BUENOS NEGOCIOS EN LIBIA

El copresidente del Grupo Verde europeo Daniel Cohn-Bendit ha denunciado la hipocresía de los gobiernos europeos por no reconocer y ayudar al Consejo Nacional de Transición Provisional (CNTI) constituido por la oposición al coronel Mouammar Gadhafi, única fuerza que puede llevar la democracia a Libia. Esta medida debería acompañar otras que brindaran apoyo a los refugiados libios dejándoles entrar en la Unión Europea. Cohn-Bendit reclamó en el Parlamento Europeo la intervención de Catherine Ashton, coordinadora de la política exterior europea, para que elevara esa petición a los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete, pero Asthon se sacudió las críticas a la lentitud y debilidad de la posición europea con un «Corresponde al Consejo de los jefes de Estado y de Gobierno tomar la decisión». Cerró el debate sobre el reconocimiento del CNTI libio, con un lacónico “Reconocemos Estados, no Gobiernos”.

Como era de esperar, tras años de hipocresía e intereses económicos con Gadhafi (¿dónde estará ese caballo árabe que le regaló a Aznar por ser el primer líder occidental en visitarle en Trípoli, cuando el consejo de seguridad de la ONU le levantó el embargo comercial y aéreo?), los gobiernos occidentales no van a apostar por los pueblos que se levantan contra la opresión, ni van a defender los derechos humanos o cuando menos los valores y principios fundamentales de las democracias europeas. Ellos siempre juegan con las cartas marcadas. Y como siempre, EEUU reparte juego.

La situación en Libia recuerda en buena medida a lo que ocurrió en los Balcanes. En aquella ocasión Rusia se oponía a la intervención de los países aliados en Bosnia porque, desde su óptica, la guerra era una cuestión interna de un país soberano y, por supuesto, en un país soberano no se puede intervenir si antes no se declara la guerra. Durante los años que duró el conflicto no hubo más que una negociación ente bastidores entre Rusia y Estados Unidos, mientras Europa recordaba miserablemente su pasado reciente de ascensión del nazismo, y repartía a partes iguales ayuda humanitaria y armas a los protagonistas del conflicto. Tan sólo cuando el agotamiento de los contendientes llegó a un punto sin retorno, las potencias aliadas, específicamente Estados Unidos, decidieron intervenir militarmente en el país, supuestamente para equilibrar las fuerzas y acelerar las conversaciones dirigidas a un alto el fuego que les permitiera el reparto territorial y sus zonas de influencia.

En Libia nos encontramos en la actualidad con una situación parecida. Europa se encuentra amordazada por su ineficacia en los asuntos regionales a pesar de sus intereses geoestratégicos y económicos, pues sigue siendo Estados Unidos, y en la sombra el estado de Israel, quienes lideran las posibilidades de intervención en la zona. En el otro del lado se encuentra Rusia y China, que ya han apuntado su veto a cualquier forma de intervención en el área, específicamente la que todos demandan, que es la destrucción del poderío aéreo del ahora dictador y sátrapa Gadhafi, y hasta hace poco amigo y colaborador en la lucha contra el islamismo radical.

Los negocios en esta ocasión se presentan por partida doble. Por un lado se trata de prolongar en el tiempo el conflicto, de modo que se pueda dar salida a las armas producidas y almacenadas en los últimos años, obsoletas en muy poco tiempo por el desarrollo de la industria armamentística. Pero, por otro lado, están los recursos que se encuentran en el subsuelo libio. No hay que olvidar que China y Rusia han conseguido implantarse en la explotación petrolífera de Libia, y Estados Unidos también quiere participar del negocio que hasta ahora manejan con soltura los países europeos, especialmente Italia.

Y como los negocios son los negocios, no van a perder esta oportunidad que les brinda un conflicto que, alargándolo en el tiempo, les está produciendo enormes dividendos a través de la subida en bolsa de los productos petrolíferos. En el futuro, cuando la opinión pública occidental no pueda aguantar más este sufrimiento televisado del pueblo libio, se planteará la necesidad de un gobierno provisional que se haga cargo del poder en Libia. Un gobierno provisional que asegure el pago de las armas suministradas durante el conflicto mediante la cesión de los contratos de explotación del petróleo.

Al final todos contentos. Los supervivientes heridos por haber dejado atrás el conflicto cruel y sangriento al que les condujo Ghadafi; la opinión pública internacional por haber tranquilizado sus conciencia humanitaria; los gobiernos occidentales por someter a un gobierno (qué más les da dictadura o democracia) que les proporcione petróleo y tenga fronteras controladas ante una avalancha de refugiados; el mercado de valores por la estabilización de los precios petrolíferos y, las grandes corporaciones, satisfechas por lo mucho que han ganado durante el conflicto y lo que esperan ganar tras el mismo. Qué buenos negocios en Libia.

 

 

 

 

 

 

CAZA DE BRUJAS

Hace unos días Izquierda Unida y el Foro Social de La Rioja salían en defensa, valga la redundancia, del Defensor Universitario, el doctor José María Aguirre Oraa ante las acusaciones de unos portavoces de UPyD (Un Pedo de Derechas), si atendemos a que estas siglas, desconocidas hasta ahora en La Rioja, ocuparon titulares en el diario conservador regional otorgándoles carta de naturaleza.

Estos desconocidos llamaban a rebato porque les molestó que el Defensor Universitario, recién elegido por el claustro universitario (por cierto que nunca más se supo de la opinión de este Claustro, mudo ante los ataques a la institución académica y a su representante), firmara un manifiesto en apoyo del dramaturgo y Premio Nacional de Literatura, Alfonso Sastre, cuando se presentó a las Elecciones al Parlamento Europeo en 2009 como cabeza de lista por Iniciativa Internacionalista-Solidaridad entre los Pueblos.

Y llamar a rebato estos energúmenos fascistoides significaba que el Defensor Universitario confesase públicamente, y con grandes voces y titulares como los prestados por el diario regional, que condenaba las actividades violentas de ETA y del terrorismo. Esto es lo más indignante recordando las prácticas infames de la Inquisición o tal y como calificaron IU y el Foro Social, se ha tratado del más burdo intento de “caza de brujas y limpieza ideológica” en la más pura tradición “macarthysta” de intolerancia y falta de respeto por el pluralismo político.

Para quien no lo sepa, en la historia de la democracia americana hubo un periodo de la llamada guerra fría, calificado como de caza de brujas, cuyo protagonista fue el senador católico McCarthy, empeñado en perseguir el comunismo en tierras americanas, aunque a la postre persiguió toda clase de actividades políticas, sociales y culturales que en su opinión pusieran en peligro la seguridad nacional. Para ello suspendió algunos derechos civiles, tal y como promovió Busch tras el ataque a las torres gemelas, y utilizó la delación como arma alimentada con la munición que proporcionaban la difamación, los rumores y las sospechas.

La presunción de inocencia se convirtió en un eufemismo con la actividad de los nuevos inquisidores, que ante cualquier denuncia o delación, obligaba a un ciudadano acusado de pertenencia o simpatía por el partido comunista, a desmentir y probar su no pertenencia so pena de ser condenado de actividades contra la seguridad nacional. Quienes reconocían sus simpatías por el partido comunista debían delatar a otros simpatizantes si querían evitar la cárcel. Y he aquí que, en Logroño, medio siglo después, los nuevos inquisidores, los nuevos McCarthy, se erigen en jueces de la institución universitaria, decidiendo lo que deben hacer, pensar, opinar, firmar, apoyar, o jurar sus representantes elegidos democráticamente.

Pero, quienes son estos UPyD (Unos Pocos Difamadores) que juzgan al claustro de profesores en connivencia con la organización terrorista ETA si no hacen dimitir a quien acaba de designar como el defensor del universitario? Pero quiénes son estos de UPyD (Una Polla Da) para pedir a una persona defensora de los Derechos Humanos, íntegra y honesta como no serán capaces de ser ellos en su vida, ni aunque se lo propongan dada su catadura moral?

Deberían estos buscadores de notoriedad de UPyD (Urdiendo Putear Diestramente) testificar en grandes titulares su pasión por la vida y contra la violencia, jurando que están en contra de la guerra en Irak o en Afganistán, pidiendo que vuelva al ejército a casa, o mejor, que se disuelva? Porque si no lo hacen también ellos son sospechosos de simpatizar con la violencia y el terrorismo internacional. Deberían manifestarse y jurar que están en contra de la ablación del clítoris, de la lapidación de mujeres adúlteras, de la trata de menores, de la esclavitud? Porque si no lo hacen también manifiestan su simpatía y su favor hacia la violencia y, por lo tanto, les pido que dimitan de lo que sean ellos al margen de inquisidores y buscadores de fama.

Señores inéditos y desconocidos inquisidores. Dedíquese a otras actividades domésticas y artesanales (paguen por salir en telecinco o en una portada en interviú), pues como artistas de la manipulación en busca de notoriedad son más bien unos deplorables aprendices en la caza de brujas.

 

 

LA BRECHA SOCIAL

La sociedad cohesionada (pese a las diferencias de riqueza), segura (tras un sistema de bienestar pese a estar poco desarrollado), y optimista (con perspectivas y objetivos de futuro pese a la ineficacia de políticos y especuladores), se ha transformado en apenas estos dos últimos años en una sociedad quebrada, miedosa y con incertidumbre. Porque las diferencias de riqueza entre unos pocos y la mayoría se han hecho más profundas, porque el precario estado del bienestar se está desmontando a gran celeridad y porque una ola de pesimismo se ha instalado en las conciencias.

Vuelven las dos Españas pero las dos tienen helado el corazón. Es cierto que algo más del 40% disponen de empleo, ahorros, seguridad, y confían en que este momento forma parte de un ciclo en el que a ellos les ha pillado provistos y, aunque miran con desconfianza el presente, piensan que en el futuro volverán a ocupar una posición de dominio. La crisis les afecta, pero en su ritmo de vida consumista y de despilfarro.

En el otro 60% largo se encuentran los precarios, los supervivientes, los que están al límite, aunque cuentan con una red familiar, a veces de amistad, y en ocasiones con los servicios sociales y de voluntarios ciudadanos, que son quienes les proveen de la ayuda suficiente para evitar el riesgo de caída si este se hace inminente. Han cambiado de actividad y están dispuestos a someterse a la voluntad del gobierno, del mercado o del patrón más inicuo con tal de sobrevivir. Han ajustado sus gastos y gastan marcas blancas, gorroneando en los comedores familiares. Pero también se encuentran en este gran grupo humano los que han perdido todo, los fracasados, los sin techo, los sin trabajo ni esperanza de trabajo, los que menudean una limosna o un cigarro (ahora que ya todo da igual, incluida su salud). Han perdido el empleo, la vivienda, los hijos; han gastado sus ahorros y solo disponen de deudas, han perdido la red familiar (por lo que sea), y los amigos se vuelven contrarios. Son los excluidos, los que están fuera del sistema y tan sólo las organizaciones humanitarias (porque ni a los servicios sociales acuden), mitigan en parte las privaciones y la humillación de vivir en una sociedad que les aparta.

Es la brecha social. Una brecha entre los de arriba y los de abajo. Una brecha que por arriba separa a los muy muy ricos de los que se consideran con un estatus de relativamente ricos. Una brecha que separa por abajo a los precarios con la incertidumbre de si su estatus bajará al nivel de los excluidos, de los excluidos y desahuciados, de los sin papeles y extranjeros en su tierra, del detritus del capitalismo.

Estamos arrebatados por el discurso de la crisis, de la deuda pública y la privada y al toque de sálvese quien pueda nos desperdigamos en la selva arrostrando los peligros de una muerte en solitario. Es la muerte social, de toda una sociedad. Y empieza a cundir el pánico porque no encontramos referentes en los partidos políticos, de los que abominamos porque nos engañaron con sus falsas promesas. Los partidos que se denominaban de izquierdas hacen y defienden la política de la derecha rancia y conservadora, y los partidos de derechas se travisten de demócratas, populares y socialistas. Y si buscamos esos referentes en otras organizaciones de masas que en sus estatutos defienden un modelo de sociedad cohesionada encontramos a los sindicatos, que pactaron con aquellos partidos y no supieron defender a los desposeídos del empleo, la riqueza y ahora la seguridad.

Entonces ¿qué nos queda? Podremos cerrar la brecha, la enorme brecha con estas mimbres. Yo creo que sí podemos cerrar esta brecha. Con espíritu solidario y combativo con la injusticia, defendiendo las conquistas sociales de nuestros antecesores y ampliándolas para quienes nos sucedan, buscando auténticos referentes políticos y ecológicos donde nuestra participación sea real y alejada de la maquinaria electoral. Oponiéndonos al desarme moral de una sociedad cohesionada y brindando porque el año 2011 sea el año de nuevas conquistas sociales, con nuestra fuerza, con nuestro empuje, con nuestro valor.

 

ENSIMISMAMIENTO

El Gobierno de La Rioja está enajenado, ensimismado, abstraído en su mundo, en las cosas y quehaceres de su propio mundo; pero ajeno, extraño, desprendido de la sociedad, de los ciudadanos que viven fuera de su mundo. El Gobierno de La Rioja, sus integrantes, políticos avezados al poder y viejos administradores de la cosa pública han caído en la trampa del ensimismamiento. Hace mucho tiempo que solo miran sus ombligos de atletas orgullosos con la ya larga trayectoria política, animados por una oposición que condenada al ostracismo, apoya también con cierto ensimismamiento la continuidad y permanencia de próceres tan engreídos, tan envanecidos.

Este Gobierno regional rezuma aburrimiento por cualquier costado, y han logrado de La Rioja una ruina política, un desierto al que se exilia y destierra a sus ciudadanos; desposeídos de todo amago de activismo o participación hasta la convocatoria de elecciones, cuando son requeridos por mayorales y rabadanes para que cumplan con el ritual democrático de votar a los mismos de siempre, a los ensimismados del gobierno o la oposición. Ahí se emplean con ahínco pastores y zagales, que todos los votos son buenos en el redil partidario.

En este Gobierno hay consejeros que no se les conoce otra actividad (dicen que profesional), que la de consejero y, además, de I+D. A mi personalmente me gusta el de Cultura, porque una vez al año me enseña a diferenciar los movimientos musicales, desde el blues, rock, hard rock, glam rock, hasta la new wave, grunge, alternativo, rap, o el hip hop. Y no para ahí, porque lo mismo te marca las tendencias en pintura, teatro o poesía que te indica los nuevos valores cinematográficos. En fin, que es un compendio de saber cultural y, ojo, que además lo vive y lo disfruta. Por eso me gusta, porque al menos una vez al año (a primeros de año), sale del ensimismamiento del equipo de Gobierno y conecta con la ciudadanía, aunque sólo por unos días.

Lo terrible del ensimismamiento del Gobierno de La Rioja es que no es un ejercicio terapéutico, de modo que por unos días se recoge en la intimidad de sus pensamientos y después vuelve a la realidad con un discurso político, manteniendo una relación efectiva y afectiva con la ciudadanía, sobre todo con los que no piensan como ellos (muchos más de la mitad de los ciudadanos de La Rioja), para convencerles en un diálogo ininterrumpido sobre la bondad y el valor de sus posiciones, pensamientos e ideas.

Lo terrible de su ensimismamiento es que caen en la depresión y en la melancolía, atendiendo sólo lo inmediato, sus dificultades (mantra: “la culpa es de Zapatero”). Son incapaces de gestionar un discurso político que aglutine y cohesione en torno a un proyecto o un plan; son incapaces de ilusionar a la ciudadanía para entrar en acción, pues están detenidos, parados, incapacitados para llevar a cabo o promover ninguna actividad o acción colectiva.

El ensimismamiento les ha vuelto torpes, desconfiados, ignorantes. No hay nada que hacer, ni siquiera se les puede tratar de convencer, están enajenados y se envanecen de acuerdo a la soberbia y la vanidad de su líder. No hay la esperanza de un milagro. Se han entregado a la consideración de su pensamiento. Se han ensimismado.

 

 

 

 

 

ZÁPATAR EN EL PAIS DE LOS SONÁMBULOS

Hace unos días oía de un dirigente sindical que la política social y económica que está llevando a cabo el Gobierno no es la del programa electoral socialista, sino la propia de un gobierno del partido popular, y que su responsable no es Zapatero sino el avatar de Zapatero por el color azul que está tomando su gestión.  Así que aproveché la manifestación del 29-S para preguntar a otros durante su transcurso sobre la posibilidad de encontrarnos con un Zapatero abducido por las fuerzas neoconservadoras.

Algunos se inclinaban por la posibilidad de que en aquella primera reunión del G-20 en que Sarkozy invitó a España a sentarse como octava potencia mundial, en realidad había sido el momento en que las fuerzas del mal, con el gestor de fondos de capital riesgo George Soros de interlocutor, le hicieron la admonición de que si no cambiaba la política económica España acabaría como en el corralito argentino. Fue el momento en que un Zapatero de talante beatífico pensó con horror lo que supondría dejar a España a los pies de los caballos,  y decidió someterse en todas sus consecuencias a los dictados del FMI. De ahí arrancaría el cambio de políticas económicas y sociales, pero aunque parece plausible este cambio radical no me quedé contentó, y decidí averiguar lo sucedido participando en una sesión de espiritismo en la que se invocó al maestro, el psiquiatra y periodista especializado en temas de misterio y parapsicología, Fernando Jiménez del Oso. Han sido seis horas de revelación y desasosiego que trataré de sintetizar en pocas líneas. Los expertos que me acompañaron podrán ratificarlo, pero dudo que quieran atestiguar cuanto averiguamos sobre los cambios que se han observado, no sólo en España sino en otros países de la Unión Europea.

Mucho antes que Zapatero fuera invitado al G-20, creo que a comienzos del milenio, el populista y xenófobo Jörg Haider llegó al Gobierno austriaco. En Francia, Jacques Chirac veía perder electorado a manos del ultra Jean-Marie Le Pen y el crecimiento de los grupos racistas en Europa amenazaba a los partidos tradicionales (populares, liberales y socialdemócratas) que hasta entonces se habían turnado en el poder. Se imponía tomar medidas contra este resurgir del racismo y la xenofobia y, no está del todo claro, en una cumbre de jefes de estado se decidió plantar cara a esta amenaza, adoptando los mensajes en los que se envolvía, quitándole fuerza en las urnas. Fue así como en 2008 Berlusconi se permitió el lujo de declarar la emergencia gitana. Un proyecto por el que se asociaba delincuencia con inmigración, adoptando medidas contra unos 150.000 rumanos gitanos a los que se cerraba las fronteras, invalidando el Tratado de Schengen para la libre circulación de ciudadanos. En aquella ocasión no hubo reacción de Zapatero, o al menos no más allá de cuando le reía las gracias sobre su apuesta por la igualdad de género y el gobierno rosa que el montaría con velinas, coristas y escorts a las que, por cierto, presentó en las listas de su partido a las elecciones europeas. Hace unas semanas, el presidente Sarkozy desmanteló centenares de campamentos gitanos y expulsó a miles de rumanos y búlgaros de esa etnia cual alumno aventajado de Le Pen. Ante esta desfachatez, la comisaria de Justicia Viviane Reding no se cortó al recordar el genocidio nazi de medio millón de gitanos. Fue entonces cuando llegó el respaldo de Zapatero a su colega Sarkozy en el Consejo Europeo sumándose al gallinero de críticas a la comisaria Reding.

Los populares no hace falta decir que no sólo se habían solidarizado con el narciso gabacho, sino que habían empezado su peculiar campaña en las calles de Badalona por si podían ampliar su caudal de votos extremistas. Del trío de las Azores al trío Romaní, pero ¿qué decían los ciudadanos? ¿Había movimientos de airados contra la exclusión, el racismo y la xenofobia? ¡No!, había una princesa del pueblo que bien podía disputar la presidencia del gobierno, admirada, envidiada, atendida, escuchada y repetida por un país de sonámbulos.

Vagamente empecé a urdir tanto hilo suelto. No eran los dirigentes europeos quienes se sometían a los dictados del FMI o del Bundesbank, era un país de sonámbulos al que se le podía recortar el salario, congelar sus pensiones, ampliar su periodo de cotización si quería cobrarlas, someter al dictado de los empresarios y la dictadura de las entidades financieras, y al mismo tiempo podía gritar con fuerza ¡VIVAN LAS CAENAS!

ALEMANIA Y EUROPA

Tras un corto periodo vacacional de alpargata y chancleta como corresponde a la crisis, volvemos la mirada hacia la prensa, y observamos que Alemania sigue ocupando las cabeceras de los medios económicos y políticos como ya ocurrió con el semestre de presidencia española, más parecido a un semestre de presidencia alemana con administración española. Angela Merkel y el Bundesbank marcan la línea editorial acerca de la crisis económica y política del proceso de construcción europea y su modelo social conservador y neoliberal.

No sólo decidieron la sumisión de Grecia a sus dictados económicos, sino que trasladaron la desconfianza hacia España, Portugal e Italia (como se puede comprobar todos países mediterráneos). Ello supuso que los mercados financieros actuaran con gran voracidad sobre la deuda de estos países como si no formaran parte de una Europa unida por una moneda, el euro; y supuestamente por unas relaciones comerciales y políticas entre iguales.

Continuamente se define Alemania como el principal motor de la economía europea; la locomotora a la que se enganchan los países centroeuropeos y Francia como vagones de primera, mientras los países mediterráneos viajan en segunda, y los países de la reciente ampliación al este en los vagones de tercera. Y así, con la maquinista Angela Merkel, el Banco Central Europeo y su primo el Banco Central Alemán (el Bundesbank), se supone que Europa viaja en un tren de alta velocidad compitiendo con los trenes americanos y asiáticos.

Pues vaya engaño el de este tren que más que de alta velocidad es de alta austeridad, con crecimiento económico para unos pocos y deterioro general para la mayoría de los viajeros. La locomotora alemana crece gracias a sus exportaciones y no gracias al consumo interno de los alemanes (por lo que poco nos compran y mucho nos venden, aumentando nuestro déficit). Y no puede haber consumo interno si los salarios no crecen o disminuyen como recomiendan a los vagones de segunda (España) y tercera. Y como para financiar la deuda y el déficit, Alemania y los bancos alemanes tienen sus arcas rebosando euros, nos los prestan con condiciones que pueden asfixiar a países como Grecia, obligados incluso a vender territorio hasta la paradoja de existir colonias alemanas en suelo europeo sin necesidad de ejercer las políticas de anexión hitlerianas.

Y como las políticas de austeridad recomendadas a los socios enganchados a la locomotora alemana pasan por desgravar las rentas de capital, reducir el impuesto de sociedades y eliminar el impuesto de patrimonio, estos socios se ven obligados a disminuir o eliminar sus políticas sociales y gravar las rentas del trabajo, aumentando los ingresos por IVA, sosteniendo con garantía el pago de la deuda y la propuesta de reducción del déficit al 3%.

Yo abogo por desengancharnos de esta locomotora austera y voraz que es todo menos europea. Digo esto al hilo de las declaraciones de Thilo Sarrazin, político socialdemócrata y uno de los directores del Bundesbank, en su presentación del libro «Alemania se está deshaciendo a sí misma», donde concluye que los alemanes están en peligro de convertirse en extraños en su propio país a causa de las bajas tasas de natalidad (y yo añadiría las altas tasas de dependencia por ser el país más envejecido de Europa), y por las altas tasas de natalidad de los inmigrantes (he aquí el meollo de la cuestión), principalmente de países musulmanes. Tiene gracia esto de utilizar la expresión «cabeza de turco» para señalar a los turcos como los responsables del deterioro de una Alemania de alemanes. Todo parte de considerar a los alemanes de origen turco como turcos en vez de como alemanes y quitarles todos los derechos con la invocación de que no se quieren integrar en la sociedad alemana.

Recuerdo aquellas primeras lecturas que señalaban la construcción europea a partir de la cultura grecorromana, una construcción europea integrada por los países mediterráneos desde Constantinopla (Turquía) hasta Tarragona (incluyendo Egipto, Palestina, Libia, etc.), países denostados hoy por ser de mayoría musulmana; y que en aquella época de construcción europea, los bárbaros, los que estaban fuera de las fronteras de la cultura, la política, la economía y las comunicaciones eran los pueblos eslavos. Y cómo después  Europa sufrió la irrupción y la invasión de los bárbaros hasta su desmembramiento. Desde entonces, qué poco parece haber cambiado la historia de las relaciones entre Alemania y Europa.

EL NEGOCIO DE LA AP-68

Esta historia sobre el negocio de la AP-68 comenzó a gestarse en mi cabeza recordando aquel diciembre de 2008 cuando ABERTIS acordó la compra de activos de ITÍNERE por 621 millones de euros. Entre otros activos se encontraba el 50% de Autopista Vasco-Aragonesa, S.A. (“AVASA”), concesionaria de la autopista AP-68 y en la que ABERTIS  ya controlaba el otro 50%. Esta autopista fue construida por AVASA (un consorcio constituido por bancos y cajas con mayoría del BBVA), entre 1973 y 1979 y tenía una concesión de 22 años que finalizaba en noviembre de 1998. Este consorcio sólo tenía que acreditar un capital social del 10% de la inversión total prevista, pues el resto se gestionaba con créditos blandos y avales del Estado hacia el mercado de capitales, todo ello soportado por la emisión de deuda pública, la misma que dichos mercados de capitales exigen en estos momentos al gobierno de España que amortice rápidamente a costa de los trabajadores españoles.

Como la concesión hasta 1998 resultaba escasa para la voracidad de AVASA consiguió una prórroga hasta noviembre de 2011, y como todo beneficio es poco para el capital, en 2000 el gobierno de Aznar amplió la concesión hasta 2026 haciendo imposible su rescate, medida que fue duramente criticada por el gobierno del País Vasco y por el gobierno de Aragón que al menos consiguió liberar la autopista desde Gallur hasta Alagón salvando la circulación por Zaragoza. El gobierno de La Rioja presidido por Pedro Sanz no podía permitirse protestar las decisiones de su líder y acató la decisión con entusiasmo partidista.

Aprovechando esta coyuntura de concesiones que van más allá del medio siglo (53 años), el BBVA vendió AVASA a ABERTIS y a SACYR obteniendo una plusvalías de 240 millones de euros. Ya en 2008, cuando SACYR vende su 50% a ABERTIS, su presidente, Luis F. del Rivero declaró que desde que adquirió las acciones de BBVA en 2000, éstas se habían revalorizado 22 veces más. Todos ganaban a espuertas con la AP-68, y hasta ese momento los negocios financieros con la colaboración de los gobiernos estaban saliendo redondos.

ABERTIS, en su afán de ser un referente mundial de las comunicaciones (la mayor concesionaria de carreteras, la red de distribución de la señal de televisión terrestre, satélites –Eutelsat e Hispasat-, e intereses en treinta aeropuertos de nueve países), se había lanzado de lleno a la hegemonía en alguno de estos campos, por lo que los problemas de AVASA por el descenso en el tráfico de vehículos apenas suponían un pequeño picotazo en los resultados finales. AVASA había observado que la intensidad media diaria registrada en 2009 había alcanzado los 13681 vehículos/día y esto suponía un descenso del 7,1% respecto a 2008; ya en 2008, el descenso había sido de un 16,8%, por lo que urgía adoptar nuevas estrategias que corrigieran y compensaran esta pérdida de vehículos en circulación. Entre otras se encuentra la adoptada para el tramo riojano y principalmente la liberación del tramo logroñés.

Primero conveniaron con el gobierno riojano la amortización de un peaje corto que aliviara el paso de vehículos por la ciudad de Logroño y posteriormente lo fueron ampliando hasta tomar todo el territorio riojano (ya saben que recorridos en el día y por el sistema de Via-T). Como eso es demasiado oneroso para el mismo gobierno regional que había admitido la prórroga de la concesión hasta 2026, se empezó a exigir la participación del gobierno nacional, que sometido a las presiones electorales, decidió apoyar la liberación de tramos de autopista mediante su cofinanciación. De este modo, y pese a que no tenga vehículo o no circule por la AP-68, cualquier riojano estará colaborando hasta tres veces en los beneficios de AVASA, una mediante la emisión de deuda pública; dos mediante los presupuestos del gobierno regional y tres, a través de los presupuestos generales de la nación.

Así, no me extraña que se multiplique el valor de las acciones de AVASA, hoy propiedad de ABERTIS y dentro de poco vaya usted a saber de quien, si tal y como se anuncia, ABERTIS cae en manos del fondo capital riesgo (CVC) que ni tiene capital ni se arriesga.

MOVILIZACIÓN

Creo que a nadie se le escapa que la crisis económica en la que estamos sumidos los españoles y buena parte del planeta tiene su origen en las malas prácticas del capitalismo financiero y especulador, que aprovechó la falta de principios éticos para crear burbujas de aire y venderlas como riqueza; en la entronización de los valores propios del depredador (de hombres y naturaleza); en la ideología neoliberal que desde los tiempos de Margaret Thatcher preconizaba la reducción del Estado hasta su práctica desaparición (aunque manteniendo los elementos de control interno como la policía y el ejército) y, finalmente, en el sometimiento de los gobiernos a las directrices que enviaban los grandes organismos económicos mundiales, como la ya manida reducción del déficit público hasta el 3% del PIB mediante el rigor presupuestario.

Y nadie desconoce que las medidas que han tomado los gobiernos se han fijado en primer lugar en la masa cautiva de asalariados y pensionistas dependientes de esos presupuestos; es decir, la reducción del déficit ha comenzado por el recorte de los salarios y pensiones de funcionarios y pensionistas, antes que por la exigencia de responsabilidades a quienes promovieron este déficit. Otros recortes seguirán a este primer paquete pero sobre todo se envía el mensaje a la sociedad de que todos debemos pagar los excesos de unos pocos (esto lo arreglamos entre todos).

Hay una vaga promesa de, en el futuro, meter mano o regular un poquito a las grandes corporaciones financieras, armamentísticas o farmacéuticas, pero sin pasarse, pues cuentan con aliados globales y controlan los mercados de valores; así que ¡ojo!, que ellos siempre apuestan por caballo ganador aunque muera reventado tras la carrera.

En estas estamos cuando acabo de recibir dos comunicados, uno del gerente donde me avisa que mi salario base mileurista se reduce desde este mes un 9,72%, y  los complementos e incentivos de productividad que hace años nos presentaron como el medio para recuperar algo de nuestro maltrecho poder adquisitivo tras la congelación de salarios de los populares señores Aznar y Rato, hasta un 5%. El otro comunicado recibido, más bien los otros comunicados, son los de las centrales sindicales que me instan, no a la movilización, sino a participar en una huelga de 24 horas el ocho de junio.

He leído que con el recorte salarial a los trabajadores de la Universidad de La Rioja el déficit de la misma descenderá en aproximadamente 1.600.000 euros, a los que habría que sumar la aportación extraordinaria de las 24 horas de esta huelga convencional. Y esto me hace pensar que si declaramos huelga, no un solo día sino una semana (o lo que estime oportuno el gerente), por ejemplo aprovechando las fiestas locales de San Bernabé y el día de La Rioja en que no hay clases, podríamos finiquitar la deuda casi en su totalidad.

Porque se trata de eso, de ayudar al país, cada uno en la medida de sus posibilidades ¿no es así? Por ejemplo, los componentes del Gobierno de La Rioja se van a recortar sus salarios un 10% y van a tener que malvivir con apenas siete u ocho mil euros mensuales (menos mal que los gastos de protocolo no se los rebajan), y además dice el Presidente que los asesores colocados a dedo con cargo al erario público no son el centenar que dice el jefe de la oposición (algunos se han colocado por méritos propios y por eso no se cuentan). Aquí unos pocos arrimamos el hombro para enjugar el déficit, cada uno con sus medios; unos mediante la huelga convencional de 24 horas y otros mediante gestos simbólicos y cara a la galería, y siempre para al sostenimiento del status quo, para el sostenimiento de un sistema que no va a cambiar su modo de obrar.

Pero claro, si los millones de parados despiertan, si los millones de extranjeros se rebelan contra su exclusión y si la ciudadanía da un paso adelante se podría realizar, no una huelga de 24 horas sino una huelga general contra esta política y estos políticos, contra este sistema y las corporaciones que lo alimentan, contra la corrupción y a favor de la democracia. Y entonces, y sólo entonces, hablaríamos de movilización de todos, entre todos y para todos.

EL AZAR

Cualquier actividad, incluso la más planificada u organizada está sometida al azar. Nuestra vida no depende exclusivamente de nuestra voluntad, de las directrices de la organización política, económica o social en la que estamos jugando desde hace mucho o poco tiempo y que nos indican el camino a seguir. Nuestra vida y nuestros actos están sometidos al azar, y como en la película de Woody Allen “Match Point” la pelota de tenis rueda por el borde la red hasta que finalmente cae de un lado u otro significando la victoria y la derrota y, en definitiva, el fin del juego y el partido para cada uno de los jugadores. En este film, Woody Allen deja muy claro que ni siquiera los crímenes tienen castigo porque el azar incluso puede cambiar los resultados esperados de las acciones y el comportamiento de las personas. En cualquier caso, la irrupción de lo que denominamos suerte pero que no es otra cosa que el azar, puede cambiar nuestro futuro y devenir.

Aun sabiendo de la existencia de esta combinación de casualidad y capricho interviniendo en nuestras vidas, no por ello pensamos que estamos predestinados o determinados (salvo algún calvinista recalcitrante), sino que admitimos que la vida es un juego donde como jugadores analizamos las diferentes estrategias, tanto propias como ajenas, con el fin de adoptar decisiones que nos permitan acabar con las incertidumbres y obtener los resultados apetecidos. Ya en 1944 se publicó el libro “Theory of Games and Economic Behavior” obra de un matemático, John von Neumann, y un economista, Oskar Morgenstern, y desde entonces no solo matemáticos y economistas, sino politólogos y sociólogos han desarrollado esta teoría de los juegos, aplicándola a diferentes modelos. En política, los partidos básicamente tratan de buscar al votante medio, conocer sus gustos preferencias, intereses, principios, valores, etc., para maximizar el discurso político adoptando cuanto puede ser propio de ese votante medio a partir del cual obtendrán la ventaja electoral sobre otros partidos, ya que sumarán los votos a la derecha e izquierda de ese votante medio.

Sin embargo, en el desarrollo de la teoría de los juegos,  la política no parece que cuente con la masa de votantes sobre la que organizar los modelos. En estos momentos los llamados votantes muestran en numerosas encuestas el hastío y el cansancio por el juego de los partidos políticos, las disputas partidistas, señalando el bajo perfil de sus líderes, incapaces de conectar con su vida y existencia. Una existencia donde se mezclan situaciones de desamparo tan crueles como los hogares donde todos sus miembros están parados, donde se realquilan habitaciones para sobrevivir, o donde los hijos retornan a la casa de sus padres jubilados para compartir la rala pensión de jubilación. Donde la austeridad y el ajuste de su economía no les permite desde años salir una semana de vacaciones o salir por ahí una vez al mes. Donde una economía de guerra les lleva al consumo de productos, llamados blancos eufemísticamente, o bien a cambiar de dieta (para muchos una dieta proporcionada por el banco de alimentos).

Donde se acaba la prestación por desempleo y no existe otra clase de subsidio (por ejemplo una renta mínima de inserción, o subsistencia, o de ciudadanía, que el nombre para el caso da igual); donde la red que amortiguaba la exclusión se hace más pequeña y sólo el azar puede impedir verte en la calle. Donde la edad (mayores de 45 años), el género (mujeres), o la nacionalidad (inmigrantes), pueden ahondar más el abismo al que se precipitarán quienes muestren algunas de estas señas de identidad. Donde los autónomos ven perder sus negocios o sus trabajos porque nadie les compra o les reclama y como no disponen de prestaciones echan manos de los ahorros, si los tienen, hasta que los agotan.

Cuando las ONGs, las asociaciones, la red social y familiar se acaba o da signos de agotamiento algunos despliegan toda clase de estrategias de supervivencia, otros se desesperan y piensan en robar, y también hay quienes confían en la suerte y el azar y deciden jugar. Sin embargo, en esto de los juegos de lotería la suerte parece sonreír también a los políticos. En La Rioja, el consejero de presidencia, señor Del Río, lo puede atestiguar; pero quizás, el más emblemático en estas fechas ha sido el presidente de la diputación de Castellón, el señor Fabra, un hombre afortunado al que en unos pocos años le sonrió con acierto la lotería en más de una ocasión (la última en el sorteo del niño le reportó un premio de dos millones de euros).

El señor Fabra debió pensar que aquello de afortunado en el juego desgraciado en amores no iba con él, pues la fortuna acompañaba a todo el clan familiar; pero mira por dónde intervino una vez más el azar para estropearle un futuro tan venturoso. En su fuero interno sabía que en el partido son tantos los corruptos y chorizos que utilizan el poder político para forrase, que sus actos pasarían desapercibidos en el conjunto amplio de correligionarios inmersos en tanta actividad delictiva. ¡Ja!, la bola de partido no podía seguir en el aire tanto tiempo y ahí estaba el azar inclinando la justicia hacia su encuentro, sin por eso descuidar amigos y allegados participantes en esa tupida trama que el poder teje como en las mafias sicilianas. Puede que la vida sea como la lotería en la que el azar nos conduzca hacia uno u otro lado de la red, pero no dejemos que jueguen por nosotros. Suerte.

OTRA REDUCCIÓN DEL DÉFICIT ES POSIBLE

A pesar que nadie se cree que la situación del déficit de las cuentas públicas tiene su origen en el desarrollo del Estado del Bienestar, es decir, en la consolidación de los derechos de educación, salud, pensiones y autonomía personal, todo parece indicar que el ajuste presupuestario impuesto por los grandes organismos económicos mundiales camina en el sentido de restar y adelgazar la expansión y el desarrollo de esos derechos.

España tiene que reducir su déficit público al 3% del PIB antes de 2013. Eso va a obligar al Gobierno a recortar 15.000 millones en gastos en dos años. La solución vendría de una reforma fiscal que afecte a las rentas más altas, los grandes patrimonios y las empresas con más beneficio, de modo que la brecha abierta y cada día más grande entre la ciudadanía y unos pocos, la terrible desigualdad existente entre los más ricos y la generalidad, se amortiguara levemente. Sin embargo, hay una justificación para no poner en marcha o dilatar esta reforma fiscal que acabe con tanta injusticia económica, y es que los efectos sobre la deuda pública no tendrían efecto hasta 2012 mientras que las exigencias del mercado señalan reducciones drásticas desde ahora mismo.

Sabemos que el origen de la deuda pública ha sido generada por la estafa y el saqueo de las arcas públicas cometido por las grandes corporaciones financieras, farmacéuticas y armamentísticas y, sin embargo, las medidas que ha tomado el gobierno parecen ir en la dirección contraria al ajuste de cuentas con estos delincuentes, reduciendo los servicios y precarizando la vida de la ciudadanía, principalmente jubilados y funcionarios. La medida de ajuste más impactante, dado el incumplimiento del Pacto de Toledo, ha sido la congelación de las pensiones en 2011, sin menoscabo de la reducción de un 5% en el salario que perciben los empleados públicos o el recorte de la inversión pública.

Como no creo que estas medidas de ajuste sean las únicas que se pueden tomar en este momento, he ido buscando y encontrando algunas de aplicación más sencilla y con más garantía social. Son medidas que promueven profesores de Economía (Público.es de 16 de mayo) que han reflexionado sobre cómo realizar la reducción del déficit sin afectar a la inversión, el crecimiento económico y el desarrollo de los derechos sociales. Piensan que todos los recortes del gasto público son en realidad recortes al PIB y un modo de prolongar la recesión, por lo que se debería destinar el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob),  dotado en 2009 con 6.750 millones para ayudar al sector financiero a salvarse de sus excesos en los años de la burbuja inmobiliaria, y destinarlo a inversión pública. Tan sólo algunas cajas han demandado algo de este Fondo, pero los grandes bancos como el Santander (2.215 millones de beneficio en el primer trimestre de 2010, un 5,7% más que el año pasado) o el BBVA (1.240 millones de euros de beneficio en el primer trimestre de 2010, un 0,2% más que el año pasado), no parecen necesitar de este Fondo que hay que dotar con nuevas emisiones de deuda pública hasta llegar a los 90.000 millones previstos. La cantidad ya dotada o parte podría recuperarse ahora que aún no ha sido utilizada en lugar de mandar el eterno mensaje al sector financiero de que sus ganancias son privadas (privatización de los beneficios) y sus pérdidas socializadas/estatalizadas.

Otra corporación dedicada a saquear el arca pública, la armamentística, basada en el mantenimiento de la guerra como negocio mediante la ocupación de países, puede ahora contribuir a reducir el déficit a partir de la retirada de las tropas de Afganistán, Líbano y Somalia (750 millones de ahorro) y eliminando la inversión en I+D de la industria militar prevista para 2010 (950 millones), así como recortando los 1.400 millones previstos para inversión en armamento este mismo año. Hay quien sugiere que se incluya el gasto pendiente del avión de combate Eurofighter (preveía 10.795 millones hasta 2024) y lo pendiente de los 1.353 millones para veinticuatro helicópteros de combate Tigre.

El recorte a la poderosa corporación farmacéutica (785 millones en dos años) a través de la adecuación de los envases a la duración estándar de los tratamientos y los fármacos unidosis, ha sido bien visto por todos, aunque después del bluff de la compra masiva de vacunas para la gripe A y la disposición de esta corporación a propagar a través de la OMS el temor a la enfermedad global, le permite afrontar con tranquilidad estas medidas contractuales y en el futuro encontrar otros medios para utilizar los medicamentos como productos generadores de inmensos beneficios. Otro recorte que ha sido bien recibido, salvo por la demagogia popular, ha sido la supresión del cheque-bebé, que asignaba injustamente la misma ayuda a cualquier nivel de renta, aunque habrá que buscar incentivos a la natalidad que tengan en cuenta las desigualdades.

Otras medidas de ajuste podrían realizarse de inmediato como la eliminación de las exenciones que se aplican a los premios de loterías, apuestas y sorteos, que permitiría un ingreso a las arcas públicas de 1.165 millones. Quizás entonces el señor Fabra y su mujer no habrían tenido tanta suerte y tantos premios en tan poco tiempo (en 2008 ganó dos millones de euros con el premio Gordo de la Lotería del Niño). Por supuesto, la supresión de cargos de libre designación y asesores que los políticos designan a dedo para colocación de amigos, familiares y políticos en situación de paro (hay unos 25.000 puestos de este tipo, de los que podrían suprimirse 20.000 sin impacto laboral). El cálculo dice que si el sueldo medio ronda los 4.000 euros al mes, la supresión supondría un ahorro de 1.120 millones al año, sin contar el ahorro en comidas, viajes y demás actos protocolarios.

Pero hay una manera de ahorrar más de 250 millones al año que no exige subir impuestos ni eliminar ningún servicio ni prestación, y es la supresión de la casilla de asignación tributaria a la Iglesia católica de la declaración del IRPF. Si además se suprimiesen los sueldos para los profesores que imparten religión en centros escolares públicos (650 millones al año), ajustándose a las directrices de un Estado laico, se podrían mantener los 600 millones de la ayuda al desarrollo. Incluso es posible que en estos momentos el Estado deje de ingresar casi mil millones de euros por desembolsos fiscales no realizados, dado el acuerdo del Estado español con el Vaticano porque el que se exime de tributar el IVA a la iglesia católica. No es de recibo que las creencias, religiosas o no, y las organizaciones a su servicio estén financiadas por el Estado, sino financiadas, exclusivamente y de forma voluntaria, por las personas que las sustentan.

Estas y las otras medidas señaladas nos hacen pensar que otra reducción del déficit de las cuentas públicas es posible, y que el mantenimiento de los derechos sociales y la inversión también son posibles.