ALARMA Y NEGOCIO

En los últimos años, el número de instalaciones de sistemas de seguridad en España se ha multiplicado hasta superar los tres millones de alarmas, situándose como el cuarto país del mundo con más dispositivos, según afirman las principales empresas del sector, y ello, pese a que es uno de los países más seguros de Europa.

Sabemos que este crecimiento rápido se ha producido gracias a la alarma social creada en torno al fenómeno de la ocupación, con campañas publicitarias que nada tienen que ver con la realidad, dado que los allanamientos de vivienda se han mantenido estables durante todo el tiempo y las llamadas ocupaciones se han producido básicamente en viviendas pertenecientes a bancos y fondos buitre.

Pero hoy día en que el fenómeno “okupa” comienza a mostrar signos de agotamiento y la alarma social disminuye, observamos que la demanda se contrae, hasta el punto de que para mantener el ritmo de crecimiento de los sistemas de seguridad y conseguir duplicar el parque de alarmas hasta los seis millones, las empresas han iniciado cambios inmediatos en su estrategia publicitaria y empresarial para atraer a una clientela, que se caracteriza hasta hoy por pagar una cuota de mantenimiento en torno a los 50€, por vivir básicamente en ciudades, y por ser más propietaria de pisos que de unifamiliares.

Por otra parte, también se observan cambios en el mercado de centrales receptoras de alarmas, pues frente al poco más del centenar de pequeñas compañías existentes, el cese de actividad de algunas y las operaciones de adquisición de empresas que llevan a cabo los principales operadores, terminarán acelerando el proceso de concentración de la oferta en el mercado, liderado en la actualidad por Securitas Direct y Movistar Prosegur. Además, a partir del 31 de diciembre de 2023 finalizará la moratoria sobre funcionamiento de los sistemas de alarma en el ámbito de la seguridad privada y sólo las empresas de seguridad que cumplan las normas UNE-EN, serán autorizadas para instalar y realizar el mantenimiento de equipos y dispositivos que pretendan conectarse a una Central de Alarmas, uno de los componentes más valorados de los sistemas de seguridad.

AHORA, VERDES DE LA RIOJA

Me dirijo a las personas que todavía se creen cuanto dicen los partidos políticos convencionales acerca de la crisis económica. Estos partidos convencionales son partidos productivistas, es decir, creen en un sistema basado en la producción masiva de mercancías, consumo excesivo y desaforado de las mismas y, utilización hasta el agotamiento de recursos y materias primas. Son partidos que repiten que esta crisis económica es una crisis coyuntural porque nació tras una crisis financiera, propia de un mercado especulativo en el que los bancos y las entidades financieras no asumieron las pérdidas sobre el capital arriesgado, aunque una vez los Gobiernos cubran las deudas y salven el sector, volverá a fluir el crédito y remontará la actividad económica.

Según estos salvadores de los beneficios financieros, la crisis económica se acabará cuando empecemos a crecer mejorando positivamente nuestro PIB, aunque para ello es necesario aumentar nuestra productividad, moderar los salarios y aumentar las reformas laborales que nos sitúen en una posición aún más débil frente a los intereses de los poderosos grupos y corporaciones industriales y financieras. Además, aventuran como loros que tiene bien aprendida la lección, que esto de la crisis económica no es más que un estadio cíclico dentro de un ciclo histórico de la economía en el que se dan periodos de crecimiento y periodos de recesión. Ahora estaríamos saliendo del peligro de recesión y estaríamos entrando en un periodo de crecimiento muy moderado, en el que desgraciadamente no se crea empleo entre los millones de desempleados y, a la postre, excluidos del sistema. Y como la máxima dice que todo lo que baja sube y todo lo que sube termina por bajar, pues en algún momento subirá el PIB y en cualquier momento bajará el paro. Olé con los analistas económicos.

Claro, como la Unión Europea manda (o quizás sea el Banco Central alemán), el caso es que hay que ayudar a la clase empresarial para que se anime a crear empleo y, para ello, nada mejor que poner la pica de la reforma laboral y del sistema de pensiones. Y en esas creíamos que estábamos cuando añaden que no es suficiente y que para crear empleo (porque con las medidas anteriores no ha habido suerte), hay que profundizar en las reformas (en lo que están de acuerdo todos los partidos), moderar los salarios (durante al menos diez años señalaba el Ministro de Trabajo hace pocos días) y, asociar estos a la productividad.

Vamos, que la CEOE está que se sale: un sueldo básico más incentivos según objetivos que marcará el empresario. De paso, se acaba con esa facultad nefasta para la competitividad de las empresas y que otorgaba fuerza a los sindicatos en la negociación colectiva. Se acabó con la negociación colectiva como no sea vinculada a objetivos de productividad empresarial. La repera es que las reformas las proponga el partido socialdemócrata (PSOE) dándole margen al partido conservador (PP) para que cuando gobierne amplíe la reforma, endureciendo aún más las condiciones con la justificación de crear empleo.

Este es el escenario que personas de buena voluntad han creído o han querido aceptar porque eran los partidos convencionales, los partidos democráticos, los que adoptaban el papel de portavoces del sistema repitiéndolo hasta la saciedad. Pues bien, Verdes de La Rioja-ECOLO desmontan esta falsa idea de que la crisis es coyuntural y afirman que esta crisis es estructural, del sistema en su conjunto, porque la crisis es ecológica, social y económica. Estamos destruyendo el planeta, las temperaturas son más extremas, el clima cambia, el petróleo se acaba y la calidad de vida se ve negativamente afectada. Al mismo tiempo, el paro y la pobreza sigue aumentando, mientras los principales responsables de la crisis financiera siguen pregonando las mismas recetas, con los mismos beneficios para unos pocos, a costa de las personas y colectivos más desfavorecidos, de las generaciones futuras y de la naturaleza.

Es una crisis global que afecta a la credibilidad de los partidos políticos, por la corrupción, por la falta de transparencia, por la pérdida de confianza. Es una crisis social porque ha aumentado la infelicidad, la violencia machista, el racismo, el maltrato del débil, la exclusión y la marginación. Ante un cambio global, ya no valen antiguas soluciones para los nuevos retos. Más aún, la crisis del sistema es una gran oportunidad para empezar la transición hacia otro basado en la justicia social y ambiental y que sirva para solventar los problemas acuciantes de la ciudadanía: crear empleo verde, mejorar la calidad de vida, luchar contra la corrupción, etc. Para alcanzar esta meta en nuestra comunidad, en nuestros pueblos, ciudades y barrios, desde Verdes de La Rioja-ECOLO y el movimiento verde europeo apostamos resueltamente por una transformación ecológica, social y democrática de la sociedad.

Ahora, Verdes de La Rioja-ECOLO

EL GUIRIGAY FINANCIERO

En pleno barullo y guirigay financiero por la conversión de las cajas en bancos (o bancarización de las cajas), me encuentro con la ceremonia de la confusión protagonizada por ABERTIS, el poderoso conglomerado español de concesiones de infraestructuras y telecomunicaciones (autopistas, satélites, televisión, aeropuertos, etc.), señalado como el botín económico más apetitoso para los depredadores ACS y La Caixa.

Para capturar ABERTIS han ideado una estrategia que parece sacada de la chistera de un mago. Como entre La Caixa y ACS, los dos socios de control de ABERTIS disponen de la mayoría de acciones, pero no su totalidad, han pensado en lanzar una OPA. Aunque esto significa disponer de liquidez y esa liquidez la van a adquirir vendiendo parte de sus acciones a un tercer socio con el que van a crear una sociedad conjunta que es la que lanzaría la OPA por el 100% de la empresa. Este socio es el fondo de capital riesgo británico (venture capital fund) CVC, especialista en lanzar OPAs por grandes empresas que luego cuartea y vende haciendo buena la máxima de que la suma de las partes es más rentable que el todo; pero que no dispone de ningún fondo y, por tanto, tampoco arriesga aunque nominalmente parece lo contrario.

Así pues tratan de constituir un holding hiperendeudado, participado por La Caixa, a través de Criteria CaixaCorp (accionista de referencia en Repsol, Gas Natural, Aguas de Barcelona, Telefónica y Abertis entre otras empresas con las que cotiza en bolsa); por la constructora ACS cuyos propietarios son Florentino Pérez (Presidente del Real Madrid), los March (de la saga familiar que financió la guerra a Franco) y los Albertos (Cortina y Alcocer, famosos por su divorcio de las hermanas Alicia y Esther Koplowitz y por su condena por el caso Urbanor –Kio-, aunque nunca entraron en la cárcel), y la firma inglesa CVC.

Y es un holding hiperendeudado porque esta firma CVC necesita capital con el que comprar las acciones de sus socios y lanzar posteriormente la OPA en su compañía. Y ese capital lo calcula en unos 7.000 millones de euros que aportarán unos catorce bancos (entre ellos el Santander y el BBVA), mediante un banco italiano intermediario de la operación, Mediobanca, y cuyo presidente en España es Borja Prado Eulate, también presidente de ENDESA, es decir, presidente de la competidora de IBERDROLA, cuyo principal accionista es el presidente de ACS, Florentino Pérez, que se encuentra en estos momentos pleiteando en los tribunales por un puesto en el Consejo de Administración. De hecho se dice que Florentino quiere vender parte de sus acciones en ABERTIS al fondo CVC con el fin de tener liquidez para optar al 20% de IBERDROLA y así hacerse con el control del Consejo de Administración. Pero hay otras voces que señalan que ACS como CVC nunca arriesgan capital, sino que viven a golpe de crédito bancario para sus operaciones especulativas, y que ahora mismo ACS tiene que devolver, principalmente al Santander y al BBVA (en 2010, 2.000 millones; 5.000 en 2011 y 3.000 en 2012); y como además ACS vendió FENOSA (su empresa de energía) a Gas Natural (en la órbita de Criteria CaixaCorp), no puede esperar dividendos por ese lado y la venta de acciones en ABERTIS puede ser un acto desesperado más que calculado.

El tercero de este holding hiperendeudado que quiere hacerse con el total de ABERTIS para trocearlo y sacarle el máximo de plusvalías (tiene que empezar a devolver los 1.250 millones de euros aportados por el Fondo para la Reestructuración Ordenada Bancaria –FROB- en dos años por su reciente unión con otras cajas), es La Caixa cuyo presidente y ahora también de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA), es Isidro Fainé. Este hombre que empezó como director de recursos humanos de una entidad con pedigree riojano (la banca Herrero y Riva), ocupó la presidencia de ABERTIS y también la vicepresidencia de Telefónica. Precisamente en la CECA se encuentra como vicepresidente un amigo suyo, el señor Rodrigo Rato, que ya en Criteria como también en el Santander, se encontraba como consejero externo desde la presidencia del Consejo Asesor Internacional, tras su salida en 2007 de la presidencia del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El señor Rodrigo Rato, actual presidente de Caja Madrid (entidad a la que se ha sumado Caja Rioja), es amigo de Isidro Fainé, amistad demostrada con la invitación en mayo a la boda del hijo de Fainé, Xavi, un joven economista que migrará a uno de los estados de Carolina (EEUU) para adquirir competencia suficiente. Es un destino similar al de la duquesa de Palma, la infanta Cristina que también fue invitada a la boda. No olvidemos que la infanta fue hasta este momento directora de la Obra Social de la Fundación La Caixa, pero es en EEUU donde mejor servirá a sus intereses.

Así que en este guirigay financiero se mezclan intereses económicos, empresariales, financieros, políticos y religiosos (aunque no hablaré sobre las confesiones a las que se adscriben cada uno de los interpelados en esta salsa), pero sigo sin saber quién se quedará con ABERTIS y qué hará con una de sus concesiones de autopistas AVASA, por la que empecé a introducirme en este laberinto. La solución a no más tardar en las páginas sepia de los periódicos, un día de estos, en otoño.