HACER COLA

Como casi todos los días me dirijo al mercado próximo donde acostumbro a adquirir los alimentos que voy a consumir en el día, pues en ese mercado se agrupan toda clase de establecimientos alimentarios, incluso está dotado de cafetería donde hacer más liviana la espera para ser atendido. Esa es mi suerte.

Y como casi todos los días, dadas las horas a las que voy, me encuentro con grupos de personas haciendo cola para comprar en todos los puestos. En unos ya disponen de una maquinita para recoger el número con el que te atenderán cuando toque, pero en la mayoría nos servimos de la expresión “dar la vez”, el turno, el puesto, en definitiva, el lugar que te corresponde por haber llegado el último a la fila de compradores. Así, me he visto realizando la necesaria pregunta de “¿quién es la última?”, porque a continuación seré yo el último y, por tanto, me veré obligado a dar la vez al comprador que se acerque al mismo puesto.

Estas expresiones de dar la vez y preguntar por quién es el último, es una consecuencia del aumento de gente en situación de espera para ser atendido, pero que no se encuentra ordenada físicamente uno detrás de otro haciendo prescindible la pregunta de quién es el último de la fila. Claro que, en ciertos lugares y en ciertas ocasiones, como cuando se estrena o proyecta una obra en el teatro y aún no han abierto, o cuando hay reparto de algo, no son pocas las veces en que me he encontrado con hileras de personas haciendo la cola y formando en línea, casi como si lo hubieran aprendido en el servicio militar.

Por último, nada de hacer cola, pues se trata de guardar el sitio, principalmente cuando nos vemos obligados a una espera de horas, como en el caso de cabalgatas, desfiles y procesiones varias que, si bien no me interesan especialmente, sí despiertan la curiosidad del peque, y para hacerle la espera más ligera, sitúo su carrito al borde de la calzada mientras apuramos nuestras consumiciones en la terraza aledaña. Faltaría más.