INMIGRACIÓN Y CULTURA

Recientemente se ha dado altavoz en los medios a las propuestas de odio de las organizaciones y partidos de ultraderecha contra la inmigración. Tres son los mensajes que se han diseñado para que calen como dogmas de fe entre sus simpatizantes, a cuál más delirante. Uno referido a la inmigración que viene promovida por las mafias en connivencia con las ong’s, por la que estas últimas aseguran subvenciones, que, por otra parte, se destinan igualmente a favorecer la estancia de los extranjeros en nuestro país, dotándoles de vivienda, educación y sanidad, mientras se abandona a los españoles más necesitados. Otra relativa a la seguridad donde la delincuencia (atentados contra las vidas y las propiedades de los españoles), es protagonizada básicamente por extranjeros. Y, finalmente, cierra esta trilogía, la cuestión de la cultura, porque se promueve el buenismo especialmente con la cultura islámica. Y para muestra un botón: “Tenemos que defender nuestra cultura, queremos las mujeres libres, que puedan vestir como quieran y no que tengan que ir tapadas y que no se les vean ni los ojos, porque es una cultura dañina, que hace daño a la mujer, que no la respeta y defendemos nuestras tradiciones y nuestras costumbres”.  

Delirante, alucinante, pero sí, mensajes que logran calar en algunos espíritus, que no sólo no logran discernir entre integración y asimilación, educación intercultural con inmersión cultural, o dicho en otras palabras, al confundir diálogo con monólogo, sino que también se detecta un grave error al entender que la relación intercultural tan sólo se debe dar en ocasión de conflicto multiétnico o en ocasión de presencia multiétnica o multicultural, desvitalizando las posibilidades de la relación intercultural en ámbitos que se suponen o se determinan como de homogeneidad cultural.

Un error de graves consecuencias para toda la sociedad, pues al cerrar los sentidos a la comunicación con los otros no sólo cerramos las puertas de la existencia social a los otros, sino que cerramos, en consecuencia, nuestra propia libertad de circulación, de desarrollo y enriquecimiento cultural.

TAUROMAQUIA

A modo de declaración personal, ni entiendo la tauromaquia, ni me gustan las corridas de toros. Tampoco creo que se pueda definir como fiesta nacional y mucho menos como cultura española, en todo caso como una actividad, una costumbre compartida por un grupo de españoles cada vez más reducido. Digo esto, al hilo de la polémica creada tras la supresión del Premio Nacional de Tauromaquia, en la que el ministro justificaba su decisión porque ha cambiado la sensibilidad social respecto al maltrato animal y «sólo el 2% de los españoles van a los toros».

Lo cierto es que ya hace unos años, cuando aún coordinaba los cursos de veranos en la UR, sobre “Derecho animal, ética y sociedad”, partíamos desde aquella vieja consideración de los animales como bienes al servicio del ser humano, a unos planteamientos más recientes en los que se reconoce a los animales como seres sintientes y, en consecuencia, merecedores de protección.

En su exposición de motivos, la Ley 6/2018, de 26 de noviembre, de protección de los animales en la Comunidad Autónoma de La Rioja, señala que en las últimas décadas ha proliferado en las sociedades más civilizadas un sentimiento sin precedentes de protección, respeto y defensa de la naturaleza en general y de los animales en particular, convirtiéndose en un asunto de índole cultural que importa al conjunto de la ciudadanía.

Hoy en día, y en nuestro país, se están dictando sentencias que implican privación de libertad para aquellos que cometen delitos de maltrato animal, desde que nuestro Código Civil dejó de considerar cosas a los animales para categorizarlos como seres dotados de sensibilidad. Sin embargo, parece que hablar de derecho animal, animalismo o antiespecismo estuviera acotado, como si la protección animal fuera un tema menor o insignificante.

Otras cuestiones se suman a este debate. Entre las más comunes siempre surge al calor de la discusión los que enarbolan la bandera de la libertad diciendo: a mí me gustan los toros, si a ti no te gustan no vayas, pero no pretendas prohibirlos. Sin embargo, ninguna libertad o derecho (tanto individual o colectivo) es ilimitado. Incluso los derechos y libertades fundamentales (los de nuestro texto constitucional) tienen límites y excepciones.

Es en este punto donde para abordar el debate de la protección animal desde una perspectiva ético-jurídica conviene tener en cuenta algunas consideraciones como la ideología política donde la protección animal nada tiene que ver con una cuestión de derechas o izquierdas, pese al rédito político que se pretenda obtener desde distintas filas, porque ni ser asiduo a las corridas o festejos taurinos te convierte automáticamente en ejemplo moral de español, ni ser antitaurino se traduce en antisistema. La pertenencia de un hecho cultural a la tradición histórica no implica que tenga que perpetuarse en el tiempo.

En el mercado, si la cría de animales para su venta o los espectáculos taurinos son actividades que generan riqueza, cada vez menos si no es por las subvenciones, no es menos cierto que la protección ambiental y animal es un nicho económico con mayor proyección de futuro. Por otro lado, sabemos que existen actividades en el mercado que mueven grandes cantidades de dinero y nadie duda de que son ilegales y/o inmorales (trata de seres humanos, comercio de armas, drogas, etc.).

Centrando el debate, y asumiendo que los animales son seres capaces de sentir dolor, cualquier argumentación que eluda la protección animal pasa por asumir que pudiendo optar por un sistema justo, elegimos otro, injusto. Así que, cuando se atenta contra el medioambiente y los seres vivos que forman parte de él, ya sabemos que se atenta contra la integridad del propio ser humano.

CUMPLEAÑOS

Celebramos los cumpleaños por rutina. Asumimos la función de cumplir años, como si esto supusiera un contrato que nos obliga el hecho de vivir, de seguir vivos y por tanto de celebrar la existencia. Pero ¿es que los muertos no cumplen años? Yo creo que sí, que también cumplen años y, unas veces conmemoramos el aniversario de su fallecimiento y otras celebramos su nacimiento. O quizás ni conmemoramos ni celebramos el cumpleaños del difunto. Porque, qué sentido puede tener recordar el paso del tiempo de una persona cuya existencia se mide en una eternidad, es decir, en lo contrario de un tiempo con duración limitada, de un tiempo contable y limitado por una existencia fugaz. Así pues, conmemoramos más el aniversario del fallecimiento que el nacimiento del difunto, y lo hacemos a través de la memoria de cuando estuvo vivo, mediante un homenaje que se basa en los recuerdos de la vida del ser fallecido, de los múltiples momentos, anécdotas e historias que cuajaron su vida.

Los muertos cumplen años desde su fallecimiento, mientras que el año del nacimiento se celebra entre los vivos, entre los que aun valoran el milagro de la vida. Y entre los vivos el cumpleaños pasa por distintas etapas a lo largo de nuestra existencia, porque si bien desde pequeños nos instruyeron en el ritual de celebrar el aniversario del nacimiento como un modo de ser mayor, de avanzar en la existencia y vivir desprendiéndonos de cuanto suponía la etapa infantil, adolescente y luego juvenil para ser definitivamente adultos, lo cierto es que una vez nos consideramos adultos vivimos los cumpleaños con un cierto deje de tristeza, porque los tiempos pasados se observan a partir de entonces con nostalgia, y porque la memoria comienza a dotar aquellos años de una pátina de felicidad. Y es que hacernos mayores, es contar los años que nos pueden quedar de vida y no los años que nos quedan para hacernos adultos, que ha sido la trampa en la que nos hicieron caer nuestros mayores cuando aún desconocíamos el valor del tiempo en la existencia finita de nuestras vidas.

LAS VACACIONES

Otra vez la duda de si nos vamos o nos quedamos. Todavía indecisos, nos movemos por impulsos colectivos que, alimentados por la publicidad, nos llevan y nos traen de un lugar a otro, y todo durante tres escasas semanas que son el mínimo reglamentado para los trabajadores activos. Trabajadores que hacen números con su paga extraordinaria a fin de dar salida a todas las manifestaciones de consumo con las que les han alimentado con anterioridad. Y así, según sea nuestro nivel adquisitivo y capacidad de afirmación, elegiremos un lugar del planeta, del continente, del país o de la provincia para sentar nuestros reales. Unos se irán a países lejanos y otros al pueblo cercano. Unos se moverán constantemente y otros se harán sedentarios en un lugar. Unos a la montaña y otros al mar. Solos o bien acompañados de nuestra pareja o de nuestra familia emprenderemos un viaje con retorno.

Por su parte, menores y jubilados se disponen a sufrir y gozar en este tiempo que se ha declarado como de descanso, y que contradictoriamente es de hiperactividad y trabajo para estos colectivos. Unos por la fuerza y el ímpetu de su juventud y otros por la demanda de apoyo solicitado por los familiares, que descargan en los mismos las labores cotidianas de las que se sienten responsables el resto del año. Al finalizar este periodo vacacional observamos cómo se distinguen los diferentes colectivos según se manifiesten disgusto, cansancio, ansiedad o satisfacción, porque para todos, la vuelta a la cotidianidad no significa lo mismo, dependiendo de las expectativas que tengan y de la experiencia acumulada en esas fechas.

Para quienes no se desplazan por cualquier motivo, como el muy habitual de no disponer de recursos económicos, puede ocurrir que, sin embargo, dispongan de un capital cultural que les permite transformar ese tiempo no laboral en ocio creativo, que les alimenta su espíritu tanto como los desplazados alimentan sus cuerpos. Aunque no olvidamos que España aún tiene un agujero negro de incultura basada principalmente en la televisión e Internet, que desgraciadamente no satisface ni llena, pero contenta con artilugios de entretenimiento fugaz.

PARROQUIANOS

Me confieso parroquiano a la vez que cosmopolita, porque no entiendo que quienes disfrutamos de la cercanía y la proximidad de los establecimientos comerciales y de las personas residentes en un entorno determinado, estemos reñidos con sentirnos parte del mundo en su diversidad, conociendo y respetando las culturas de esta sociedad globalizada.

Hemos oído muchas veces la sentencia de que uno, no es de donde nace sino de donde pace, es decir de la parroquia a la que pertenecemos y no de la que procedemos, pese a que indistintamente utilicemos una u otra en nuestras relaciones con los demás, según se muestren nuestros intereses identitarios en cada momento, sin que por ello nos desvinculemos del sentimiento de que el mundo es nuestra patria.

Y el mundo es nuestra patria, no sólo cuando viajamos, sino también cuando nos presentamos asiduamente en los lugares públicos, abiertos y concurridos por personas de la aldea global. Entonces, como en otras ocasiones, seguimos siendo parroquianos, no tanto provincianos o localistas, sino parroquianos en un sentido más universal.

No hay contradicción en esto de mantener costumbres como las de frecuentar las mismas tiendas, bares o establecimientos públicos, que por su cercanía o por tradición visitamos asiduamente, con el sostenimiento de actitudes, valores y respeto hacia las manifestaciones culturales de otras personas, que no frecuentan o utilizan de manera habitual los servicios que nosotros consideramos de nuestra parroquia. Somos parroquianos, pero no formamos parte de grupos aislados, limitados en sus percepciones del mundo, de ideología estrecha y de valores restringidos a una minoría, porque somos parroquianos y comunitarios, pero sin límites en nuestro sentido de pertenencia.

Como acostumbro cualquier día, seguiré comprando en los mismos establecimientos cercanos, próximos, donde me conocen como un habitual, y donde yo reconozco a las personas de esos entornos, a las que saludo o me saludan, pues mi memoria fotográfica va perdiendo pixeles, y algo de esto me ocurrió en cierta ocasión, en la que viendo la sonrisa de la mujer que se acercaba le sonreí igualmente, y para celebrar el encuentro nos besamos con familiaridad, al tiempo que descubrimos que no nos conocíamos de nada.

COMUNIDADES DE APRENDIZAJE

La educación es una cuestión social y como tal ha de implicar a la familia, a los centros educativos, a los barrios, a los ayuntamientos, a la administración y a toda la sociedad en general. De que toda la sociedad acepte y se responsabilice de su compromiso con la educación, depende en gran medida conseguir un entorno educativo de aprendizaje rico y saludable. Entre todas se trata de conseguir un contexto propicio hacia el aprendizaje. Se trata de reconstruir la educación como un proyecto de las personas, de formación cívica y de igualdad efectiva de oportunidades para todo el mundo, y esta es la línea fundamental que envuelve el proyecto de Verdes de La Rioja-ECOLO.

El sábado once de abril, FAPA-Rioja invitaba a las asociaciones de madres y padres, profesores, profesionales de la educación y administración a una jornada sobre actuaciones de éxito escolar para todas, y no sólo para unas pocas calificadas con el grado de excelencia. Se trataba de huir de un modelo segregacionista, precisamente en una región caracterizada por ser una de las que exhibe mayor porcentaje de abandono escolar temprano (el 37% en 2008), y pese a la propaganda triunfalista de las estadísticas PISA manejadas por él gobierno riojano. A propósito del informe PISA, este recoge únicamente los conocimientos que el alumnado va adquiriendo en las diferentes etapas de su vida, omitiendo aquí lo referente a la inteligencia emocional, a la felicidad de cada estudiante, su grado de socialización, etc., y por esto nos encontramos con la terrible contradicción de un alto grado de competencias básicas junto a una falta de educación en valores, emociones y sentimientos que prepare a las personas para la vida adulta.

Finlandia, un país que en el informe PISA es tomado como modelo de excelencia por el gobierno riojano, prohibió desde 1985 apartar a nadie en aulas para niveles con capacidad diferente. Las aulas finlandesas se organizan en grupos heterogéneos de estudiantes, (mejor cuanta mayor heterogeneidad), profesores, familiares, profesionales, voluntarios, etc., donde se trabaja de forma dialogante, democrática e igualitaria. Entienden que los grupos humanos del futuro serán heterogéneos, donde convivirán comunidades con creencias religiosas diferentes, orientaciones sexuales, capacidades y culturas diversas,  y que se trata de mejorar el aprendizaje y los resultados de todas sin exclusión, para que la diversidad cultural y étnica sea de éxito.

Por su parte, las diferentes propuestas que han ido planteando los partidos políticos convencionales, van encaminadas cada vez más a un tipo de sociedad productivista, de crecimiento ilimitado, incluso a costa de aumentar nuestra deuda ecológica. La deuda ecológica es en esencia la responsabilidad que adquirimos por la apropiación gradual y control de los recursos naturales, así como por la destrucción del planeta causada por nuestros patrones de consumo y producción, afectando la sostenibilidad local y el futuro de las generaciones venideras. Sin ir más lejos, el plan Bolonia para la Universidad está pensado para conseguir trabajadores en esta sociedad productivista, omitiendo casi por completo uno de los ejes que regía en las universidades, el placer de aprender, salvo quizás, aquellos que se insertan en la Universidad de la Experiencia.

Señalaba FAPA-Rioja que la Escuela sola no puede acometer la transformación de la realidad educativa, y que necesita de toda la Comunidad para conseguir los mejores resultados para todo el alumnado, sin excepción. Apuestan por una transformación que lleve a nuestras escuelas hacia la eficiencia y hacia la equidad, es decir, hacia los mejores resultados sin que nadie quede excluido, basándose en teorías y evidencias empíricas avaladas por la Comunidad Científica Internacional. Hoy en día, en la Unión Europea se está llevando a cabo la mayor investigación que nunca se ha realizado en este campo: el Proyecto Integrado  INCLUD-ED [http://www.ub.edu/includ-ed/es/about.htm] de la prioridad 7 del VI Programa Marco de la Comisión Europea. Pues bien, los primeros resultados presentados al Parlamento Europeo en 2009 avalan a las Comunidades de Aprendizaje como centros eficaces e inclusores.

Las Comunidades de Aprendizaje superan el fracaso escolar y los problemas de convivencia a los centros educativos, y apoyar la constitución de Comunidades de Aprendizaje es apoyar un proyecto de transformación social y cultural de los centros educativos y de su entorno, para conseguir una sociedad de la información para todas las personas, mediante una educación participativa de la comunidad.

LA PRENSA RIOJANA ENMUDECIDA Y/O AMORDAZADA

LA PRENSA RIOJANA ESTA ENMUDECIDA O AMORDAZADA cuando se trata de comunicar lo que pensamos las personas. Verdes de La Rioja-ECOLO envío una nota de prensa a propósito del decreto del Gobierno que regula los espectáculos taurinos y que ningún medio se ha atrevido a insertar. La nota decía así:

«El cabeza de lista al Parlamento riojano por Verdes de La Rioja – ECOLO, el doctor Joaquín Giró, lamenta profundamente el nuevo decreto de espectáculos taurinos que acaba de aprobar el Gobierno del Partido Popular.

Afortunadamente, cada vez somos más las personas que vemos la necesidad de relacionarnos con la naturaleza -y especialmente con los animales- de una manera más respetuosa, ética y empática, y por ello consideramos inaceptable la promoción institucional del maltrato y del abuso de animales, en este caso concreto, de “reses de raza bovina de lidia para el recreo y fomento de la afición, sin que la muerte del animal se produzca en presencia del público”, tal y como reza el decreto aprobado.

Verdes de La Rioja – ECOLO muestra su firme compromiso por el respeto también hacia los animales, y por ello no sólo no promocionará ni subvencionará espectáculos con animales, sino que prohibirá cualquier práctica que comporte tortura animal. Además, propiciará una educación no-especista en las escuelas y realizará campañas de sensibilización sobre relaciones justas entre personas y animales, con el fin de potenciar la empatía con todos los seres sintientes y fomentar el amor hacia toda la naturaleza.

Por último, Verdes de La Rioja – ECOLO considera que es necesario adoptar medidas para proteger y cuidar a los animales, de acuerdo con el sentir de la gran mayoría de la sociedad. Además, constituye un paso imprescindible para caminar hacia una humanidad más consciente y justa».

Esta era la nota que las agencias silenciaron y que ahora buscamos extender por la red. Es inadmisible que el Gobierno de La Rioja diga mediante un Decreto que va a regular la realidad actual de los espectáculos taurinos en La Rioja y contribuir a fomentar la afición taurina en nuestra comunidad. Desconoce la realidad, desconoce los valores y la consciencia de los riojanos. Fomentar la violencia y el maltrato animal es propio de quien no tiene sólidos principios morales.

SEXO, MENTIRAS Y JUBILACIONES

Hoy día mantenemos una variopinta actividad sexual regida por los principios éticos de la libertad y la igualdad y en unas condiciones de vida cercanas al bienestar. Desde muy jóvenes la atracción por el sexo es una constante sin la intervención del principio de la moral patriarcal que unía el deseo y el acto a la finalidad de la reproducción. La libertad da lugar a la diversidad de formas de relación sexual no impuesta lo cual permite otras formas de convivencia que no son escuetamente las del matrimonio, y aun éstas, admiten la existencia de relaciones entre personas del mismo sexo, o el matrimonio sin hijos. No obstante esta libertad y el aumento de la tolerancia, los matrimonios siguen disminuyendo, se formalizan a edades cada vez más tardías y, en uno de cada cuatro, uno de los contrayentes es extranjero. Por otra parte, si los matrimonios descienden las rupturas siguen en aumento mientras el indicador coyuntural de fecundidad que mide el número de hijos por mujer fértil se mantiene muy por debajo de la tasa de reposición generacional. Las mujeres que acceden a la maternidad lo hacen a edades cada vez más avanzadas, teniendo en cuenta el dilatado período de formación y su tardía incorporación al mercado laboral, todo lo cual les impide adoptar decisiones de esa naturaleza antes de los treinta años. Las relaciones autoritarias de la familia patriarcal han dado lugar a unas relaciones familiares más plurales y solidarias, que se insertan en la red amplia de parentesco más allá del lugar de residencia. Son redes de relación y afectos que amortiguan entre sus integrantes las carencias de provisión pública.

Y entramos en el meollo de las mentiras sobre las que se ha construido el proceso de reformas, actualmente en la fase de revisión de la edad de jubilación. Expertos demógrafos y economistas, generosamente remunerados por entidades empresariales y financieras, sirven como plataforma teórica sobre la que se fundamenta el desmontaje del austero y poco desarrollado Estado del Bienestar español. Así, el principio de las mentiras asume que el actual sistema de pensiones será inviable en veinte años, teniendo en cuenta el índice de envejecimiento, el aumento de la esperanza de vida, el descenso de las tasas de natalidad y la estabilización de los flujos migratorios; es decir, teniendo en cuenta la fotografía demográfica actual y señalando estos indicadores como la causa que justifica el desmantelamiento del sistema de pensiones.

Cuando una mentira se repite muchas veces y desde supuestamente distintos expertos, termina por tomarse como una certidumbre y, sin embargo, desde que estudiaba demografía hasta hoy (y de eso hace muchos años), todas las proyecciones demográficas se han equivocado, y no porque los demógrafos no contarán con rigurosos y metódicos instrumentos de medida, sino porque se trataba de algo tan sujeto a variaciones como es el comportamiento humano, el comportamiento social. Entonces, ¿podemos tomar en serio un estudio, o a un experto, que señala la mayor conquista social, como es el aumento de la esperanza de vida, como un problema? ¿Podemos tomar en serio a quien identifica el aumento de años de vida libres de trabajo para dedicarlos al ocio, a la familia, a los amigos o a la comunidad, como un problema social? ¿Podemos creernos de verdad que vivir más años libres de enfermedad es un logro que hay que malograr, trabajando más hasta lograr enfermar? Yo creo que no, que todo ello es un conjunto de mentiras que cumplen el objetivo de no dejarnos pensar, de acallar a quienes exigimos que la jubilación sea discrecional, desde los 50 hasta los 70 años de acuerdo a las profesiones y a los deseos de los trabajadores, porque no puede ser lo mismo arrastrar un cuerpo exánime que disfrutar de un cuerpo sano; porque no es lo mismo ocupar el tiempo de ocio en negocio, ni el tiempo libre para nuestro propio enriquecimiento en tiempo ocupado para el enriquecimiento de otros.

Resulta cuando menos contradictorio que el sistema de pensiones más saneado y equilibrado de la Unión Europea, con un fondo de reserva (eso que llaman la hucha de los jubilados), superior a los 64.000 millones de euros, se mantenga a costa de congelar este año las pensiones. Y aún más contradictorio es que se nos quiera hacer creer que es para mantener el sistema de pensiones en el futuro, cuando según expertos y estudiosos hará crack el sistema. Pero, ¿qué es eso de hacer crack el sistema de pensiones? ¿Se trata de evitar que sea deficitario?, es decir, que las aportaciones de los trabajadores actuales a ese fondo solidario para con los jubilados sea inferior al gasto de los mismos. Pero, ¿acaso no hay instituciones estatales que viven en el déficit y no por ello hacen crack como vaticinan estos expertos en el engaño y la mentira? Citaré sólo por encima al Sistema Nacional de Salud y el Sistema Educativo Público, ambos deficitarios, y a los que ya les han hincado el diente privatizador, incluso esperando aumentar la tajada en cuanto puedan. Pero sobre lo que quiero incidir, es que nadie exige reformas en el sentido de que consigan superávit económico de más de dos mil millones de euros, como así ha ocurrido en 2010 con las cuentas de la Seguridad Social, y pese a la crisis.

Y qué me dicen de la institución llamada Ejército cuyo mantenimiento cuesta un millón de euros diarios al contribuyente español. ¿No habría que hacerle una reforma en profundidad para que no sea tan deficitario? Por ejemplo, eliminándolo de la vida pública española y dejándolo en el Museo, porque allí rentaría algo a los españoles. Y ¿qué me dicen de la institución eclesiástica?, ese monopolio de los valores, la verdad y la ética, que se siente por encima de la Constitución. En fin, no hablemos más de instituciones deficitarias  y dejen libre el camino para la jubilación voluntaria a partir de los 50 años, mejoren el sistema de pensiones haciéndolo más equitativo, aumentando las contribuciones a la Seguridad Social. Sobre todo piensen en el futuro de la sociedad española apoyando ese futuro mediante el aumento del porcentaje del PIB destinado a las familias (ayudas al nacimiento, mensualidades por hijo, permisos laborales, flexibilidad de horarios, actualización y universalización de las ayudas, etc.). No se dejen engañar por las mentiras repetidas y gocen del éxito de una jubilación con más años y salud, donde el sexo sigue siendo una fuente de bienestar.

ENSIMISMAMIENTO

El Gobierno de La Rioja está enajenado, ensimismado, abstraído en su mundo, en las cosas y quehaceres de su propio mundo; pero ajeno, extraño, desprendido de la sociedad, de los ciudadanos que viven fuera de su mundo. El Gobierno de La Rioja, sus integrantes, políticos avezados al poder y viejos administradores de la cosa pública han caído en la trampa del ensimismamiento. Hace mucho tiempo que solo miran sus ombligos de atletas orgullosos con la ya larga trayectoria política, animados por una oposición que condenada al ostracismo, apoya también con cierto ensimismamiento la continuidad y permanencia de próceres tan engreídos, tan envanecidos.

Este Gobierno regional rezuma aburrimiento por cualquier costado, y han logrado de La Rioja una ruina política, un desierto al que se exilia y destierra a sus ciudadanos; desposeídos de todo amago de activismo o participación hasta la convocatoria de elecciones, cuando son requeridos por mayorales y rabadanes para que cumplan con el ritual democrático de votar a los mismos de siempre, a los ensimismados del gobierno o la oposición. Ahí se emplean con ahínco pastores y zagales, que todos los votos son buenos en el redil partidario.

En este Gobierno hay consejeros que no se les conoce otra actividad (dicen que profesional), que la de consejero y, además, de I+D. A mi personalmente me gusta el de Cultura, porque una vez al año me enseña a diferenciar los movimientos musicales, desde el blues, rock, hard rock, glam rock, hasta la new wave, grunge, alternativo, rap, o el hip hop. Y no para ahí, porque lo mismo te marca las tendencias en pintura, teatro o poesía que te indica los nuevos valores cinematográficos. En fin, que es un compendio de saber cultural y, ojo, que además lo vive y lo disfruta. Por eso me gusta, porque al menos una vez al año (a primeros de año), sale del ensimismamiento del equipo de Gobierno y conecta con la ciudadanía, aunque sólo por unos días.

Lo terrible del ensimismamiento del Gobierno de La Rioja es que no es un ejercicio terapéutico, de modo que por unos días se recoge en la intimidad de sus pensamientos y después vuelve a la realidad con un discurso político, manteniendo una relación efectiva y afectiva con la ciudadanía, sobre todo con los que no piensan como ellos (muchos más de la mitad de los ciudadanos de La Rioja), para convencerles en un diálogo ininterrumpido sobre la bondad y el valor de sus posiciones, pensamientos e ideas.

Lo terrible de su ensimismamiento es que caen en la depresión y en la melancolía, atendiendo sólo lo inmediato, sus dificultades (mantra: “la culpa es de Zapatero”). Son incapaces de gestionar un discurso político que aglutine y cohesione en torno a un proyecto o un plan; son incapaces de ilusionar a la ciudadanía para entrar en acción, pues están detenidos, parados, incapacitados para llevar a cabo o promover ninguna actividad o acción colectiva.

El ensimismamiento les ha vuelto torpes, desconfiados, ignorantes. No hay nada que hacer, ni siquiera se les puede tratar de convencer, están enajenados y se envanecen de acuerdo a la soberbia y la vanidad de su líder. No hay la esperanza de un milagro. Se han entregado a la consideración de su pensamiento. Se han ensimismado.

 

 

 

 

 

ALEMANIA Y EUROPA

Tras un corto periodo vacacional de alpargata y chancleta como corresponde a la crisis, volvemos la mirada hacia la prensa, y observamos que Alemania sigue ocupando las cabeceras de los medios económicos y políticos como ya ocurrió con el semestre de presidencia española, más parecido a un semestre de presidencia alemana con administración española. Angela Merkel y el Bundesbank marcan la línea editorial acerca de la crisis económica y política del proceso de construcción europea y su modelo social conservador y neoliberal.

No sólo decidieron la sumisión de Grecia a sus dictados económicos, sino que trasladaron la desconfianza hacia España, Portugal e Italia (como se puede comprobar todos países mediterráneos). Ello supuso que los mercados financieros actuaran con gran voracidad sobre la deuda de estos países como si no formaran parte de una Europa unida por una moneda, el euro; y supuestamente por unas relaciones comerciales y políticas entre iguales.

Continuamente se define Alemania como el principal motor de la economía europea; la locomotora a la que se enganchan los países centroeuropeos y Francia como vagones de primera, mientras los países mediterráneos viajan en segunda, y los países de la reciente ampliación al este en los vagones de tercera. Y así, con la maquinista Angela Merkel, el Banco Central Europeo y su primo el Banco Central Alemán (el Bundesbank), se supone que Europa viaja en un tren de alta velocidad compitiendo con los trenes americanos y asiáticos.

Pues vaya engaño el de este tren que más que de alta velocidad es de alta austeridad, con crecimiento económico para unos pocos y deterioro general para la mayoría de los viajeros. La locomotora alemana crece gracias a sus exportaciones y no gracias al consumo interno de los alemanes (por lo que poco nos compran y mucho nos venden, aumentando nuestro déficit). Y no puede haber consumo interno si los salarios no crecen o disminuyen como recomiendan a los vagones de segunda (España) y tercera. Y como para financiar la deuda y el déficit, Alemania y los bancos alemanes tienen sus arcas rebosando euros, nos los prestan con condiciones que pueden asfixiar a países como Grecia, obligados incluso a vender territorio hasta la paradoja de existir colonias alemanas en suelo europeo sin necesidad de ejercer las políticas de anexión hitlerianas.

Y como las políticas de austeridad recomendadas a los socios enganchados a la locomotora alemana pasan por desgravar las rentas de capital, reducir el impuesto de sociedades y eliminar el impuesto de patrimonio, estos socios se ven obligados a disminuir o eliminar sus políticas sociales y gravar las rentas del trabajo, aumentando los ingresos por IVA, sosteniendo con garantía el pago de la deuda y la propuesta de reducción del déficit al 3%.

Yo abogo por desengancharnos de esta locomotora austera y voraz que es todo menos europea. Digo esto al hilo de las declaraciones de Thilo Sarrazin, político socialdemócrata y uno de los directores del Bundesbank, en su presentación del libro «Alemania se está deshaciendo a sí misma», donde concluye que los alemanes están en peligro de convertirse en extraños en su propio país a causa de las bajas tasas de natalidad (y yo añadiría las altas tasas de dependencia por ser el país más envejecido de Europa), y por las altas tasas de natalidad de los inmigrantes (he aquí el meollo de la cuestión), principalmente de países musulmanes. Tiene gracia esto de utilizar la expresión «cabeza de turco» para señalar a los turcos como los responsables del deterioro de una Alemania de alemanes. Todo parte de considerar a los alemanes de origen turco como turcos en vez de como alemanes y quitarles todos los derechos con la invocación de que no se quieren integrar en la sociedad alemana.

Recuerdo aquellas primeras lecturas que señalaban la construcción europea a partir de la cultura grecorromana, una construcción europea integrada por los países mediterráneos desde Constantinopla (Turquía) hasta Tarragona (incluyendo Egipto, Palestina, Libia, etc.), países denostados hoy por ser de mayoría musulmana; y que en aquella época de construcción europea, los bárbaros, los que estaban fuera de las fronteras de la cultura, la política, la economía y las comunicaciones eran los pueblos eslavos. Y cómo después  Europa sufrió la irrupción y la invasión de los bárbaros hasta su desmembramiento. Desde entonces, qué poco parece haber cambiado la historia de las relaciones entre Alemania y Europa.