el origen de la deuda pública ha sido generada por la estafa y el saqueo de las arcas públicas cometido por las grandes corporaciones financieras, farmacéuticas y armamentísticas y, sin embargo, las medidas que ha tomado el gobierno parecen ir en la dirección contraria al ajuste de cuentas con estos delincuentes, reduciendo los servicios y precarizando la vida de la ciudadanía, principalmente jubilados y funcionarios. La medida de ajuste más impactante, dado el incumplimiento del Pacto de Toledo, ha sido la congelación de las pensiones en 2011, sin menoscabo de la reducción de un 5% en el salario que perciben los empleados públicos o el recorte de la inversión pública.

Como no creo que estas medidas de ajuste sean las únicas que se pueden tomar en este momento, he ido buscando y encontrando algunas de aplicación más sencilla y con más garantía social. Son medidas que promueven profesores de Economía (Público.es de 16 de mayo) que han reflexionado sobre cómo realizar la reducción del déficit sin afectar a la inversión, el crecimiento económico y el desarrollo de los derechos sociales. Piensan que todos los recortes del gasto público son en realidad recortes al PIB y un modo de prolongar la recesión, por lo que se debería destinar el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob),  dotado en 2009 con 6.750 millones para ayudar al sector financiero a salvarse de sus excesos en los años de la burbuja inmobiliaria, y destinarlo a inversión pública. Tan sólo algunas cajas han demandado algo de este Fondo, pero los grandes bancos como el Santander (2.215 millones de beneficio en el primer trimestre de 2010, un 5,7% más que el año pasado) o el BBVA (1.240 millones de euros de beneficio en el primer trimestre de 2010, un 0,2% más que el año pasado), no parecen necesitar de este Fondo que hay que dotar con nuevas emisiones de deuda pública hasta llegar a los 90.000 millones previstos. La cantidad ya dotada o parte podría recuperarse ahora que aún no ha sido utilizada en lugar de mandar el eterno mensaje al sector financiero de que sus ganancias son privadas (privatización de los beneficios) y sus pérdidas socializadas/estatalizadas.

Otra corporación dedicada a saquear el arca pública, la armamentística, basada en el mantenimiento de la guerra como negocio mediante la ocupación de países, puede ahora contribuir a reducir el déficit a partir de la retirada de las tropas de Afganistán, Líbano y Somalia (750 millones de ahorro) y eliminando la inversión en I+D de la industria militar prevista para 2010 (950 millones), así como recortando los 1.400 millones previstos para inversión en armamento este mismo año. Hay quien sugiere que se incluya el gasto pendiente del avión de combate Eurofighter (preveía 10.795 millones hasta 2024) y lo pendiente de los 1.353 millones para veinticuatro helicópteros de combate Tigre.

El recorte a la poderosa corporación farmacéutica (785 millones en dos años) a través de la adecuación de los envases a la duración estándar de los tratamientos y los fármacos unidosis, ha sido bien visto por todos, aunque después del bluff de la compra masiva de vacunas para la gripe A y la disposición de esta corporación a propagar a través de la OMS el temor a la enfermedad global, le permite afrontar con tranquilidad estas medidas contractuales y en el futuro encontrar otros medios para utilizar los medicamentos como productos generadores de inmensos beneficios. Otro recorte que ha sido bien recibido, salvo por la demagogia popular, ha sido la supresión del cheque-bebé, que asignaba injustamente la misma ayuda a cualquier nivel de renta, aunque habrá que buscar incentivos a la natalidad que tengan en cuenta las desigualdades.

Otras medidas de ajuste podrían realizarse de inmediato como la eliminación de las exenciones que se aplican a los premios de loterías, apuestas y sorteos, que permitiría un ingreso a las arcas públicas de 1.165 millones. Quizás entonces el señor Fabra y su mujer no habrían tenido tanta suerte y tantos premios en tan poco tiempo (en 2008 ganó dos millones de euros con el premio Gordo de la Lotería del Niño). Por supuesto, la supresión de cargos de libre designación y asesores que los políticos designan a dedo para colocación de amigos, familiares y políticos en situación de paro (hay unos 25.000 puestos de este tipo, de los que podrían suprimirse 20.000 sin impacto laboral). El cálculo dice que si el sueldo medio ronda los 4.000 euros al mes, la supresión supondría un ahorro de 1.120 millones al año, sin contar el ahorro en comidas, viajes y demás actos protocolarios.

Pero hay una manera de ahorrar más de 250 millones al año que no exige subir impuestos ni eliminar ningún servicio ni prestación, y es la supresión de la casilla de asignación tributaria a la Iglesia católica de la declaración del IRPF. Si además se suprimiesen los sueldos para los profesores que imparten religión en centros escolares públicos (650 millones al año), ajustándose a las directrices de un Estado laico, se podrían mantener los 600 millones de la ayuda al desarrollo. Incluso es posible que en estos momentos el Estado deje de ingresar casi mil millones de euros por desembolsos fiscales no realizados, dado el acuerdo del Estado español con el Vaticano porque el que se exime de tributar el IVA a la iglesia católica. No es de recibo que las creencias, religiosas o no, y las organizaciones a su servicio estén financiadas por el Estado, sino financiadas, exclusivamente y de forma voluntaria, por las personas que las sustentan.

Estas y las otras medidas señaladas nos hacen pensar que otra reducción del déficit de las cuentas públicas es posible, y que el mantenimiento de los derechos sociales y la inversión también son posibles.

A VUELTAS CON GARZÓN

Esto lo escribí el dieciocho de marzo de 2010

En los últimos meses nos hemos habituado a las noticias que señalan al juez Baltasar Garzón, no como el  juez de la Audiencia Nacional que a lo largo de veinte años se ha dedicado a someter a la justicia los crímenes de Pinochet, el terrorismo de ETA y el fundamentalismo islámico, el narcotráfico, la delincuencia económica, las mafias organizadas, la corrupción política y los crímenes de Estado; sino como el juez sometido a una campaña política y judicial sin precedentes, dirigida a deshacerse de él y evitar que continúe con su actividad. Precisamente en estos momentos, el Tribunal Supremo está considerando el procesamiento y la suspensión del Juez Baltasar Garzón.

El Tribunal Supremo ha admitido hasta tres querellas en su contra. La primera querella por un posible delito de prevaricación, fue admitida a trámite en mayo de 2009 por acusación del sindicato ultraderechista Manos Limpias, a propósito de la investigación abierta por Garzón para averiguar posibles delitos cometidos por el franquismo y durante la guerra civil, y está relacionada con la exhumación de decenas de miles de víctimas de la represión franquista. En esta querella, a Garzón se le acusa de incumplir la Ley de Amnistía de diciembre 1977, que hizo posible la elaboración de la Constitución de 1978 y su aprobación en Referéndum. Sin embargo, numerosos juristas sostienen que el derecho internacional es claro al respecto, y que ni los crímenes contra la humanidad ni los presuntos autores de tales delitos pueden ampararse en leyes de amnistía nacionales, pese a que estas leyes han podido servir en su momento para alcanzar una situación de paz social o de transición, como ocurrió en nuestro país con el paso de la dictadura a la democracia.

Una segunda querella por prevaricación (según el orden temporal de admisión por el Supremo) se formuló a propósito de unos cursos académicos organizados en Nueva York con financiación parcial del banco Santander. Las declaraciones de las entidades han dejado fuera de toda sospecha al juez por lo que es de esperar que esta querella no prospere.

Finalmente, el Supremo ha admitido en pocos meses la tercera querella por prevaricación contra Garzón, esta vez a causa del procedimiento por el que ordenó las escuchas en la cárcel de las conversaciones mantenidas entre los letrados del caso Gürtel y sus clientes imputados, y en la que se ha personado el mismísimo presunto cerebro de la trama Gürtel, Francisco Correa. Tiene narices que una de las mayores tramas de corrupción política de nuestra historia sea capaz de librarse de la justicia porque el juez que instruye su causa, puede ser encausado a su vez por los mismos delincuentes que pretendía juzgar.

A este paso todos los mafiosos del mundo, los criminales, los narcotraficantes, dictadores y asesinos buscarán refugio en España, sabedores de que si son detenidos y es Garzón quien instruye, podrán contar con el respaldo y el apoyo de jueces y políticos o, mejor dicho, jueces politizados y políticos amigos de la judicialización de la política, que desbaratarán las acciones de Garzón hasta dejarlos libres y con honores.

Los políticos que no hacen política, ajenos al sentir de la ciudadanía y cada vez más lejos de la realidad ciudadana son considerados uno de los principales problemas que tenemos en España. La próxima encuesta del CIS es posible que mejore la posición de los políticos pero será a costa de la creciente crítica a la Justicia y del descrédito del poder judicial, por su clara politización, por su inmersión en la ciénaga en el que se amalgaman intereses personales, envidias corporativas y fidelización partidaria, que dejará muy lejos el Espíritu de Montesquieu y el dogma del constitucionalismo liberal acerca de la separación de poderes.