CUANDO EL RIO SUENA AGUA LLEVA

En un informe procedente del grupo mundial sobre migración, integrado por doce agencias de la ONU, el Banco Mundial y la Organización Internacional de Migraciones, se denuncia la situación de los derechos humanos de los inmigrantes en situación irregular (Statement of the Global Migration Group on the Human Rights of Migrants in Irregular Situation). En su comunicado manifiesta la preocupación por el incumplimiento de tales derechos en numerosas ocasiones, con especial preocupación para la situación de los menores y de las mujeres. Insisten en  la importancia de que todos los Estados velen por el respeto de los derechos humanos, independientemente de la situación administrativa del migrante, evitando los abusos de autoridad que se producen desde los poderes públicos. Es decir, constatan que además del incumplimiento de respetar y aplicar los derechos humanos entre la población en situación administrativa irregular, se producen habitualmente abusos de autoridad

Por otra parte se ha  publicado el Informe (http://www.eurocities.eu/main.php) que la organización Eurocities ha elaborado sobre exclusión social y desigualdades en las ciudades europeas. Es un trabajo de investigación que sobre la base de más de veinte ciudades europeas, explora cuestiones como el desempleo, la pobreza y la exclusión digital, y donde se describen las medidas concretas que las ciudades están adoptando para responder a estos desafíos. En el Informe se recuerda que la pobreza y la exclusión social son fenómenos complejos, con diferentes dimensiones muy relacionadas entre si, en las que se combinan el desempleo, la mala calidad de la vivienda, las bajas cualificaciones de la persona, peores condiciones de salud y poca participación social, destacando como víctimas de esta situación a la población inmigrante. El Informe recuerda que las ciudades tienen por si solas poco control sobre estas situaciones y llama a una mayor coordinación entre las diferentes administraciones y sectores implicados. Es decir, coordinación entre las diferentes administraciones públicas; en nuestro caso entre la central, autonómica y local.

Continúo. La última semana de septiembre se celebraron en La Rioja las XXV Jornadas de coordinación de los Defensores del Pueblo, sobre “el impacto de la crisis económica en el ejercicio de los derechos de las personas”,  de donde se han derivado unas interesantes conclusiones en las que se realiza un perfil sobre las personas que acuden a ellos (entre los que se encuentra la población inmigrante), el tipo de quejas y consultas que se realizan por éstas, así como un diagnóstico sobre las consecuencias sociales producto de la crisis. Entre otras conclusiones los Defensores del Pueblo señalan que “debe mantenerse el acceso de las personas inmigrantes a los derechos sociales y a todos los servicios públicos universales evitando todo brote de xenofobia y racismo”. Más claro agua, y entiendo que algunas  administraciones o autoridades públicas ponen en entredicho los derechos sociales o el acceso a los servicios públicos desde consideraciones como la vestimenta, residencia, irregularidad o desempleo.

Precisamente el desempleo entre la población inmigrante (en septiembre de 2010 ascendió a 573.210 personas: 181.630 eran comunitarios y 391.580 extracomunitarios, con un  incremento interanual y mensual de 71.892 y 4.351 personas), es muy superior a la de los autóctonos, tal y como muestra el Boletín Económico del Banco de España que publica un informe sobre la evolución del empleo y del paro a partir de los datos de la EPA del segundo trimestre de 2010. En este informe se destaca la estabilidad en el volumen de las entradas y salidas de la población inmigrante, en comparación con el notable descenso del flujo de entradas en 2009. En la población activa siguió el descenso de la población masculina, mientras que se mantuvo el de la femenina, estando la tasa de actividad de los extranjeros en más de diecinueve puntos por encima de la española (76,9 y 57,7 %). También la tasa de desempleo fue doce puntos superior entre la población trabajadora extranjera (30,2 y 18,2 % respectivamente).

Cifras e Informes que aunque suenan no hacen mucho ruido, pero nos señalan el peligro cierto, que la lasitud de los poderes públicos ante los mensajes racistas y xenófobos y su protagonismo en la conculcación de derechos humanos o sociales, entraña para la convivencia y la cohesión social de la ciudadanía democrática.

ZÁPATAR EN EL PAIS DE LOS SONÁMBULOS

Hace unos días oía de un dirigente sindical que la política social y económica que está llevando a cabo el Gobierno no es la del programa electoral socialista, sino la propia de un gobierno del partido popular, y que su responsable no es Zapatero sino el avatar de Zapatero por el color azul que está tomando su gestión.  Así que aproveché la manifestación del 29-S para preguntar a otros durante su transcurso sobre la posibilidad de encontrarnos con un Zapatero abducido por las fuerzas neoconservadoras.

Algunos se inclinaban por la posibilidad de que en aquella primera reunión del G-20 en que Sarkozy invitó a España a sentarse como octava potencia mundial, en realidad había sido el momento en que las fuerzas del mal, con el gestor de fondos de capital riesgo George Soros de interlocutor, le hicieron la admonición de que si no cambiaba la política económica España acabaría como en el corralito argentino. Fue el momento en que un Zapatero de talante beatífico pensó con horror lo que supondría dejar a España a los pies de los caballos,  y decidió someterse en todas sus consecuencias a los dictados del FMI. De ahí arrancaría el cambio de políticas económicas y sociales, pero aunque parece plausible este cambio radical no me quedé contentó, y decidí averiguar lo sucedido participando en una sesión de espiritismo en la que se invocó al maestro, el psiquiatra y periodista especializado en temas de misterio y parapsicología, Fernando Jiménez del Oso. Han sido seis horas de revelación y desasosiego que trataré de sintetizar en pocas líneas. Los expertos que me acompañaron podrán ratificarlo, pero dudo que quieran atestiguar cuanto averiguamos sobre los cambios que se han observado, no sólo en España sino en otros países de la Unión Europea.

Mucho antes que Zapatero fuera invitado al G-20, creo que a comienzos del milenio, el populista y xenófobo Jörg Haider llegó al Gobierno austriaco. En Francia, Jacques Chirac veía perder electorado a manos del ultra Jean-Marie Le Pen y el crecimiento de los grupos racistas en Europa amenazaba a los partidos tradicionales (populares, liberales y socialdemócratas) que hasta entonces se habían turnado en el poder. Se imponía tomar medidas contra este resurgir del racismo y la xenofobia y, no está del todo claro, en una cumbre de jefes de estado se decidió plantar cara a esta amenaza, adoptando los mensajes en los que se envolvía, quitándole fuerza en las urnas. Fue así como en 2008 Berlusconi se permitió el lujo de declarar la emergencia gitana. Un proyecto por el que se asociaba delincuencia con inmigración, adoptando medidas contra unos 150.000 rumanos gitanos a los que se cerraba las fronteras, invalidando el Tratado de Schengen para la libre circulación de ciudadanos. En aquella ocasión no hubo reacción de Zapatero, o al menos no más allá de cuando le reía las gracias sobre su apuesta por la igualdad de género y el gobierno rosa que el montaría con velinas, coristas y escorts a las que, por cierto, presentó en las listas de su partido a las elecciones europeas. Hace unas semanas, el presidente Sarkozy desmanteló centenares de campamentos gitanos y expulsó a miles de rumanos y búlgaros de esa etnia cual alumno aventajado de Le Pen. Ante esta desfachatez, la comisaria de Justicia Viviane Reding no se cortó al recordar el genocidio nazi de medio millón de gitanos. Fue entonces cuando llegó el respaldo de Zapatero a su colega Sarkozy en el Consejo Europeo sumándose al gallinero de críticas a la comisaria Reding.

Los populares no hace falta decir que no sólo se habían solidarizado con el narciso gabacho, sino que habían empezado su peculiar campaña en las calles de Badalona por si podían ampliar su caudal de votos extremistas. Del trío de las Azores al trío Romaní, pero ¿qué decían los ciudadanos? ¿Había movimientos de airados contra la exclusión, el racismo y la xenofobia? ¡No!, había una princesa del pueblo que bien podía disputar la presidencia del gobierno, admirada, envidiada, atendida, escuchada y repetida por un país de sonámbulos.

Vagamente empecé a urdir tanto hilo suelto. No eran los dirigentes europeos quienes se sometían a los dictados del FMI o del Bundesbank, era un país de sonámbulos al que se le podía recortar el salario, congelar sus pensiones, ampliar su periodo de cotización si quería cobrarlas, someter al dictado de los empresarios y la dictadura de las entidades financieras, y al mismo tiempo podía gritar con fuerza ¡VIVAN LAS CAENAS!

ALEMANIA Y EUROPA

Tras un corto periodo vacacional de alpargata y chancleta como corresponde a la crisis, volvemos la mirada hacia la prensa, y observamos que Alemania sigue ocupando las cabeceras de los medios económicos y políticos como ya ocurrió con el semestre de presidencia española, más parecido a un semestre de presidencia alemana con administración española. Angela Merkel y el Bundesbank marcan la línea editorial acerca de la crisis económica y política del proceso de construcción europea y su modelo social conservador y neoliberal.

No sólo decidieron la sumisión de Grecia a sus dictados económicos, sino que trasladaron la desconfianza hacia España, Portugal e Italia (como se puede comprobar todos países mediterráneos). Ello supuso que los mercados financieros actuaran con gran voracidad sobre la deuda de estos países como si no formaran parte de una Europa unida por una moneda, el euro; y supuestamente por unas relaciones comerciales y políticas entre iguales.

Continuamente se define Alemania como el principal motor de la economía europea; la locomotora a la que se enganchan los países centroeuropeos y Francia como vagones de primera, mientras los países mediterráneos viajan en segunda, y los países de la reciente ampliación al este en los vagones de tercera. Y así, con la maquinista Angela Merkel, el Banco Central Europeo y su primo el Banco Central Alemán (el Bundesbank), se supone que Europa viaja en un tren de alta velocidad compitiendo con los trenes americanos y asiáticos.

Pues vaya engaño el de este tren que más que de alta velocidad es de alta austeridad, con crecimiento económico para unos pocos y deterioro general para la mayoría de los viajeros. La locomotora alemana crece gracias a sus exportaciones y no gracias al consumo interno de los alemanes (por lo que poco nos compran y mucho nos venden, aumentando nuestro déficit). Y no puede haber consumo interno si los salarios no crecen o disminuyen como recomiendan a los vagones de segunda (España) y tercera. Y como para financiar la deuda y el déficit, Alemania y los bancos alemanes tienen sus arcas rebosando euros, nos los prestan con condiciones que pueden asfixiar a países como Grecia, obligados incluso a vender territorio hasta la paradoja de existir colonias alemanas en suelo europeo sin necesidad de ejercer las políticas de anexión hitlerianas.

Y como las políticas de austeridad recomendadas a los socios enganchados a la locomotora alemana pasan por desgravar las rentas de capital, reducir el impuesto de sociedades y eliminar el impuesto de patrimonio, estos socios se ven obligados a disminuir o eliminar sus políticas sociales y gravar las rentas del trabajo, aumentando los ingresos por IVA, sosteniendo con garantía el pago de la deuda y la propuesta de reducción del déficit al 3%.

Yo abogo por desengancharnos de esta locomotora austera y voraz que es todo menos europea. Digo esto al hilo de las declaraciones de Thilo Sarrazin, político socialdemócrata y uno de los directores del Bundesbank, en su presentación del libro «Alemania se está deshaciendo a sí misma», donde concluye que los alemanes están en peligro de convertirse en extraños en su propio país a causa de las bajas tasas de natalidad (y yo añadiría las altas tasas de dependencia por ser el país más envejecido de Europa), y por las altas tasas de natalidad de los inmigrantes (he aquí el meollo de la cuestión), principalmente de países musulmanes. Tiene gracia esto de utilizar la expresión «cabeza de turco» para señalar a los turcos como los responsables del deterioro de una Alemania de alemanes. Todo parte de considerar a los alemanes de origen turco como turcos en vez de como alemanes y quitarles todos los derechos con la invocación de que no se quieren integrar en la sociedad alemana.

Recuerdo aquellas primeras lecturas que señalaban la construcción europea a partir de la cultura grecorromana, una construcción europea integrada por los países mediterráneos desde Constantinopla (Turquía) hasta Tarragona (incluyendo Egipto, Palestina, Libia, etc.), países denostados hoy por ser de mayoría musulmana; y que en aquella época de construcción europea, los bárbaros, los que estaban fuera de las fronteras de la cultura, la política, la economía y las comunicaciones eran los pueblos eslavos. Y cómo después  Europa sufrió la irrupción y la invasión de los bárbaros hasta su desmembramiento. Desde entonces, qué poco parece haber cambiado la historia de las relaciones entre Alemania y Europa.

MENORES INMIGRANTES Y SIN PAPELES EN ESPAÑA: LIMBO LEGAL Y DESINFORMACIÓN

Mi amigo Mohamed El Gheryb me envía la siguiente información desde que el niño llega en patera. La Cruz Roja examina su estado de salud. La Policía le interroga. Verifica sus datos personales. Y es enviado a un centro de acogida. Es el prólogo burocrático al que se enfrenta cualquier menor de edad no acompañado que atraca en las costas españolas. Su destino es, a partir de entonces, una fórmula imperfecta de carisma, actitud y azar. Sobre todo azar. La proliferación de centros de menores en España, la ausencia de cifras oficiales –se calcula que miles de niños viven bajo la tutela de las CC AA– y la opacidad organizativa que opera a su alrededor impiden sacar conclusiones genéricas sobre estas instituciones. Pero hay irregularidades que se suceden de forma sistemática en todo el territorio nacional.

Hay irregularidades que se suceden de forma sistemática en todo el territorio nacional Organizaciones a favor de los derechos de la infancia coinciden al denunciar que este tipo de centros ocultan información a los menores para evitar su nacionalización a pesar de que la ley permite iniciar el proceso legal a las personas con dos años de residencia en España. «Sus propios tutores evitan que inicien los trámites y descartan así la posibilidad de que se conviertan en ciudadanos españoles», matiza José Palazón, presidente de la Asociación Prodein. Una conducta que compromete el futuro de estos niños inmigrantes.

Los jóvenes son obligados a abandonar la institución al cumplir la mayoría de edad en situación irregular. Son detenidos por la Policía y expulsados del país. Por ejemplo, el 85% de los jóvenes inmigrantes en Melilla son deportados una vez cumplidos los 18 años. El elemento xenófobo y la prevención de conflictos burocráticos entre los centros y las CC AA podrían ser los principales móviles de la indiferencia institucional.

Las consecuencias de esta actitud política multiplica los problemas sociales. Los inmigrantes se escapan de los centros antes de cumplir los 18 años para evitar ser expulsados. Y los jóvenes deportados son carne de bajos de camión. Las ONG denuncian la doble moral de las instituciones. «El Gobierno invierte dinero y recursos humanos en la manutención y formación de estos jóvenes para después abandonarlos a su suerte». El colectivo catalán Drari دراري considera que el Estado debería de proteger a estas personas una vez cumplida la mayoría de edad aunque fuese «desde el punto de vista egoísta de la productividad».

Marruecos es el Talón de Aquiles del conflicto. Las cifras oficiales de niños procedentes del reino alauí acogidos en España son una incógnita. Pero según datos de Europa Press, sólo en Andalucía más de 800 niños continúan bajo la tutela de la Junta tres años después de que el Gobierno español firmase con Marruecos un acuerdo para agilizar las repatriaciones.

El tema es arduo y complejo. Las ONG aplauden que España exija a Marruecos garantías sociales antes de repatriar a los menores. Pero denuncian la inercia y la desprotección a la que se ven sometidos los niños. «Hay casos de familias desestructuradas que no podrían proteger a sus hijos. Pero hay niños que han viajado voluntariamente sin el permiso paterno que necesitan a sus padres y sus padres les necesitan. Y, 1.000 días después, siguen a 500 kilómetros de distancia», matizan desde Drari دراري

Las ONG denuncian que los niños son el último filón de negocio político entre ambos países. Marruecos está ‘saturado’ de niños de la calle. Así que renuncia a su protección por ser «entes molestos» y porque económicamente –envían remesas a sus familias y el dinero entra en el circuito financiero marroquí– son rentables. Al otro lado del Estrecho, se hace la vista gorda. Y así, las relaciones diplomáticas no se resienten.

El 15 de septiembre del año pasado llegó a las costas españolas, en concreto a Tarifa (Cádiz), la primera patera infantil, tripulada sólo por menores. En ella viajaban seis niños, todos varones y de origen magrebí. La embarcación era una balsa hinchable de juguete. Al parecer, cada vez vienen más menores porque saben que en España no se les devuelve a sus países de origen.

Col•lectiu DRARI دراري d’Investigació Acció Participativa pels Drets de l’Infant

Asturies. Colectivo Social y Justicia Calle Belmonte Miranda 4º entresuelo D 33201 Xixón Asturies Fx 985 35 99 15 Tf 635 773 540 <dialogandomucho@gmail.com> http://www.socialyjusticia.blogspot.com http://www.menoressolos.blogspot.com
La Rioja. Asociación La Tavaya <latavaya@yahoo.es>
Castilla León. Colectivo Saltando Charcos <saltandocharcos@yahoo.es>
Asamblea contra los Centros de Menores Cerrados <comunicacion@centrosdemenores.com>, <centrosychicxs@hotmail.com>
Colectivo No a O´Belen <noaobelen@hotmail.es>
Coordinadora de Barrios para el Seguimiento de Menores y Jóvenes http://www.coordinadoradebarrios.org Calle Peironcely 2. 28053 Entrevías Madrid <coordinadora@coordinadoradebarrios.org> 914 778 578 Fx 914 778 399
CEAR Comisión Española de Ayuda al Refugiado http://www.fundacioncear.org/menores Calle Noviciado 5. 28015 Madrid Cear Estatal Menores <menores@cear.es> Cear Madrid Menores <menoresmad@cear.es> 915 550 698, 91 555 29 08 Fx 915 555 416

NO FUTURO

Ayer, víspera sanjuanera, temprano, me han sacado de la cama unas llamadas telefónicas inquiriendo por mi opinión acerca del bajón en los indicadores de natalidad el pasado 2009. Como además de dormido, un virus maligno me ha dejado temporalmente sin acceso a la información con la que parecían haberse sobresaltado los medios (TV y radio), he tenido que recurrir al bar próximo donde un café humeante y la prensa me han puesto sobre aviso.

Todo parece que tras unos años de leve crecimiento de la natalidad y de los índices de fecundidad (centésimas), la tendencia apuntaba hacia lo que ocurre en los países del norte de Europa donde se da un cierto equilibrio en la población que permite el relevo generacional; y aunque lejos aún, España, con el apoyo inesperado de las mujeres extranjeras y unas expectativas de seguridad laboral y crecimiento económico, podía augurar un futuro en el que aun sin alcanzar las cotas piramidales del baby-boom, o las propias del relevo generacional (2,1 hijos por mujer en edad fértil), sí caminaba hacia una sociedad más equilibrada en su pirámide o, mejor dicho, en su polígono demográfico.

Hoy, sin embargo, el brusco descenso de la natalidad ha disparado todas las alarmas mediáticas, pues es cierto que con el increíble y maravilloso aumento de las expectativas de esperanza media de vida, podría ocurrir que una de cada tres personas y no una de cada cuatro como sucede en la actualidad, podría ser mayor de sesenta y cinco años, lo cual desequilibraría las bases sobre las que se asienta nuestro Estado del Bienestar. Un desequilibrio agudizado por el hecho de que no toda la población potencialmente activa trabaja (ahora mismo dos de cada cuatro mujeres y tres de cada cuatro hombres), lo cual podría provocar que cada activo soportase a un no-activo (mayores de sesenta y cinco y menores de dieciséis años), algo difícil de sostener en una sociedad expansiva en servicios.

Las causas de este descenso de la natalidad en 2009 son tanto coyunturales (2008 fue el año en que se declaró oficialmente la crisis  y también el año en que se gestaron o se podían haber gestado los nacimientos del 2009), como estructurales (las mujeres españolas no proyectan el nacimiento de su primer hijo hasta que no tienen cierta seguridad –afectiva, laboral y de vivienda-, y por lo tanto dilatan esta decisión hasta los últimos años de su periodo fértil; por su parte las mujeres extranjeras tienden a integrarse en la sociedad de acogida y por tanto convergen con las mujeres autóctonas en sus expectativas).

Así pues, el descenso estaba cantado, pues el leve crecimiento sostenido en los últimos años sólo se podía apuntalar con una política decididamente familista, y eso en este país ni ha ocurrido ni va a ocurrir hasta que posiblemente nos encontremos en un nuevo ciclo de crecimiento económico y se tome en consideración una política que estimule la natalidad y el sostenimiento de la población.

A veces se aduce que las mujeres españolas al incorporarse al mercado laboral han subordinado las expectativas de maternidad a su carrera profesional. Y es cierto, pero puntualizando, pues las mujeres que trabajan son poco más de la mitad de la población activa femenina, todo lo contrario de lo que ocurre en los países nórdicos donde trabajan tantas o más que hombres y, sin embargo, tienen índices de fecundidad hasta cuatro y cinco décimas supriores a los de las españolas. Qué ocurre?, pues que sus empleos son buenos y seguros, es decir, son de calidad y ofrecen reconocimiento y fijeza. Ocurre también que reciben el apoyo de sus parejas, las cuales se corresponsabilizan en el cuidado, crianza y educación de sus hijos (algo que aún no conocemos los españoles mas que en el cine). Ocurre que la administración y las empresas apoyan la conciliación familiar mediante toda clase de servicios para la guarda, crianza y educación de los hijos, mediante horarios laborales flexibles adaptados a las necesidades de los padres, remunerando el tiempo ocupado con los hijos y guardando el empleo para cuando los padres se reintegran al trabajo. En fin, una serie de medidas ajenas a la política y la sociedad española, que aún sigue depositando en la mujer todas las expectativas de sostenimiento generacional.

El No Futuro surgió cuando grupos de jóvenes vieron que su futuro era negro, faltaba el empleo, la vivienda y las oportunidades, rebelándose contra todo lo establecido. En España, parece que son las mujeres quienes han dicho basta y se han vuelto punkies proclamando el No Futuro.

DAÑOS COLATERALES

Los daños colaterales de la crisis son reales, muy reales, y no son un eufemismo militar con el que se justifican las matanzas de civiles. Sabemos que esta crisis (económica, financiera, de empleo) está ocasionando daños en primer lugar entre los más expuestos, los más vulnerables, los más débiles: la población inmigrante. Y en segundo lugar entre el resto de la ciudadanía que ve como la oportunidad de integrar, incorporar este paisaje diverso a sus vidas, a la estructura social, se desvanece en beneficio de quienes exhiben con impudor los mensajes xenófobos de que los inmigrantes roban el trabajo a los autóctonos y se aprovechan de los recursos de un Estado del Bienestar, aún en mantillas.

Y resulta cuando menos curioso, que el mensaje “Esto lo arreglamos entre todos” a iniciativa de la Fundación Confianza formada por las Cámaras de Comercio y las principales empresas del Ibex 35, haga uso en su campaña publicitaria de personajes y personas que supuestamente son una imagen representativa de la sociedad, pero donde casualmente no aparece ningún inmigrante, auténtico emprendedor donde los haya, si tenemos en cuenta que es capaz de salir de su país, aprender otro idioma, habituarse a otras costumbres y realizar un sin fin de ocupaciones, dentro de un proceso de movilidad laboral como nunca han conocido los trabajadores europeos. Estos emprendedores, pese a que constituyen el 12% de la población española, han sido escamoteados e invisibilizados de la campaña de “entre todos”.

Para visibilizarlos se encuentran las políticas migratorias, que en tiempos de crisis ponen el énfasis en los retornos y el cierre de fronteras cuando la realidad migratoria nos habla de inmigrantes arraigados que buscan un futuro pese a las nuevas adversidades laborales o de empleo, que buscan reagrupar a su familia frente a las leyes que se inclinan por la separación y la división, y que intentan utilizar sus habilidades y capacidades pese a que las ofertas de empleo son siempre de poca o escasa cualificación, ignorando y despreciando el gran capital humano que a coste cero se ofrece al desarrollo del país.

La diferencia cuantitativa entre los que entran y salen, pese a que sigue siendo positiva, está muy lejos de cuanto ocurría hace tres años. Hoy son muchísimos menos y los desplazamientos son más por el interior del país. Y es que las corrientes migratorias son autónomas y responden a otro tipo de impulsos no necesariamente vinculados a la situación económica o de empleo de los países de destino. En estos momentos, las personas que llegan a España vienen con el afán de quedarse, reagrupar a la familia y asegurar el porvenir de las siguientes generaciones. No lo tienen fácil, pues mientras que la tasa de paro de los españoles alcanza el 17% de la población activa, la cifra se sitúa en el 30% entre los extranjeros.

La crisis les afecta mucho más que a los trabajadores autóctonos y ocasiona graves daños en su salud. El pasado viernes cinco de marzo, en el III Encuentro Internacional sobre Migraciones celebrado en la Universidad de La Rioja, escuchaba en una mesa integrada por representantes de asociaciones algunos relatos personales, como el de Fátima que tras años de trabajar en España donde tuvo a sus tres hijos le planteaban que volviera a su país. Qué debo hacer se preguntaba. Y aún recordaba que peor situación tenían otras personas que ayudaban con sus exiguas remesas a la familia que había quedado en el país de origen y, que al interrumpir los envíos, sospechaban que habían dejado de quererles o importarles su suerte.

En peores circunstancias se reconocía Zephirin, pues tras dieciséis años en España sin  haber visto una sola vez a su familia, y sin poder ayudarles en este momento, sufría porque tampoco podía volver con la sensación de fracaso, de haber perdido los años sin haber conseguido una pequeña meta que justificara ante los suyos tantos años de ausencia. La vergüenza del fracaso le producía depresión y ansiedad.

Tan sólo Nargis demostraba cierta entereza al hablar de la oportunidad que la crisis había traído a las mujeres de su comunidad, encerradas en sus casas al cuidado y crianza de los hijos, pero que en este momento necesitaban trabajar y, para ello, habín dispuesto aprender el idioma que hasta entonces no habían necesitado.

Pequeñas historias que recrean la coyuntura de la crisis en el campo de los ciudadanos más vulnerables, más precarios, más excluidos. Algunos con estrés crónico y múltiple (síndrome de Ulises); con desarraigo social y sin apoyo familiar o de la comunidad de origen. Otros trabajando con alto riesgo para su salud o sin contrato, y con la responsabilidad de mantener a la familia que dejaron. Con problemas de comunicación o de costumbres, huyendo del choque cultural o del mestizaje. Con desconocimiento del alcance de los sistemas de protección social. Con problemas para regularizar su situación administrativa de una vez para siempre (unos disfrutan del estatuto comunitario por nacimiento o matrimonio mientras que otros se someten al régimen general o extracomunitario). Con problemas para reagrupar a su familia o para evitar su expulsión. Inestabilidad legal, fragilidad, segmentación, discriminación. Los daños colaterales de la crisis.

EL BURKA Y LA IDENTIDAD PERDIDA

Este artículo se publicó en Rioja2.com el diez de febrero de 2010. Sobre la Grandeur y monsieur Sarkozy y totalmente de acuerdo con Sami Naïr:

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Burka/elpepiint/20100227elpepiint_9/Tes

Hace unos días, el primer ministro francés, François Fillon, mostraba una serie de medidas patrióticas con el fin de reforzar la identidad gala. Una identidad perdida, según el gobierno francés, ante la llegada de extranjeros que no han hecho suyos los símbolos y valores de la República, y que la atacan y socavan con sus manifestaciones antipatriotas, como se considera a las pitadas y silbadas de la Marsellesa cada vez que la selección nacional de fútbol juega contra un equipo magrebí, pese a que entre sus filas cuente o haya contado con jugadores de la talla de Zidane, verdadero icono de la juventud francesa de origen argelino.

Hace unos meses, el presidente Sarkozy estimuló un debate acerca de prohibir el uso de la vestimenta femenina, como el burka o el niqab, que es una prenda que sólo deja descubiertos los ojos, entre las integrantes de corrientes religiosas islamistas fundamentalistas, al advertir que el burka “no es bienvenido en Francia”. Sarkozy aprovechaba una decisión antecedente del Ministerio de Inmigración  e Identidad Nacional, de denegar la nacionalidad a un hombre que obligaba a su mujer francesa a vestir el burka. Ya en 2008, también se había denegado la nacionalidad francesa a una mujer marroquí, de la corriente salafista, que vestía con el velo integral.

Los parlamentarios de la mayoritaria UMP, consideraron que este tipo de manifestaciones públicas (vestidos y silbidos), deberían ser prohibidos en el espacio público, pues van contra  las señas de identidad francesa. Pero si bien la vestimenta es fácil de reglamentar su uso, más difícil lo tienen contra la voluntad libre de expresarse mediante silbidos, pitos y cuchufletas. De ahí que mediante el ardid del ministro de Inmigración e Identidad Nacional, al crear una página web para que los franceses se expresaran acerca de lo que entendían por identitario, y tras diferentes sondeos de opinión pública en los que más de la mitad de los encuestados se manifestaron en contra del uso del burka, el gobierno se sintiera respaldado para sacar una lista provisional de medidas en defensa de la identidad nacional.

Son medidas provisionales, pero que denotan el verdadero objetivo que enmascaran, que no es otro que la lucha contra el establecimiento de una sociedad multicultural y la imposición de una cultura homogénea, bajo el paraguas de la República. ¿O es que no resulta ridículo que una identidad tan poderosa como la francesa, que ha sometido bajo su bandera, su himno –la Marsellesa- y los valores republicanos de libertad, igualdad y fraternidad, a numerosos pueblos y naciones, pueda sentirse ahora amenazada por algo menos de dos mil mujeres musulmanas que utilizaban como vestimenta el burka?

Como en los aeropuertos, podría restringirse el uso de ciertas prendas si estas atentan contra la seguridad, o bien si se trata de prevenir la violencia o la delincuencia; pero nunca como un medio de limitar la libertad de las personas con el justificante de que van contra los valores culturales de la identidad. Por que los valores culturales son subjetivos y pertenecen a los ciudadanos y a los grupos de ciudadanos que los comparten, pero nunca al Estado, ni a su supuesta y falsa identidad colectiva. Ni siquiera es atribuible esta restricción a la supuesta defensa de las mujeres, pues para muchas mujeres musulmanas la vestimenta que las cubre parcial o totalmente es un signo de identidad y no un signo de sumisión. ¿Qué restricción podría imponerse a las mujeres que muestran y no cubren su cuerpo, parcial o totalmente? ¿Habría que obligarlas a cubrirse para no demostrar sumisión a los intereses libidinosos de los hombres? Resulta ridículo, casi tan ridículo como cuando se impuso la moda entre los adolescentes de mostrar su ropa interior, un modo más de construir su identidad, y algunos centros escolares impusieron sanciones por esta forma de vestir. Al final se impuso la voluntad individual de los jóvenes, y las normas acerca de lo que se entendía por corrección en el vestir se guardaron en el cajón demodé.

La identidad no puede forjarse restringiendo las libertades individuales, o los referentes que la soportan si estos son múltiples y variables. En suma, no se deben enfrentar las personas y las comunidades a las que se adscriben, por muy profundas que sean las diferencias étnicas, religiosas, de lengua, vestido o alimentación, etc. Hay que construir esa identidad mediante políticas inclusivas, que reconozcan a todos los mismos derechos, entre otros el de vivir y relacionarse en una sociedad que asuma los cambios culturales y la pluralidad de sus manifestaciones. Lo demás es practicar la búsqueda del santo grial, perdón, la búsqueda de la identidad perdida.

IDENTIDAD CIVICA, RACISMO Y DISCURSO ELECTORAL

Este artículo se publicó en Rioja2.com el veinte de enero de 2010. Entonces aparecieron dos ayuntamientos reclamando no empadronar a inmigrantes irregulares. Eso era un aperitivo por que sus verdaderas aspiraciones estaban próximas a las del Ku-Kus-Klan

No me considero parte de un colectivo que practica el buenismo. Soy más bien un malo con conciencia ciudadana o con identidad cívica, aunque el término puede que sea contradictorio. Por que los malos son siempre los cobardes y criminales con poder para someter a los ciudadanos, a los que consideran débiles piezas de un entramado socioeconómico que hay que disciplinar.

El caso es que no soy practicante del buenismo como me definen algunos amontillados y agrestes amigos, simplemente señalo con convicción que la discriminación y el racismo son hijos del miedo y la ignorancia. Miedo al otro, al diferente, al extranjero; e ignorancia y alienación por una representación de la inmigración plagada de estereotipos negativos, paternalistas y discriminatorios.

Se aduce que la identidad catalana, riojana, española o europea, se ha construido desde un pasado mítico que conjuga la democracia, el cristianismo, el mercado y el respeto a los derechos humanos; mientras que los otros, a los que se describe como enemigos de la democracia (terroristas), moros o judíos (principalmente musulmanes), pobres y practicantes de toda clase de infamias como poligamia, ablación, lapidaciones, etc., disponen de una identidad desconocida y por ello temida. Desde una perspectiva sociocultural, la identidad del otro se presenta como la un enemigo económico, político, social y cultural al que batir.

Es de este modo como el racismo cumple la función de categorizar, colocar y discriminar a ciertos grupos religiosos, étnicos o sociales; construyendo al mismo tiempo, un discurso que justifica, sostiene y legitima ciertas prácticas orientadas a segregarlos y excluirlos. A lo largo de la historia, los movimientos migratorios y las minorías étnicas han sido siempre objeto de estereotipos criminales, así como fuente de problemas de higiene, salud, contagio y contaminación cultural.

La propuesta de vergonzantes gobiernos municipales de no empadronar a los inmigrantes “sin visado” y clandestinizar a los inmigrantes irregulares, puede tener cierto éxito electoral en un contexto de crisis económica; pero aumentará de inmediato la pobreza de los inmigrantes y su exclusión del espacio público. Al impedir el empadronamiento, no sólo se impide el acceso a los bienes y servicios públicos que los ciudadanos disponemos para el consumo de todos aquellos que los necesiten, sino que también se dinamita el puente que permite, que los que se encuentran en situación irregular, puedan acceder a la legalidad mediante el arraigo social o la regularización colectiva.

Uno de los discursos que mas daño esta haciendo a los inmigrantes, perjudicando su integración social y su relación armoniosa con la sociedad de acogida española, es el discurso de que los inmigrantes están sobreprotegidos y hacen un uso masivo e intensivo de los servicios públicos (son los que se quedan con las viviendas protegidas; como tienen muy mala salud colapsan centros y hospitales, y como además tienen muchos niños están ocupando las aulas de nuestros hijos).

Es un discurso que provoca peligrosamente el desarrollo del prejuicio xenófobo que acaba convirtiéndose en pura gasolina que utilizan en sus incendios los grupos racistas, pero que a efectos electorales vuelca el malestar de los ciudadanos pusilánimes, no contra los políticos como sucede actualmente, sino contra los débiles y oprimidos, contra los extranjeros e inmigrantes excluidos.

Ya  decía al principio que no pertenezco al colectivo que destaca por su buenismo, por que creo en el hombre, es cierto, pero no creo en la clase política. Como señalaba Mark Twain: “No conozco ningún grupo que sea criminal por naturaleza, con la posible excepción de la clase política”.

EVIDENCIAS Y SENTIDO COMÚN

Este artículo se publicó en Rioja2.com el 19 de noviembre de 2009. Mi intención fue evidenciar que los políticos hacen alrde de cosas de sentido común entre la ciudadanía, como si con sus anuncios nos cayéramos de un guindo.

No hay nada más sorprendente entre las noticias que ofrecen los medios de comunicación que el modo de presentarlas. La oferta de una visión extraordinaria de cuanto acontece en la vida cotidiana, como si la ciudadanía no se percibiera de los aspectos que la rodean, es apelar a su carencia de juicio, o a su déficit intelectual. Es como si aquellas cosas que forman parte del denominado sentido común, tuvieran que ser tratadas como los objetos propios de una investigación sociológica o como si se tratara de acercarse a un fenómeno insólito e inimaginable.

Los ciudadanos, cuando contemplamos los fenómenos sociales nos contemplamos también a nosotros mismos por cuanto formamos parte de ese mundo. Vivimos en él y lo miramos y nos expresamos sobre él con imágenes y signos que tienen, en cierta forma, una existencia separada de nosotros, pero que constituyen parte de la percepción que tenemos de la realidad y de nosotros mismos con ella. Son, por así decirlo, los componentes fundamentales del sentido común con que nos conducimos en nuestra vida social cotidiana.

Todo este chorreo acerca del sentido común y de cómo éste nos permite discernir acerca de las cosas que ocurren a nuestro alrededor, viene al caso de la noticia que ofrecía esta semana el Consejero de Hacienda sobre la bondad de la inmigración en el desarrollo socioeconómico de La Rioja, tras publicar su primer estudio estadístico. Quizás debiera darle un resumen a su patrón el Presidente Sanz, cuando este manifestaba en vísperas electorales que habrá que limitar la llegada de extranjeros si no queríamos agotar los recursos de nuestros servicios de bienestar. Pues bien, ahora resulta lo evidente, lo que no veía el mensaje populista en sus invitaciones a la xenofobia: que los inmigrantes y extranjeros residentes en La Rioja consumen recursos sociales en menor cuantía que los autóctonos, y que su aportación a las arcas del común de ciudadanos riojanos es muy superior a sus gastos.

Gracias a ellos crece nuestra productividad, nuestro bienestar y nuestro futuro. Y todo esto lo sabíamos desde el momento en que aprovechamos su llegada para solventar la regresión demográfica y cubrir las deficiencias de nuestro sistema de distribución de recursos sociales y de bienestar, como la atención a las personas dependientes, la ocupación de los roles tradicionales de género cuando las mujeres autóctonas se incorporaron al mercado laboral, el empleo indeseado por los trabajadores riojanos, principalmente en la agricultura, la construcción y ciertos servicios, así como su mestizaje a través de los matrimonios mixtos, la diversidad en la escuela, y los elementos de su cultura más favorables a la penetración entre nosotros, como la gastronomía, la música, el baile, etc.

Todo ello son evidencias, propias del sentido común, de un mejor entendimiento y conocimiento de la realidad social y de nosotros mismos. Así que, si alguien descubre el Mediterráneo, que se moje.

GOBERNAR O BERLUSCONIZAR LA INMIGRACIÓN

Este artículo se publicó en Rioja2.com elcinco de noviembre de 2009 y lo escribí pensando en la reforma de la ley de extranjería.

Hablar de migraciones es entender de un fenómeno lleno de contradicciones, de ambivalencias, de sentidos y resultados contrarios, de esquemas binarios y opuestos; en muchos casos es hablar desde un esencialismo maniqueo que nos permita pasar de una orilla a su opuesta sin mojarnos nunca. Esto es en definitiva lo que está ocurriendo en la manera de pensar y obrar de los españoles, ante un fenómeno que nos sobrepasó ayer y nos sobrepasa en el presente, y al que no hemos sabido jamás como hincar el diente.

El hecho de que en pocos años el volumen de las personas inmigrantes que llegaron a establecerse en España fuera tan alto y tan diverso; que nos preocupáramos hasta aparecer en las encuestas del CIS al mismo nivel que el terrorismo o el paro; que nos sobresaltáramos con las manifestaciones racistas del Ejido; que en pleno ciclo de crecimiento económico se creara unas bolsas de irregularidad como la demostrada en 2005 con el proceso de regularización de más de 600.000 extranjeros; todo ello, bien sazonado por una prensa abierta a las noticias de impacto emocional, nos hizo creer que nosotros solitos nos habíamos convertido en la primera potencia que entendía y sabía mejor del fenómeno, precisamente por nuestro pasado migratorio; y que ahora, como país receptor, no necesitábamos aprender de las enseñanzas de otros países con gran tradición migratoria.

Así, nos convertimos por arte de birlibirloque en campeones antirracistas, multiculturales, expertos en integración ciudadana, interculturalidad, codesarrollo, multireligiosidad, plurilingüismo, etc., sin que esto viniera acompañado por un auténtico trato igualitario, no discriminatorio e integrador, o simplemente de normalización en las relaciones ciudadanas entre autóctonos y extranjeros.

Esta falta de conocimiento acerca de la realidad; acerca de cómo nos relacionamos (o no nos relacionamos) verdaderamente con la población inmigrante, ha permitido que las políticas inmigratorias del resto de los países europeos fueran precisadas en nuestra conciencia como ajenas al sentido ciudadano y solidario de los españoles, autodeclarados mil veces como no-racistas. Por eso nos sorprende que ahora mismo se acepte sin un atisbo de vergüenza el endurecimiento de la ley de extranjería, al estilo de lo aprobado por el gobierno italiano que criminaliza a la población inmigrante con medidas claramente racistas y discriminatorias, y que sólo las organizaciones humanitarias y de apoyo a la población inmigrante hayan dado el grito de alarma sobre una ley que nos va a igualar con los intereses de la racista y xenófoba Liga Norte italiana, o su adalid el momificado Berlusconi. Y qué intereses preferentes sostienen estos movimientos racistas: el cierre selectivo de fronteras al inmigrante económico y la expulsión de los irregulares.

Y cómo se gobierna para dar satisfacción a los intereses demográficos, sociales y económicos que demanda Europa (y España no menos que el conjunto de la UE), si es cierto que en los próximos años debería acogerse a más del doble de la población inmigrante llegada hasta hoy, y si de verdad se quiere acceder a un nuevo ciclo de crecimiento económico y de bienestar, cuando al mismo tiempo se endurecen las políticas migratorias mediante medidas policiales; se precariza las condiciones de vida de los inmigrantes hasta lograr su marginalidad laboral y su exclusión social; se impide el reagrupamiento familiar y se segrega a sus hijos en las instituciones escolares; se recela y nos parece indeseable su acceso a los servicios básicos y de salud porque lo colapsan y agotan y, además, se les estigmatiza por sus características étnicas o culturales.

La respuesta es la Reforma de la Ley de Extranjería que actualmente se encuentra en esa sala de políticos jubilados y estómagos agradecidos que es el Senado. Sólo faltan el cavalieri y sus cicciolinas.