NEGOCIO ECOEMBES

Estos días hemos visto en el Espolón y en el Ayuntamiento un enorme cajón amarillo indicando el tipo de envases que deben retirarse en el contenedor amarillo. Es una campaña publicitaria del monopolio Ecoembes, que se encarga de gestionar la recogida, separación y reciclaje de envases domésticos (plásticos, latas, briks, papel y cartón). En la producción de los envases reciclables nos cobra un dinero, igual que cobra de las empresas con la venta de materiales reciclados (por cada envase según peso y material). Además, también reciben subvenciones públicas. De este modo, a pesar de ser sus empresas responsables de la fabricación, distribución o envasado de productos, siempre consiguen ingresos; es decir, un negocio completo por lo comido y lo servido. Una auténtica economía circular.

El monopolio Ecoembes está constituida en un 60% por empresas envasadoras (Danone, Nestlé, Pepsico, Bimbo, Campofrío, Cerveceros, Henkel, Pescanova, etc, entre otras) y en un 40%  por supermercados y grandes distribuidores (Alcampo, Mercvadona, Lidl, El Corte Inglés, Dia, etc., entre otras).

Según Ecoembes, en 2024, sólo el 76,3% de los envases domésticos que sus empresas pusieron en el mercado fueron reciclados; es decir casi una cuarta parte forman parte del paisaje de basura del campo y las ciudades porque no ha sido debidamente recogido. Por su parte, el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITECO), señala que sólo el 41,3% de las botellas de plástico de bebida puestas en el mercado son recogidas para el reciclaje; es decir más de la mitad de todas las botellas producidas acaban arruinando el medio ambiente.

Ya en noviembre de 2024 el Ministerio señalaba lo siguiente: se deberá implantar, en todo el territorio nacional y en el plazo de dos años, un sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR), como los que se observan en casi toda Europa y que consiguen niveles de reciclaje por encima del 90%, totalmente verificadas estas cifras, toda vez que el retorno del valor del envase cobrado en su adquisición es para el comprador y no para Ecoembes, de ahí su oposición a este sistema.

Para la implantación de estos sistemas, además de las botellas de plástico, se podrán incluir otros envases y residuos de envases, de forma que se garantice la viabilidad técnica, ambiental y económica, que esperemos se desarrolle a lo largo de 2026.

PLÁSTICOS Y ENVASES

Pese a que, con el nuevo año, en cumplimiento de los acuerdos con la UE en materia de prevención de residuos y economía circular, se incorpora un impuesto de 0,45€ por kilo de plástico utilizado para fabricar envases de un solo uso (envases no reutilizables que contengan plástico, tanto si se presentan vacíos como si se presentan conteniendo, protegiendo, manipulando, distribuyendo y presentando mercancía), seguimos con una legislación de las más bajas de Europa en materia de fiscalidad verde.

Es una medida que va contra el uso excesivo del plástico de un solo uso entre las grandes cadenas de supermercados, pues se trata de fomentar la economía circular y, en esta dirección, se obliga igualmente a los fabricantes a financiar la recuperación de aquellos envases que aparezcan en los contenedores generales o las papeleras y los que se tiren en el entorno, quizás una medida más importante que la propia imposición de una tasa a la producción del plástico, pues de ese modo se obliga a los fabricantes a que asuman el coste integral de la gestión de este material incluso cuando se presenta en forma de residuo. Esta disposición, como opera contra los fabricantes, traerá una reducción significativa de los plásticos.

Menos atención ha recibido el conjunto de los envases (latas y botellas de plástico), cuyo reciclaje sigue en manos de las principales compañías productoras, a través del lobby empresarial de ECOEMBES, pese a que su sistema de reciclaje apenas llega, según sus datos, al 70% de los mismos. Ecoembes se opone frontalmente al sistema SDDR (Sistema de Depósito, Devolución y Retorno), un sistema implantado en algunos países, como Alemania, con un éxito comprobado superior al 90% en la recuperación para su reutilización, gracias a contenedores donde las personas reciben una pequeña cantidad de dinero en el momento de su retorno. Lo más próximo que acepta es el sistema RECICLOS, por el que mediante una app se escanea el código de barras de la lata o botella de plástico a reciclar, y luego se escanea el código QR que hay en un contenedor, aunque el ciudadano digital no recibe dinero, pues se destina a ONGs