ESPACIO PÚBLICO Y GÉNERO

La organización social de las relaciones de género se ha fundamentado en la ideología patriarcal, que al considerar como trabajo tan sólo las actividades productivas, apropiadas por y para los hombres, excluía de este modo las tareas de reproducción que adjudicaba a las mujeres. Mediante esta ideología se asignó como actividad pública a todas las tareas de carácter productivo y como actividades privadas a aquellas tareas de carácter reproductivo.

El espacio social determinado por lo público y lo privado, con sus actividades de carácter productivo y reproductivo, y su correspondiente asignación de roles masculinos y femeninos, constriñó lo privado al interior de la casa, del hogar y de la familia nuclear, donde las mujeres realizaron las tareas de cuidado de las personas y las cosas que se encontraban en su interior, mientras los hombres se adjudicaron las tareas productivas en el espacio público. De este modo, la división social del trabajo consumó la organización del espacio social en función del género.

Así mismo, el estado civil de la soltería era un estado que en el caso de las mujeres se avenía mal con la idea preponderante -con siglos de arraigo- de que el matrimonio significaba el éxito y la plenitud de la condición femenina, y la soltería el fracaso, por lo que no dejaba de difundirse que las mujeres no necesitaban para nada una autonomía económica y que no era conveniente un trabajo que la propiciara.

Sabemos que la adquisición por las mujeres de un estatus social en el ámbito público no se produjo de forma inmediata, sino que sucedió de forma paulatina, pues sin abandonar su estatus doméstico como mujer, esposa, madre o hija, fue profundizando en el ámbito extradoméstico, hasta que este espacio público comenzó a transformarse en un espacio común para hombres y mujeres.

El espacio educativo ha sido el espacio público por excelencia para la penetración de las mujeres en el ámbito productivo, que poco a poco han ido ocupando y ejerciendo cada una desde su campo de acción, pese a que en sus inicios fuese una educación excluyente del ámbito público, una instrucción diferenciada y particularizada que fijaba el status de subordinación de la mujer.

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